Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Dame pan y llámame tonto o Novísimo discurso de las Armas y de las Letras

Hoy, 23 de abril, es un día glorioso para la Cultura española. Homenaje al Libro y a nuestro gran Cervantes. Ayer se produjo otra sesión de espiritismo en el viejo caserón de las Cortes. Un momento solemne. Se apareció en modo fantasmal, ululando, la finada soberanía nacional. Antes se habían materializado algunos de nuestros más enmucetados próceres hasta completar el aguerrido círculo espirita. “Ya lo siento, ya lo siento”, tras un minuto de silencio la Purita Batet, Dulcinea pecaminosa del excelentísimo señor Ministro de Justicia y Notario Mayor del Reino, inicia la sesión. “¡Qué viene, qué viene!” El velador se mueve.

Encaramado a la tribuna, el depravado fantasmón diabólico disfrazado de tartufesca humildad se burla otra vez de los presentes. Con flema burlona y devota cadencia, finge piadosa congoja mientras alarga los pliegues de su boca sinuosa de disimulos. Cínico psicópata, hace como que se compunge con aviesa mansedumbre.

Pura representación de entrenado farsante. Al igual que el canallesco y cruel amo del pobre Andresillo apaleado, disimula contrición para volver a darle de latigazos una vez que el burlado caballero vuelva grupas a su Rocinante. Al cabo, encantado de que le den una vez el pan de la tregua aunque de boquilla le llamen tonto.

Pero el caso es que con mejor o peor acierto, no cabe la ingenuidad, ya culposa por la reiteración, de tratar como caballeros o personajes de honor a probados patanes, gente del bronce o hampones sin conciencia, al menos Don Quijote lo intentaba. Otros se limitan a floridos discursos opuestos a la real naturaleza de sus acciones. Bien acomodados en la nutrida cucaña de la mohatrera oposición que no se opone. Un tipo estrecho de pecho como se decía cuando yo hice la mili y por tanto inútil para el servicio, repite un bonito discurso sobre las Letras sin Armas que ya traía memorizado de casa para tan alta ocasión que vieran los siglos de la infinita Transición.

A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios”.

Pero, no solo de discursos vive el hombre aunque su autor sea nada menos que nuestro señor Don Quijote. ¿Dónde está el ejercicio coherente con tales discursos? Ni está ni se le espera. Mientras, el enemigo encantado con tan insólita complicidad. Insisto, Dame pan y llámame tonto. 

Otro sí digo, el papelón de determinados plumillas que ningunean a los únicos que actúan con alguna mayor coherencia con sus bonitos discursos. Para ellos, que practican otra forma de mohatra como es la de loar no al gobierno como otros sino a la falsa oposición, ni Abascal ni VOX existen. Vade retro. Una y otra vez intentan vendernos la burra ciega del partido palanganero. Glosan alabanciosos sus inexistentes heroicos logros. Confunden, porque como decía Unamuno, quien no confunde, se confunde.

Y en esta ceremonia de la confusión el contacto se debilita: ¡Se va, se va! En efecto, fuese y no hubo nada.

Desvanecida la sombra de la soberanía nacional queda el viejo caserón vacío y abandonado a la espera de otra nueva sesión fantasmal. Pero la próxima será ¡en el Palacio de Linares!

 

 

 

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