Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Estado de amenaza

Hace una semana, Gobierno a palos, oposición pasmada, publicaba:

“La feliz gobernación del doctor falsario está resultando más agitada, bronca y problemática de lo que se esperaba.  En pocas semanas todos, todas y todes se encuentran a la greña. Una cosa asaz impropia de todos unos señores, señoras y señoritas excelentísimos ministros de la Corona y más parecida a riña tabernaria entre hampones, pícaros, tahúres y gente del bronce.

Incluso se ha tenido que desmentir que Moncloa fuese a instalar un detector de metales a la entrada de la nave de la mega mesa con supletorio para la conseja de ministras. Con tan drástica medida de seguridad se trataría de evitar la introducción de pinchos, puñales, navajas cabriteras u otros objetos punzantes de ese jaez que pudieran poner en peligro la integridad física de algún miembro o miembra de las bandas gubernamentales o sus preciosas vidas.

Aprovechando el desastre gubernamental, golpistas, filoterroristas y demás enemigos de la Humanidad en general y de los españoles en particular, incluido el famoso traicionero virus, campan a sus anchas, mostrando la verdadera faz de un gobierno inepto y encanallado que genera más problemas en vez de intentar resolverlos. Ahora bien, por lo menos vamos a sacar algo nuevo en limpio: la Gramática es fascista y heteropatriarcal.”

 

Hoy hemos sabido que tal aventurada sarcástica premonición desgraciadamente se ha cumplido con ocasión de la sabatina conseja extraordinaria para la declaración del estado de alarma. Allí no llegó la sangre al río aunque se han chivado que hubo gritos y susurros. Participaron en la misma, saltándose cínicamente sus propias recomendaciones, al menos dos tipos en presunta cuarentena por contaminación de sus respectivas parejas, frívolas participantes en la manifestación hembrista criminal del 8 M: El Presidente único y el vicepresidente enésimo más uno.

Con un falsario desbordado y asustado por su propia incapacidad culposa, dicen que la Calvo se las tuvo tiesas con el insolidario jaque marqués bolchevique que, al parecer si es verdad lo que se ha denunciado, dispondría de dos respiradores para su uso particular, cuando escasean en los hospitales para pacientes en situación grave. Un personaje cada vez más odioso y endiosado que se burla de todo el mundo y que en plena incertidumbre y desolación trató de dar un golpe venezolano intentando apropiarse de apetecibles empresas y monopolios.

Mientras tanto, obscenamente insolidarios, los golpistas a lo suyo. Los ventajistas nazis racistas chantajeando al falsario para que no ose tocar nada el «odiado» gobierno central en sus encanalladas ínsulas baratarias respectivas.

Pese a su notaria incompetencia para lo bueno el falsario se ha autodeclarado única autoridad competente, al menos para figurar como gran líder salvador, porque a continuación delega o larga el mochuelo a algunos de sus ministros, ministras y ministres. Pero lo peor parece va a ser para el heroico ministro de Sanidad a quien se le confían los más altos y severos designios. Un ministro de doble cuota, un licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona sin formación sanitaria cuyo mayor mérito para estas aventuras, vista su formación específica pero sobre todo su lamentable trayectoria hasta ahora, acaso resultaría ser el de la asaz extraordinaria categoría de ejercer de íntimo del colega Iceta. Sin embargo, la Calvo, mascarón de proa clásico de la banda ministerial, ha sido marginada o relegada como autoridad competente.

En la aparición blindada posterior varias veces relegada por la rebatiña, el cínico prócer, compungido y acicalado ante la cámara, presumió de lo que en verdad carece: de liderazgo y de empatía con los que sufren. Sí, mucho autobombo y sensiblería kitsch, pero en lo concreto tampoco ofreció ningún consuelo ni siquiera paliativo a las miles de empresas que está condenando a una eutanasia no consentida. La bronca interna de las banderías ministeriales y el chantaje de los socios enemigos de fuera no se lo habrán permitido.

Sin embargo, débil con el fuerte, fuerte con el débil, se amenaza con multas de al menos tres mil euros al que sea sorprendido en la calle sin justificación suficiente a juicio más o menos arbitrario de quienes le detengan. Donde no hay autoridad (autorictas) hay coacción o discrecionalidad arbitraria (despotismo).  Como si, además, el españolito medio dispusiese así como así de tres mil euros, tal si fuese un político o afortunado prócer de la Monarquía.

Ese mismo día 7 de marzo pronosticaba: “Bronca tras bronca, desastre tras desastre, la cosa está tremenda. El doctor falsario se plantea pedir cuartel a su apocado y temeroso colega de la banda de la falsa derecha a fin de salvar los deseados presupuestos y poder dar merecida puerta a la fastidiosa banda de ocupas que tan impertinentes le mueven la codiciada poltrona.”

Puede que esa sea la clave. Vamos a ver qué pasa el martes, si continúan las hostilidades abiertas entre los ministros en cuarentena. O bien si la cosa se agrava de modo insoportable en los próximos días. Entonces no hay que descartar que el falsario haga crisis, eche a los podemitas, derribe la mesa de trileros con Torra, y pida ayuda a la amable y complaciente oposición para mantener el tinglado que nunca antes ha estado tan amenazado.

Y es que el problema que nos viene encima no es ya solo el sanitario, incluso puede que ni siquiera sea el más importante que amenaza nuestra civilización tal como las conocemos. Enredados en el corto plazo y en las escaramuzas particulares, lo cierto es que habitualmente carecemos de una visión geoestratégica de planes y acontecimientos.

Es de temer que en España la gestión de la crisis sanitaria vaya a arrasar la economía real, la que sirve para satisfacer necesidades reales o vitales de la población. Abandonadas a su suerte, sin ninguna media paliativa, por este gobierno de fanáticos ineptos, muchas miles de empresas fatalmente perecerán y el paro se va a desbordar a límites insoportables. La destrucción económica y de entramado social también pone en peligro muchas vidas y hará caer el PIB de modo significativo.

A nivel global pudiera ser que nos encontrásemos ante un colapso controlado de la economía mundial. Distraídos con lo del coronavirus no estamos atendiendo a eventos de extraordinaria importancia geoestratégica. Así un hipotético colapso del petrodólar. El intento de golpe de estado en Arabia Saudita, alineada tradicionalmente con EEUU,  Israel y principal base del sistema petrodólar. Hace unas días, fuerzas partidarias del sistema actual intentaron derrocar sin éxito a Salman, para que todo siga igual.

Pero, ¿se acaba la alianza de la casa real saudita con EEUU e Israel? ¿Estamos a las puertas de una posible alianza de Rusia con Arabia saudita? ¿Qué pasará si los máximos productores de petróleo mundial ofertan petróleo barato y para colmo dejan de comercializarlo en dólares?

Todo esto parece enmarcarse en la guerra entre Trump y el Deep State: una desestabilización en pleno año electoral USA. El Fracking de esquisto norteamericano no puede mantenerse por debajo de cuarenta dólares el barril, lo que puede provocar importantes problemas. El Partido Demócrata parece va a colocar a un candidato, antiguo vicepresidente del siniestro Obama, que sea aceptable para los grandes magnates americanos más o menos vinculados al status quo y asustados con la del filocomunista Bernie Sanders. Una alternativa al odiado y calumniado Trump.

Pero todo esto, fracasadas anteriores provocaciones como el asesinato del general persa, ¿a dónde nos lleva? ¿incluso a un posible escenario de guerra? Para algunos observadores el coronavirus es una cortina de humo para tapar tremendos eventos geopolíticos que vienen. No lo sé. Creo que al menos es el «oportuno» catalizador de grandes y profundos cambios que se avecinan.

La Providencia divina nos proteja.

 

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