Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Un Reino de imbeles

No es errata, no es imbécil aunque se parece, es imbele. Sí, imbele. Mucha gente de buena voluntad aún abducida por las mohatreras instituciones borbónicas se pregunta el por qué en este desventurado, mal gobernado y aún peor reinado reino se consienten cosas que nunca se debieran consentir por gentes mínimamente civilizadas. Que mantengan alguna decencia, alguna dignidad.

¿Por qué el titular de la Corona consiente los atropellos constitucionales de Su Gobierno y del resto de Sus instituciones? Incluso, de modo aún más directo, consiente que su propia imagen sea humillada, vejada, insultada, y él mismo tomado por el pito del sereno. Una imagen que no atañe solo a su persona sino a la Nación a la que simboliza y que tiene la obligación de defender. En su presencia se silba el himno nacional o se ultraja a la bandera. Lo llamaban “el Preparao”, pero tal supuesta preparación mal se compadece con su real conducta de complicidad en la práctica al menos por omisión.

Pero, ¿qué pasa con buena parte del empresariado español, al menos el entramado dedicado a satisfacer necesidades reales no vinculado, o prostituido, por el globalismo? Gentes que ven como sus empresas y haciendas están siendo laminadas impunemente por el gobierno comunista de Su Católica Majestad. ¿Por qué no se defienden? ¿Se sienten representados por la CEOE?

Y qué decir de un tal Casado encaramado a la cúspide de la falsa oposición política. Una oposición que no se opone. Tal es su  misión oculta: no oponerse. Y que, aunque refunfuñe cara a la galería, permanece en su bochornosa condición de colaboracionista con el tinglado gubernamental. Pero, ¿por qué tampoco se opone a tanto desafuero?

El lector tendrá su propia explicación. A mí me parece que caben diferentes hipótesis, ninguna muy buena por desgracia, sobre el extraño comportamiento de buena parte de nuestras élites:

¿Acaso son ineptos? ¿Son inmorales? ¿Son mohatreros? ¿Los han elegido precisamente por eso? ¿El Sistema actual identifica, protege y promueve a los peores? ¿Están chantajeados? ¿Tienen que hacer guardar secretos inconfesables? ¿Escándalos económicos, financieros? ¿O de pederastia? ¿Incluso satanismo, en algunos casos?

Pero, entonces, ¿quién es el chantajista? ¿Quién es el que manda aquí de verdad?

Entonces, ¿qué significa imbele? Como mohatra, fraude, falso aval, engaño, otro hoy en desuso lúcido término de nuestro Siglo de Oro, imbele significa el que es incapaz de defenderse. En efecto, según la RAE, imbele significa incapaz de guerrear o de defenderse, especialmente por ser débil o flaco por carecer de fuerzas y resistencia.

El actual reino borbónico, con Su Majestad a la cabeza, es un reino de imbeles. Hay que reconocer que también algo tendrá que ver en esto el imbele pueblo soberano español que ni quiere ni sabe. Existe un problema obvio de voluntad, de querer. Pero creo que es previo el saber, el comprender qué pasa. Voltaire parece que lo tenía muy claro: «Para saber quien gobierna sobre ti dirige ti mirada hacia quienes no estás autorizado a criticar.»   

 

 

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