Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

A vueltas con la Corona y la Corina

Estamos en un lío permanente con lo de los Borbones, the end of de saga. Los dímes y diretes o rumores más afilados sobre la tambaleante Institución vuelan sobre las cabezas oportunamente agachadas del anciano Emérito y del audaz marido de Leticia. Con crecientes ataques en la prensa internacional a añadir a los paradójicos del propio gobierno de Su Majestad y en especial de la banda narcobolivariana incluso en el mismo templo, dicen, de la perdida y no hallada soberanía nacional.

El descrédito por el comportamiento durante la pandemia y la falta de oposición a la deriva liberticida y antinacional de Su gobierno, así como de apoyo a quienes aún resisten en la Judicatura o a Guardia Civil no ayudan a mejorar la imagen de la Institución, seguramente inmersa ya en una histéresis sin fácil retorno. Los datos disponibles parecen apuntar al fin próximo del régimen cleptocrático disolvente coronado del 78. Lo que vendrá después aún parece una muy preocupante incógnita.

Mientras en otros países la Justicia empieza a actuar, la española ha citado a la principal ex amante emérita para declarar en el caso Villarejo. Una invitación peligrosa para salir a torear, hacer faena y ratificarse en las amenazas que dice haber recibido por parte del anterior jefe de nuestros espías y que ya había denunciado desde la segura barrera de Londres.

A falta de unas declaraciones clarificadoras de los auténticos amos de España que promuevan un nuevo pacto de San Sebastián como el de hace 90 años, todo parece indicar que la suerte está echada, es mera cuestión de tiempo.

Algunos cortesanos peperos parecen asombrarse de que la defensa del Emérito y de la propia Monarquía recaiga en un sinuoso multimillonario prohombre socialista ya retirado e instan a Casado supuesto glorioso gran líder de la supuesta derecha que no se opone a que haga algo. No sé. Dudo que el tal Casado exista como el famoso Teruel del tente mientras cobro. O que no sea más que un imposible animal mitológico compendio de los sueños y pesadillas de la no derecha confederal autonómica de lo queda de España. O acaso un OVNI medio estrellado que sólo se aparece a abducidos y visionarios anhelantes de nuevas emociones. Aunque, cualquiera sabe, lo mismo se materializa durante la campaña electoral de su enemigo, el caudillo galleguista Feijóo, si es que remite en su nacionalista madrileñofobia y le permite ir a su virtuosa y sanísima taifa. Pero, si es incapaz de defenderse de su fuego amigo tampoco parece que esté en condiciones de hacer nada por la Corona.

El régimen del 78 se basaba en el pacto contra natura entre la Corona y la PSOE, con el Emérito y el Felipe como máximos representantes de tal alianza de civilizaciones, ambas dos actuadas por EEUU desde las bambalinas. Ya no están al mando ni uno ni otro prócer. Y los socialistas mohatreros de hoy están por el divorcio, por las buenas o por las malas. Lo afirman sin tapujos. En realidad, para tal fin los principales actores han ya sido oportunamente colocados. Dos pusilánimes como el Preparao o Casado, un audaz  aventurero sin escrúpulos con más soberbia y ambición que dignidad, ayudado por un letal siniestro marxista posmoderno, constituyen una inverosimil y rarísima conjunción astral que no van a desperdiciar. Golpistas catalanes, filoetarras, píos sacamantecas de maketos, morisma subvencionada, lumpen degenerado vario, completan el firmamento estrellado, nunca mejor dicho, porque a eso nos llevan: a estrellarnos sin remedio.

La derecha social española ha sido vilmente abandonada por el régimen del 78 que ha pagado amor con desamor. Ha resultado agraciada como teórica representación política por el llamado PP. Una confederación de intereses paletos apátridas y con escasa vergüenza y menos criterio moral e ideológico, que ha venido funcionando como la pata coja del tinglado de falsa alternancia, legitimando la cleptocracia y sus mayores disparates y felonías o la devastadora ingeniería social, mientras pillaba lo que se podía. O que, para consolarse de su traición y cobardía, agarraba una buena borrachera estupefaciente. Por eso la parte más consciente, preparada, honrada y patriota de la sociedad española se siente abandonada por el Régimen. Aunque demasiado tarde no le queda más que confesar que el Rey está desnudo. Pero siempre lo ha estado.  No es un caso de nueva normalidad sino endémico.

De modo que cuando el amo emperador al final decida que es el momento oportuno de mostrar el pulgar hacia abajo no parece que vaya a haber mucha oposición en el respetable público del circo a que el Preparao y su familia hagan las maletas, poniendo fin así a un lamentable reinado de fracasos, humillaciones y calamidades.

El problema, para los que la queremos pese a su ingratitud, va a ser rescatar a España de las fieras.

 

 

 

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