Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Mohatra Institucional

Sé que algunos, al gusto anglosajón, lo llaman la matrix.  Yo prefiero el luminoso término español de mohatra tan empleado en la picaresca de nuestro Siglo de Oro. Y por nuestros más grandes autores que desde el pasado nos iluminan, como los cuásares en medio de las tinieblas.

Mohatra significa Fraude, engaño, estafa, falso aval, acción o dictamen de personas e instituciones que hacen lo contrario de lo que cabría esperar de ellas de acuerdo a su posición u obligaciones legales. Mohatra es falsa moneda. Falsa bandera. Falsa representación. Falsa legitimidad.

Gran parte de la actual desolación de los españoles conscientes se debe a la penosa constatación de que han sido abandonados por las instituciones que pagan, supuestamente para que les protejan, ayuden o defiendan. Instituciones que se han demostrado mera mohatra, cuyas acciones y comportamiento no se corresponden con sus nombres. Y al temor fundado de que si esto sigue así la dictadura más represiva e hipócrita resultará inevitable.

Asistimos horrorizados a las denuncias de que miles de ancianos españoles están siendo abandonados a una muerte fatal sin que la Sanidad pública que han pagado durante décadas se moleste en atenderlos. Algunos o muchos de ellos, católicos, también han sido abandonados por la madrastra Iglesia del siniestro Bergoglio, de modo que mueren sin sacramentos, sin apoyo familiar, con menos atención que una res sacrificada en el matadero. Una Iglesia institucional infectada por la tibieza y la cobardía, con una jerarquía cómplice por acción u omisión de las actuaciones gubernamentales. Una Iglesia que ni siquiera protesta por esta masacre ni tampoco cuando sus templos son violados y sus liturgias prohibidas por los excesos de las fuerzas policiales.

Comprobamos como los sanitarios que luchan contra la enfermedad también han sido abandonados sin suficientes y eficaces equipos de protección mientras se infectan por decenas de miles. Entretanto, mercaderes de la muerte, supuestamente vinculados o protegidos por el Poder rojo, buscan cómo trincar comisiones mediante empresas corruptas o fantasmas aprovechando el dolor, el sufrimiento y la muerte de las víctimas que ese mismo Poder multiplica.

La Monarquía española va a pasar a la historia por ser el régimen político mundial con mayor número de muertos declarados en relación con la población total y con mayor número de sanitarios y personal de seguridad infectados. La mortalidad española sería un sesenta y uno por ciento superior a la media mundial, pese a que nos aseguran que tenemos la mejor sanidad del mundo. Son datos oficiales aunque la realidad pudiera ser peor. Todo un récord.

Llama la atención y es motivo de especial preocupación el comportamiento conocido del titular de la Corona por su aparente falta de reacción en defensa del orden constitucional amenazado por Su Gobierno. Escondido en Palacio, sin capacidad de liderazgo pese a ocupar la máxima magistratura como Jefe del Estado parece incapaz de encarar sus obligaciones ante la Nación en la mayor crisis político social desde la muerte de Franco. Incapaz de actuar, de poner límites a la demolición constitucional, aunque sólo fuese ante la comprobación de que su Trono se tambalea. Y que el despotismo revolucionario promovido por las instituciones mohatreras amenaza la Libertad y arrasa con la legalidad supuestamente vigente. Por desgracia, su papel actual también podría considerarse de mohatra, «quién calla, otorga», y parece ser como de celestina estupefaciente dando una apariencia de falsa normalidad y evitando así que los sectores más tradicionales o conservadores reaccionen como debieran ante el cambio revolucionario despótico que sus propias instituciones promueven contra la Nación.

En efecto. Su Gobierno es una amenaza evidente. Como lo es una de las últimas añagazas gubernamentales, los famosos Pactos mohatreros, falsos, engañosos, que ahora pretende imponer para cargar sobre otros las propias responsabilidades y hacerles cómplices de sus futuras actuaciones.

Por no hablar de otra mohatra calamitosa: una oposición enmucetada que no se opone, complaciente, timorata y que se muestra más preocupada de salvaguardar sus privilegios de casta que de contribuir a proteger a sus conciudadanos derribando al Gobierno.

¿Y la Justicia? ¿Y el Parlamento? ¿Y los Colegios profesionales?

Todo este desastre multi orgánico y multi funcional resulta posible gracias a un Régimen mohatrero. A una falsa democracia, corrupta, sin división de Poderes, sin rumbo, que no resistiría la verdad. A unos media que devienen en pura mohatra, sobornados para engañar y embrutecer a la gente. Para avalar fraudes y tapar canalladas. Y a un populacho ignaro, envidioso, al que sin duda resulta verdadera mohatra calificar de pueblo.

Nota del lunes, día 20 de abril

Hoy se ha sabido que se emplean extraños robots con perfiles falsos de misterioso origen desconocido para aplaudir al ministerio de ¡Illa, illa, qué maravilla! mediante tuiter falsos. Otra mohatra de libro.

 

 

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