Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Monarcómacos y tiranicidios

Curiosamente en este posmoderno siglo XXI parece volver a ponerse de actualidad la antigua polémica sobre la legitimidad del tiranicidio entre los tratadistas cristianos tanto católicos como reformistas del siglo XVI y XVII en el marco de sus guerras espirituales y político-económicas. Una cuestión, la del tiranicidio, que ya procede al menos desde la Antigüedad clásica y también fuera muy común entre los teólogos de la Edad Media.

¡Será por tiranos! Jefferson lo comprendió bien cuando propuso sin éxito su sello contra los tiranos como deber moral en julio de 1776. Desde luego no podemos desconocer esta grave cuestión cuando observamos el NOM que ahora se está construyendo gracias a grandes desfalcos financieros y empresariales, mohatras políticas democráticas y armas biológicas asesinas de laboratorio financiadas por plutócratas genocidas revestidos de supuestos filántropos. Todo ello bien protegido por los prostituidos medios de manipulación de masas, en especial las televisiones.

Aunque no se trate de un monarcómaco convencional, entre nosotros los españoles tiene mucha fama el jesuita Juan de Mariana que publicó en Toledo un polémico libro llamado De Rege et Regis Institutione el no tan lejano año 1599. Sobre todo después de la segunda edición de Maguncia en 1605 que tendría mayor difusión que la primera, hay que decir que la Compañía trató de desligarse de las teorías que consideraba demasiado subversivas o poco convenientes para sus propias políticas de control del poder. En 1610 se prohibió a los jesuitas defender públicamente a su compañero y a sus teorías.

La cuestión que se plantea es si es lícito o no matar al tirano. Mariana tenía muy claro el caso del tirano por usurpación. Ahí poca polémica habría. Más difícil sería el caso del tirano de ejercicio: “Creemos que ha de sufrírsele mientras no desprecie las leyes del deber y del honor a las que está sujeto por razones de su oficio”. Pero cabría la resistencia contra “los que menosprecian las leyes y la religión del reino y desafían con su arrogancia y su impiedad al propio cielo”. Una resistencia que admitiría diferentes instrumentos o gradaciones, según los casos. Primero se trataría de destronar al tirano, pero si no fuese posible, en determinadas circunstancias se podría matar al príncipe como enemigo público con la autoridad del derecho de defensa. Estas circunstancias serían tales como “trastornar la religión patria y llamar al reino a nuestros enemigos.”

Y es que “si el rey atropella la república, entrega al robo las fortunas públicas y las privadas y vulnera y desprecia las leyes públicas y la sacrosanta religión; si su soberbia, su arrogancia y su impiedad llegasen hasta  insultar a la divinidad misma, entonces no se le debe disimular de ningún modo.

Desde luego el Padre Mariana no fue el único autor en tratar la resistencia al tirano ni el tiranicidio en nuestra literatura doctrinal. Así, por ejemplo, Pedro de Osma, Francisco de Roa. Incluso los más célebres, Domingo de Soto o el propio Francisco de Vitoria.

De especial interés y actualidad parece la visión del vallisoletano Fernando Vázquez de Menchaca expresada en su Controversiarum illustrium de 1563, poco antes de su muerte en Sevilla. El considerado fundador del Derecho Natural laico critica a Domingo de Soto por haber escrito que “si el príncipe procede tiránicamente no les queda a los ciudadanos ningún otro recurso que el pedir a Dios que le enmiende, en el caso de no existir ningún superior a quien poder recurrir.” Y le enmienda, no sin cierta ingenuidad: “Pero se equivoca porque, atendiendo al derecho natural, es incumbencia de todos los restantes príncipes del mundo acudir en apoyo y auxilio de aquel pueblo, víctima de la tiranía.”

Una cuestión de evidente actualidad como vemos, aunque muy manipulable y complicada de discernir. Y de aplicar en la práctica. Dentro de la incertidumbre en la que estamos y con los pocos datos que tenemos hoy, de haber alguien acaso fuese el presidente Trump el que pudiera intervenir con alguna posibilidad de éxito en defensa del derecho natural donde es más amenazado por la tiranía del NOM.

No obstante, cuando tal ayuda para deponer al tirano no llegase, Vázquez de Menchaca consideraba que “si el príncipe abusase intolerablemente del supremo poder, pueden los ciudadanos darle muerte, según el sentir de santo Tomás.”

Y es que para el laico católico Vázquez de Menchaca los individuos por el mero hecho de ser hombres poseen derechos naturales inmutables que deben asegurarles su aspiración a ser felices.

De modo que cuando los nuevos tiranos agentes del NOM sea cual sea su calaña o disfraz persiguen al Cristianismo y su Civilización o tratan de calumniar o destruir la Cultura tradicional española parece que saben muy bien lo que hacen.

 

 

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