Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Crisis contituyente

Muy serio y puesto en razón el ministro de Justicia y Notario Mayor del Reino ha dejado caer en la teórica sede de la soberanía nacional la cosa esa de la crisis constituyente que habría que añadir sin falta a las otras ya creadas o agravadas por el gobierno de Su Majestad. Puede tratarse de un simple buscapiés como se llamaban antes a estas afirmaciones tira de la lengua a ver qué pasa. Si tal fuera la intención no parece que haya tenido mucho eco ni haya levantado mucho escándalo por el momento.

Puede que porque para mucho español lúcido ya cabe dar al actual régimen del 78 como amortizado. Y de escaso futuro dada la gravedad de la histéresis sufrida si no se le recauchuta a fondo.

Pero me temo que lo de la crisis constituyente sea una forma fina de confesar que el gobierno de Su Majestad va a por Su Majestad. Que la idea gubernamental es que más pronto que tarde el hijo haya de acompañar a su padre en el exilio, gracias sobre todo a que muchas de las propias instituciones de la Monarquía se rebelan contra ella misma.

No tendría porqué ser así, aún asumiendo la necesidad imperiosa de una cambio radical, pero dado que los que tendrían que defender el orden constitucional y la Corona se comportan como imbeles, lo más probable es que así será.

Ahora bien, cuando se plantee la cuestión, si termina planteándose como creo, ¿qué pasará o qué sería mejor hacer?

Roto el pacto histórico del 78 entre los Borbones y el antiguo socialismo mohatrero reconstituido made in USA, es seguro que el rojerío se tirará a la querencia mal llamada “republicana”, más bien roja.

Para la derecha sociológica el problema es mayor pese a las guerras civiles, pérdidas de virreinatos americanos, atrasos económicos sociales relativos, y demás desastres históricos achacables a los tres siglos de dominación borbónica. Y es que, como a los perros de Pavlov, precisamente se la ha enseñado a asociar el concepto de República con sus desastrosas realizaciones históricas españolas precedentes. Plenas de despotismo, censura, golpismo, persecuciones, crimen, saqueos, incendios de iglesias, penurias económicas, quiebra de derechos civiles, es decir con el maravilloso paraíso social comunista de los rojos. Algo propio del Tercer mundo.

No se asocia como sería lo normal a la República con el sistema constitucional que rige en países avanzados del mundo occidental. Lo cual no empece para que pese a todo prejuicio ideológico no le quede más remedio que comprobar el desastre que supone la actual monarquía incapaz de defender a la nación, la integridad territorial y valores de justicia e igualdad ante la ley. Una máscara de tramoya falsamente democrática, sin representatividad ni separación de poderes construida para encubrir una cleptocracia oligárquica coronada. Una mohatra política. Una Monarquía bananera hablando en término coloquiales. Es decir, el viejo chantaje emocional de monarquía o caos cuando comprobamos una y otra vez que es la propia monarquía el principal agente actual del caos. Con un problema técnico la incoherencia de ser un sistema más que federal, centrífugo, sin posibilidad de oponer una fuerza centrípeta legitimada por las urnas como es el caso de las Repúblicas presidencialistas.

Sin embargo, opinemos lo que opinemos los españoles, es de suponer dada nuestra inoperancia internacional, desde luego bien ganada a pulso, que la cosa nos volverá a venir dada como en el 78.

Y casi seguro va a depender de quien gane la batalla por el poder mundial según se está escenificando so pretexto de racismo en la actual primavera o revolución de color americana.  Si el maldito deep state terminará ganando la guerra contra Trump y lo que significa, parecería prudente que nuestro nuevo compungido Boabdil el Chico buscara un cómodo lugar donde disfrutar de su bien merecido exilio. A ser posible sin extradición, por si acaso.

 

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