Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sociedad contra despotismo

Contra toda la potencia de fuego, intimidación y propaganda gubernamental y la  inanidad de la oposición complaciente, el gran éxito de VOX con la boicoteada manifestación de protesta contra la mortandad, el despotismo y la ruina del gobierno comunista de Su Majestad parece que ha sorprendido a propios, pero sobre todo a extraños. No sólo ha puesto en evidencia al gobierno y resto de instituciones borbónicas, Corona incluida, sino también a los partidos colaboracionistas como Ciudadanos y PP de la supuesta oposición. En verdad es todo el núcleo del Régimen el que está siendo deslegitimado por sus actos liberticidas y por sus escandalosas omisiones y ausencias en defensa de la libertad y la ley. Y si la manifestación de ayer no resulta simple una nube de verano pudiéramos intuir que estaríamos cerca de un punto de inflexión sobre la capacidad del Régimen para sojuzgar a sus súbditos.

En efecto, los restos de Ciudadanos están para recoger las migajas del botín precio de su traición. Quizás una de las últimas piruetas antes de su merecida desaparición. Y el colaboracionista apoltronado, símbolo de una oposición que no se opone pero que ocupa sitio, acaso también debiera estar poniendo sus propias barbas a remojar, porque puede ser el siguiente en ir desapareciendo por el sumidero salvo en las taifas caciquiles, en beneficio de España y de la decencia y coherencia políticas.

Es posible que lo más lúcido de la burocracia populista reaccione en colaboración con el falsario para tratar de desactivar el peligro que para ella representa que se vaya formando una alternativa real al actual tinglado arrebatacapas que han disfrutado por turnos. Pero, haría bien en valorar con precisión los daños porque la nueva subnormalidad con la que nos amenaza el tirano de la Moncloa supone también una histéresis, una fatiga de materiales que ya no se pueda volver a posiciones de partida, al más de lo mismo, al bipartidismo corrupto del quítate tú que me pongo yo.

Y aquí en Galicia al tartufo cacique criptonacionalista que sostiene que Galicia es una Nación sin Estado puede que no le llegue la camisa al cuerpo. Acaba de convocar unas elecciones regionales en olor de santidad populista y pudiera ser que tal como viene la mano le saliera la galga capada. Hasta ahora, con la complicidad de los cebados media locales, le iban saliendo las mañas. Aprovechando el socorrido cuento que los otros aún son peores y sin ninguna formación alternativa que defendiese la españolidad de modo claro, iba sacando mayoría absoluta. Pero, las cosas pueden cambiar en momentos tan singulares en que resulta tan difícil  mantener las vistosas máscaras para repartirse el botín.

En cuanto a VOX, pese a su éxito o gracias a él, si se me permite pensar en voz alta creo que no estaría de más que comprobase sus estrategias en el sentido evangélico de que no se puede echar vino nuevo en odres viejos. El Régimen ha demostrado a lo largo de estas décadas, y de modo asaz escandaloso durante las últimas semanas su incompatibilidad en la práctica, salvo determinadas personas, con los valores de patriotismo, decencia, libertad, igualdad ante la ley, respeto a la propiedad y búsqueda de bien común que infirmarían el ideario de la nueva formación. Si vale la paradoja, sus instituciones se muestran incapaces de defender al pueblo de sí mismas.  Ni tampoco de las agresiones de unas a otras del propio Régimen.

Si no se busca un renovado pero audaz desde la Ley a la Ley como sostenía don Torcuato al principio de la Transición es de temer que el patriotismo sea acogotado y de nuevo burlado intramuros del Régimen.

La situación es muy difícil de revertir. Ojalá acierte la mano con la herida.

 

 

 

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