Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bendita autarquía

Una de lecciones que la actual tragedia provocada por la peste roja debiera enseñarnos es la barbarie suicida del globalismo vendepatrias en ámbitos esenciales como Ciencia, Cultura, Alimentación, Sanidad, Industria, Defensa, finanzas, etc. Barbarie que significa pérdida de autonomía vital, de soberanía a todos los niveles. Y en ocasiones como las actuales, la pérdida de muchas vidas humanas que se podría haber evitado. No producimos material sanitario básico, los globalistas no nos lo proporcionan, nos timan o nos roban mientras la gente muere a puñados.

Cuando era estudiante en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, al final del régimen de Franco, recuerdo las excelentes publicaciones técnicas sobre agricultura, ganadería y recursos naturales que había editado y aún publicaba entonces el Servicio de Publicaciones del Ministerio de Agricultura. Textos claros y sencillos que servían para obtener datos habitualmente reales de lo que se podría obtener de los sistemas agrarios. O de la documentación con ratios técnicos de los proyectos de desarrollo. Reflejaban conocimientos particulares y precisos de muchas materias específicas, tesoro valioso inmaterial de una época en que había menos posibilidades de emplear energía fósil o mercancías del comercio exterior y había que realizar esfuerzos por conocer, inventariar y aprovechar al máximo nuestros recursos propios tanto humanos como naturales.

El proceso descontrolado de transformación energética de la agricultura, la sustitución de convertidores energéticos acomodados a nuestros ecosistemas como muchas de nuestras razas de la cabaña ganadera tradicional fue haciendo tabla rasa con casi todo. La importación de cereales pienso y soja para la alimentación de razas alógenas de ganado se convirtió en la segunda importación energética española. La ganadería extensiva fue siendo relegada.

La entrada en el mercado común en condiciones precarias debidas a la nefasta negociación perpetrada por los socialistas que sacrificaron todo a sus propios intereses sectarios, contribuyó de modo decisivo al sucesivo arrumbamiento no solo de nuestro sector agroforestal, o primario en general, sino también industrial, relegando a España a una situación subordinada de dependencia. A la especialización casi en nuevo dependiente monocultivo de cierto sector servicios, para disfrute y solaz barato de la clase media de los países europeos.

El tenebroso Claudio Boada y sus hordas de insaciables biuitifulleros socialistas asolaron todo lo que pudiera ser vendido, pelotazo al canto, con las bendiciones cómplices campechanas. Arrasaron con la industria nacional y perpetraron una nueva desamortización salvaje del sector público español, en especial de sectores estratégicos como el energético. La oligarquía utilizó a los socialistas mohatreros para liquidar sin problemas ni protestas lo público. O para hacerse indemnizar con cargo al erario, el dinero público no es de nadie, deudas, errores o desfalcos so pretexto de consideraciones medioambientales como fuera el famoso caso del parón nuclear. Los antiguos sindicalistas y profesionales decentes que entonces se opusieron al atropello fueron laminados sin piedad. Los siguientes gobiernos de Su Majestad terminaron de saldar lo que quedaba.

 

Perdón por tan largo exordio pero lo creo oportuno para contextualizar el hecho de que la fuera octava potencia mundial a la muerte de Franco no tenga hoy mascarilla que llevarse a la boca ni menos respiradores, test de diagnóstico, o equipos de protección para salvar vidas, tras cuarenta años de pertinaz monarquía disolvente.

Más allá de la presente incompetencia o incluso mala fe del actual gobierno rojo, debemos comprender que por incompetencia, soborno o corrupción, el haber renunciado a cierta autonomía nacional al consentir la deslocalización en el extranjero de actividades y sectores estratégicos imprescindibles para la satisfacción de nuestras necesidades de bienes y servicios se está revelando criminal en estos tiempos de tribulación.

Recuperar una cierta autonomía nacional para satisfacer nuestras necesidades y legítimos intereses debiera ser tarea ineludible cuando pase esta tragedia, si pasa.

En el futuro no sólo no se trata de ver cómo podemos salir buenamente de la crisis sin escarmentar y hasta la inmediata siguiente. Al contrario, de comprender que debemos realizar una especie de Presupuesto Base Cero radical y patriótico en lo espiritual, cultural, político, económico, financiero, administrativo y social, que nos permita en lo posible transformar Amenazas en Oportunidades.  Ojalá Diógenes con su linterna mágica nos ayude a buscar quién pueda acometer tal ingente tarea de reconstrucción nacional. Pero es de temer que tal tarea hercúlea la lleven a cabo hombres de negro de acuerdo con los intereses de Alemania y de la UE central, no con los legítimos nuestros.

 

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