Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Pactos diabólicos

                                                                                                                    “Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de la mentira.”  (San Juan, cap. VIII, versículo 44).

Algún amable lector me anima a explicar algo de un tema tan desagradable, abstruso y conflictivo como es la naturaleza jurídica del pacto diabólico celebrado entre el doctor falsario, remedo burlesco, ignorante, chulesco y patibulario del famosísimo doctor Fausto y la propia jerarquía demoníaca.

Sin embargo, creo que antes convendría comentar una importante cuestión básica previa. Es la de si el padre de nuestra civilización es el diablo. Es decir, en la medida que encarna el espíritu de negación, de ser el adversario. Algo que llevado al paroxismo se complace en negar la propia existencia del diablo, de sí mismo. Y, desde luego, en la negación de la existencia de algún principio moral de orden superior a lo meramente humano. Los principios de sometimiento a la ley natural, “al temor de Dios”, que el buen don Quijote explica al Sancho gobernador y los que, junto con otros como el conocimiento de sí mismo, o la no proliferación de leyes y normas, constituyen criterios del buen gobierno.

Al cabo, es la negación de la magnitud vertical del hombre, centrándose en lo solo horizontal, considerando su voluntad como único elemento o criterio de civilización.

En palabras de Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

Pero una vez hecha esta precisión sigamos con lo del pacto. Sobre qué elemento concreto de la jerarquía demoníaca es el firmante del oneroso contrato para los españoles volveremos más tarde. Ahora vamos a intentar dilucidar dicha naturaleza contractual de algo prohibido como es ese tipo de acuerdos. Un pacto que sin duda existe o puede existir se perfeccione o no, como indica el texto veterotestamentario siguiente: “Porque habéis  dicho: concierto tenemos hecho con la muerte” (Isaias, cap. XXVIII, versículo 15). O bien en forma de tentativa fracasada, “todo esto te daré si postrado me adoraras” (San Mateo, cap. IV, versículo 9).

Sostienen ilustres tratadistas juristas y teólogos, confieso que yo no soy ni una ni otra cosa, que se trataría de un pacto de fórmula “do ut facias” en la que la obligación nacería de las palabras prescritas, “prescritis verbis”.

Sin embargo, la obligación contractual sólo recaería en el hombre pero no en el demonio que llegado el caso de requerimiento en instancia judicial, (Tribunal Supremo, si aforados) pudiera negar ser sujeto de derecho en virtud de su condición no humana. De tal parecer es Santo Tomás de Aquino.

No obstante, el hombre también pudiera argüir la ineficacia jurídica de la obligación contraída contra el diablo, en virtud de su reconocida condición de enemigo del género humano tanto macho como hembra, incluso neutro o epiceno como marlasca.

En efecto, el diablo es una criatura que escapa a la jurisdicción ordinaria y que sólo puede ser obligada mediante potentes exorcismos como los incluidos en el conocido manual del Padre Benito Remigio.

Es decir, que aunque pretenda obtener los mayores beneficios con nuestra perdición sólo puede actuar con eficacia cuando Dios se lo permite. Algo debemos estar haciendo muy mal cuando esto ocurre.

Dicen Santo Tomás y Alberto Magno que el pacto diabólico puede ser de dos clases: expreso y tácito. A su vez el primero puede formalizarse de modo privado o solemne.

El pacto privado se produce cuando el mismo demonio o uno de sus secuaces más destacados como Soros u otros menos conocidos elementos de la jerarquía infernal de inferior categoría se aparecen al candidato para confeccionarlo y perfeccionarlo.

El novicio renuncia a la Religión y el Bien, promete permanecer siempre adicto y obediente al diablo, acrecentando su servidumbre incluso con sacrificios y rituales oportunos. Y recibe la marca de la bestia, ahora con el carnet de vacunado. Difundirá consignas y seducirá a otros mediante su perfidia, expresada en propaganda, mentira y demagogia, hoy con el auxilio de las nuevas tecnologías.

El pacto solemne se realiza, por ejemplo, en reuniones del Club Bilderberg, el CFR, la Fundación Gates, el Grupo de los trescientos o de las varias organizaciones tapadera del satánico partido Demócrata. Así, es reconocido el novicio o candidato firmante como digno de apoyo en sus futuras fechorías por otros diablos y diablas miembros de tan ensoberbecidos, poderosos y encumbrados organismos. Habitualmente se le asigna un diablo de la guardia para indicarle lo que tiene que decir y hacer, cosa que les viene Redondo. Todo ello en cumplimiento de lo indicado por San Lucas (cap. VIII, versículo 12): “vino el diablo y arrebató la fe de sus corazones para que no sean salvos”.

Como aviso y para mayor edificación de futuros aspirantes se sabe que a veces el pacto no se cumple. Así nos enseñan los casos de la ambiciosa niña Soraya o del inconstante Riverita, que quedaron marcados por el diablo y sin premio.

No así el del doctor falsario y sus voraces hordas de jaques, invertidos, buscones, manolas, celestinas y violenta gente del bronce.

Nos queda comentar algo sobre el pacto tácito. Se produce cuando aún sin haber perfeccionado pacto diabólico expreso de algún modo, el novicio se une con el agente maléfico o participa como cómplice activo en sus pecados o fechorías. Por ejemplo. Accede a ser miembro o miembra de la horda ministerial, cohecha impune, o cumple y hace cumplir a sus subordinados o víctimas del pueblo en general órdenes injustas, nocivas o delictivas.

Cuestión interesante es la llamada invocación demoníaca.  Sabios tratadistas sostienen que el diablo no acude si no le invocan. No lo veo tan claro, Soros se materializa en Palacio exigiendo lo suyo a los portadores de su marca cuando le viene en gana. Incluso existen pruebas fotográficas de estas materializaciones. Otras veces quedan grabadas en psicofonías.

Sabemos que la actividad demoníaca se disfraza. So pretexto de amor a los pobres, los socialistas, comunistas y zurdos en general cada vez generan más. Engordan la famélica legión que no a los miembros de la legión famélica. De modo, pues, que conviene tratar de comprender cuando sobre apariencia de bien o laudable filantropía se esconde pacto con el Maligno.

Hay varios signos que nos hacen sospechar pacto.

Así cuando el efecto supera la naturaleza del ingenio conocido: cuando se contempla la obscena zafiedad huera de todo un doctor falsario cabe temer lo que se esconde detrás de tanta impostura enmucetada y empujada a lo más alto de la cucaña. No es el único entre las legiones infinitas de nuestra casta política y élites usurpadoras. O cuando se improvisan y venden remedios más falsos que sus almas.  O cuando se adornan con palabras falaces y mentirosas, negadas por sus propios actos. O cuando se lucran trapicheando con el mal ajeno, causado o no por sus propias acciones.

Todas estas cuestiones y otras más indicarían probable pacto diabólico.

Un Mal diabólico que, encarnado por sus agentes, gobierna la gran mayoría de las instituciones internacionales cuyos peones bajo pacto ha ido colocando a la espera de que se manifieste el Anticristo anunciando e instaurando el NOM.

No olvidemos la advertencia de San Pablo en la epístola a los Efesios (cap. VI, 12) ni el capítulo XII del Apocalipsis en el que se anuncia que: «Y fue hecha una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles.  Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.»

El Mal debe ser enfrentado aunque el pesimismo de la razón nos muestre pocas posibilidades de victoria.

 

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.