Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Supersticiones milagreras sevillanas

En la vieja tradición cervantina del ejemplar patio de Monipodio o bien de La Garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas de Alonso de Castillo Solórzano, me parece que debemos reconocer sin posible discusión que las sectas El Palmar de Troya y la PSOE son las dos máximas aportaciones sevillanas a las lucrativas organizaciones milagreras españolas durante el tardo franquismo y el comienzo de la Santísima Transición con las consecuencias que aún perduran.

Una fue fundada por el vidente obispo Clemente, luego Papa Gregorio XVII, gracias a las oportunas anteriores apariciones de la Virgen a cuatro niñas lugareñas: Ana, Rafaela, Josefa y Ana, fenómeno acaecido en la finca La Alcaparrosa.

Y la otra se había fraguado tras el contemporáneo congreso de Toulouse y luego en el famoso Concilio de Suresnes con la consolidación de la herejía felipista, originalmente apadrinada por el finado almirante Carrero con salvoconducto para tan alta ocasión y finalidad. Y  la posterior proclamación de Felipe como nuevo Gran Heresiarca del socialismo patrio, haciendo abdicar al anciano apoltronado masón y republicano Llopis. En este caso, gracias a las no menos milagrosas apariciones de la CIA y la Fundación Ekbert, en forma de holograma de falso Pablo Iglesias Pose, pero sin barba marxista, predicando la buena nueva de, a falta de próximo paraíso redentor, del ejercicio de grandes virtudes como la envidia igualitaria, el resentimiento, la demagogia y la salvífica suculenta corrupción por el socialismo.

Ambas sectas han tenido un origen común de protección anticomunista, y un poco en antimasónicas en diferentes grados, para que el humo de Satanás que ya había tomado cuerpo en la corte vaticana desde el Vaticano II no lo hiciera en la Santísima Transición borbónica. Ambas han sido financiadas con oscuros capitales y extrañas donaciones mediante aportaciones voluntarias o chantajes espirituales o político económicos.  Y ambas dos poseen una abundante y grotesca jerarquía muy bien dispuestas a hacer lo que exija el guión. Así como de toda una gran muchedumbre de fanáticos, oportunistas o irracionales fieles dispuestos a todo, incluso a la santa violencia mamporrera llegado el caso. Todo sea por recoger las migajas populares de PER o sopas bobas.

La pareja principal del Palmar estaba constituida por el tándem Clemente Domínguez Manual Del Corral, mientras que la de la PSOE era la famosa de Felipe y Alfonso. Los primeros fueron creados obispos por un arzobispo vietnamita, Pedro Martín Ngo Dinh TUC, hermano del dictador anticomunista puesto por los americanos. Los segundos por el oponente vietnamita de Ho Chi Min, un tal Kissinger, sanguinario dinosaurio del Deep state que aún sigue devorando lo que pilla, le echan o se le tercie.

Desde el principio, según investigadores de lo oculto, al parecer existía una voluntad indomable de hacer negocio, sea con FILESA, los EREs, las comisiones, los chanchullos y desfalcos. O la Orden Palmariana con sus donaciones.

La reuniones del clan sevillano de la tortilla, con sus vestimentas de pana pija rústica,  parecerían un remedo del sermón de la Montaña con su milagrosa multiplicación de los panes y los peces, modernizados en forma de sustanciosos altos cargos, poltronas con asesores, secretarias, coches oficiales, chiringuitos, EREs, comisiones y otras sustancias alimenticias propias del buen cebado prohombre socialista.

El gran pelotazo con la creación del pellón como unidad monetaria de desfalco lo dio la PSOE con los fastos del Quinto Centenario y sus aventuras y desventuras en su Isla del Tesoro. Con dos lustros de retraso pretendió también darlo la iglesia de Clemente con ocasión del Año Santo Palmariano de 2002.

Por su parte, Clemente y Manuel, aunque ya acusados de usurpación de funciones y de uso indebido de hábitos eclesiásticos, querían montar en el Palmar su propio Vaticano. Y lo consiguieron con simbólica tiara y todo. En 1988, durante la era filipina, y acaso como muestra de solidaridad unilateral entre colegas, la Iglesia Cristiana Palmariana resulta agraciada con su inscripción en el Registro de Asociaciones Religiosas del Ministerio del Interior. Sin embargo, no consta que hubiera similar declaración de urbi et orbi eucuménico reconocimiento entre potencias sectarias afines por parte de la Iglesia Cismática Palmariana.

Tampoco faltan las denuncias de presuntos abusos sexuales por parte de obispos o diputados. Una lacra que desgraciadamente se ha convertido en bochornoso signo de los tiempos para tantas instituciones de todo tipo.

Pero las dos sectas, aunque con algunos problemas similares debidos a la desaparición o retirada de sus principales promotores y a su unidad de destino en la mohatra y la corrupción han resistido de modo diferente el ecuador del milenio y su propia influencia social entre la muchedumbre supersticiosa o con ansias por el fácil pilla pilla.

Veamos algunos datos.

El patrimonio de una, con ser notable, es muy pequeño en relación con el de la otra, lo que se explica fácilmente por sus diferentes métodos de financiación.  En una, los fieles hacen donaciones de carácter voluntario, aunque sea como precio de la presunta salvación de su alma. En la otra, la naturaleza de dicha financiación de la secta es obligatoria como penitencia ineludible aunque no hubiere habido pecado. Con cargo a presupuestos y en consecuencia a impuestos del saqueado contribuyente, quiera o no quiera. Sin excluir las aportaciones por cuotas de fieles, las mordidas, comisiones, o por ofertas que no se puedan rechazar, extorsiones u otras razones.

En una y otra secta ha habido, traiciones, intrigas y purgas.  No importa sea declaradamente absolutista o lo intente disimular con ropajes democráticos, la sumisión al líder resulta imprescindible.

En cuanto al futuro. En el caso del Palmar, la sede matriz vaticana que se quería sustituir ha caído bajo la clara dominación del demonio, incluso del nuevo comunismo posmoderno de risueña hipócrita que no santa faz del agente Bergoglio. Aún tiene mercado si se eliminase o escondiese lo más chirriante. Algunos visionarios sinceros de la primera hora, aún mantienen ciertas actividades religiosas. Pero, en general la credibilidad es casi nula.

La PSOE también ha capitulado al signo de los nuevos tiempos como el mismo Vaticano. En realidad, tienen la misma influencia del Partido Demócrata y contra su postura inicial del Concilio de Suresnes ya apenas resulta distinguible hoy del comunismo en su versión neomarxista posmoderna. Ya no se aparece el holograma de Pablo Iglesias Pose sino Pablo Iglesias Turrión en cuerpo mortal de acreditado linaje rojo como profeta del neo narco socialismo. Sin embargo, dicho sea como mérito de los impostores embaucadores o como denuncia de la estúpida connivencia de sus adeptos, aún mantiene gentes recalcitrantes que contra toda evidencia aún les tienen fe. Y, si se me permite un inciso, observamos como los planteamientos sectarios trascienden el ámbito local sevillano o español.  La última declaración de la UE alineándose con los comunistas chinos y los terroristas norteamericanos a favor de la delincuencia, el crimen y la subversión golpista organizada por la actual facción política criminal del EEUU de la que la PSOE es franquicia aquí, indica un grave trastorno moral y un problema epistemológico notable. Tremendo. Claro que muchos eurodiputados estarían en la órbita económica de Soros, del que se dice controla al menos un tercio. El mismo tipo depravado sectario milagrero que está financiando la subversión contra el presidente Trump y las instituciones. Porque milagro y grande es volver idiotas a las muchedumbres, embrutecerlas con el fanatismo, vulnerar impunemente los principios jurídicos y derechos humanos más elementales, en lo que cada vez parece más el suicidio colectivo de la civilización occidental.

La raza degenera y apenas queda mérito ni sustancia que no se base en demagogia y feroz publicidad. Ni la capacidad de seducción de otrora. Tampoco cabe encontrar la finura de mañas de la acreditada pareja Felipe Alfonso en las torpes y pagadas de sí mismo de un fantoche ambicioso, chulesco, hermoso pero sin seso como le diría la zorra al busto.

No me gustan, claro está, las sectas destructivas, aunque tengamos que existir con ellas. Ojalá no tuvieran ninguna influencia en nuestra conducta. Pero estamos como estamos porque en parte las alimentamos con nuestros pensamientos y nuestra conducta. Tal es la reflexión necesaria, ¿qué hacemos mal para que tengan tanto éxito? ¿Qué podemos hacer con nuestra propia condición espiritual, intelectual, moral y física para neutralizarlas?

 

 

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