Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Tiempos modernos

En 1936, Charles Chaplin entregaba una obra maestra crítica con los tiempos entonces modernos. Una denuncia social humanista muy crítica con la hipocresía de una sociedad que negaba en la práctica los altos principios que supone informaban su sistema jurídico, político y económico. A un sistema destajista, taylorista fordiano deshumanizado, que ponía la cantidad muy por encima de la calidad y sobre todo de la dignidad humana. “No es práctico” es lo único que sentencia un directivo tras una desternillante secuencia en la que un humillante invento para dar de comer sin perder tiempo de trabajo falla y hace que el propio Charlot casi termine descalabrado.

Ahora, aquellos tiempos modernos han quedado tan anticuados, como una reliquia de un pasado en el que había un proletariado, víctima de la codicia y de las especulaciones financieras, que se esforzaba en mejorar sus condiciones de trabajo. Nada que ver con el actual neomarxismo posmoderno en el que el ideal superior de la Humanidad irredenta es pillar paguitas para vagos o disfrutar indecentes sopabobas con carácter permanente e indiscriminado, urbi et orbi. Ni tampoco con la antigua clase ex trabajadora revolucionaria y concienciada que pretendía prosperar mediante el trabajo y el mérito en un entorno de justicia social. Y ahora simplemente revoltosa y ociosa formada por una masa abigarrada de lumpen, hembristas, chulos, putas, invertidos, vagos, morisma, golpistas, invasores, mercenarios, globalistas, socialistas y comunistas, la mayoría de ellos nunca han dado un palo al agua en sus lamentables y desastrosas vidas… La nueva Internacional del lumpen de izquierda neomarxista al servicio del Gran Capital apátrida.

El NOM propugna un mundo sin familias ni Estados nacionales, dos instituciones básicas de la civilización. Es decir, hablando coloquialmente, una masa de apátridas e hijos de puta.

Sin más proletariado clásico ahora se trata de otro público, de otras gentes, que sin embargo refleja los profundos cambios históricos producidos desde entonces. Marx explicaba que La violencia es la partera de toda sociedad vieja preñada de una nueva. Ella misma es una potencia económica. Pero ahora que ya apenas quedan clases tradicionales en Occidente y por tanto grandes luchas entre ellas, las violentas revueltas subversivas han de hacerse con otros pretextos. El clima, el feminismo, el multiculturalismo, los invasores, el aborto, la sodomía, la memoria histórica, la pachamama vaticana, el racismo blanco o lo que sea.

Ahora ya nadie parece preocuparse por la industria ni por los problemas y métodos de la producción. Tampoco por la Agricultura o la Ganadería como no sea para denigrarlas o acusarlas de agresión antropocéntrica contra el medio ambiente. Es la entropía contra la organización y el orden. Incluso ministras o alcaldesas meonas de cuota anhelan la destrucción del mundo laboral o el cierre de industrias, so pretexto del impostado problema del cambio del clima climático climatizable, aunque más bien como instrumento inconfesado de destrucción de la clase media y de la sociedad. Todo ello en el ámbito de la economía real, la que satisface necesidades sociales en forma de bienes y servicios, en paradójico beneficio del poder plutocrático financiero global, cara a la quiebra de los Estados nacionales y de su organización, así como de una drástica reducción de la población mundial, por vía de pandemias, vacunas, abortos, revoluciones de colores, guerras, hambrunas, desastres climáticos inducidos…

Claro es que la entropía programada por el Poder financiero globalizador aumenta el desorden, oculta desfalcos, pero no genera trabajo útil. Es decir, tiene un componente de transitoriedad obligada que nos ha de llevar a otro estadio histórico siguiente. Una etapa en la que ya no será necesaria ni útil la colaboración de la izquierda lumpen programada por el neomarxismo cultural, a la que también le llegará el turno de ser sacrificada una vez lograda la esclavitud espiritual, intelectual, económica y social de los supervivientes ajenos a la clase alfa de colaboradores cercanos de las familias oligárquicas. A los que se añadirán los mínimos imprescindibles betas, gammas, para atender los robots de inteligencia artificial, y los infrahumanos epsilones basura.

Recuerdo las penosas condiciones de trabajo de los obreros en China que pude observar en alguna visita. Peores desde luego que en Tiempos modernos. Uno de los plutócratas más cínicos y famosos que promueve y financia el NOM mediante su extensa red de fundaciones, ONG y sociedades mercenarias ha confesado repetidamente que pretende destruir la familia y que el modelo es el comunismo chino. Una dictadura feroz de una pequeña oligarquía despótica de linajes clásicos sobre gentes sin derechos. Gentes despojadas de la propia individualidad y espiritualidad humanas y en consecuencia, meros juguetes del interés en cada momento del nuevo Estado totalitario global. El sueño de la dictadura más criminal.

Un mundo feliz con soma, neolingua orwelliana. ¡Y sin Chaplin!

 

 

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