Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Letizia, la reina impaciente

«Una reina no debe tener pasado» (Jaime Peñafiel)

Aunque ya existían reveladores trabajos pioneros de difusión limitada, boicoteada o casi clandestina, parece que dentro de esta conciencia de fin de Régimen en la que hoy nos movemos se va levantando la veda que protegía el conocimiento y comprensión de la auténtica realidad de los Borbones.

Hace poco glosaba el reciente trabajo de Joaquín Abad sobre Juan Carlos I, hoy vamos a dedicar unas líneas, creo que el oportunista texto no merece mucho más, al libro hagiográfico sobre Letizia Ortiz, convertida en reina consorte de España. Su título: Letizia La reina impaciente. Su autor es un periodista argentino llamado Leonardo Faccio que vive en Barcelona.

En realidad, más que un libro medianamente estructurado es un repertorio o antología de cotilleos, dímes y diretes acerca de las aventuras amorosas de la hoy reina Letizia. Escrito con cierto desorden expositivo, en el que abundan extemporáneas incursiones históricas, muchas de ellas desafortunadas, tergiversadas o fuera de contexto.

La misma familia de Letizia según se cuenta parece sacada de alguno de los libros de Cela como La Colmena o Tobogán de Hambrientos. Ella misma constituye ejemplo de algo tan viejo y manido, tan poco «moderno», «feminista» y «progresista» como la utilización del sexo o de sus supuestas amistades con poder para el ascenso en la escala social.

Tampoco queda en un papel muy lucido su entonces novio, Felipe de Borbón, encubriendo el aborto de Letizia a los reyes de modo  que no tuviesen más poderosos argumentos para impedir una boda tan inconveniente. Según Morton, biógrafo de Lady Di: «el niño que se sentía asfixiado por su madre, ha elegido a una pareja dominante y controladora».

En un relato algo confuso a lo largo del texto aparecen y desaparecen sucesivos amantes. En el libro de Abad ya citado, el autor dedica una especie de útil epílogo o apéndice de fichas con las más conocidas entre sucesivas amantes y queridas de Juan Carlos I que viene muy bien como guía para el lector. Sin embargo, aquí se echa de menos una solución similar mediante un desplegable o mapa mental con sus sucesivos amoríos, puestos profesionales o de poder que ocupaban, sus matrimonios y similares datos informativos para que el lector que se aventure en estas páginas no se pierda. Creo que sería más útil e interesante que la bibliografía general que se ofrece al final.

En realidad, el escaso interés del libro se agota casi del todo en estos menesteres amatorios puestos al servicio de una insaciable ambición. Se dice que Letizia era agnóstica y republicana antes de su sacrificada y heroica renuncia a ambas cualidades para acceder al trono como reina consorte. Lo de agnóstica es cuestión personal de su conciencia aunque lo de casarse con tanto bombo y parafernalia católica en la catedral de la Almudena no parece muy coherente. Es de suponer, visto lo visto, que lo de republicana no lo sea en su sentido estricto, o como se emplea en otras naciones que tienen esta forma de gobierno, sino en el equívoco español de confusión con el rojerío totalitario, socialista, comunista y demagógico. Precisamente todo lo opuesto al verdadero republicanismo.

Sobre el tema del consumo de drogas el autor del libro cita a Petersen, quien «recuerda que ella era parte de un grupo al que llamaban los Muéganos… Hacían todo juntos: el sexo, la comida, la bebida, todo lo hacían en comunidad.» Y su jefe y amante entonces, el editor Luis Miguel González, explicaba que: «Digamos que era un grupo muy liberal. No en el sentido norteamericano del término, sino muy tolerante con el tema sexual o las drogas».

Más allá de estos lances, algunas de los aclaraciones del libro no dejan de sorprender. Así, por ejemplo, el motivo de la famosa trifulca con su suegra a la salida de cierto acto en la catedral de Palma. Un momento de gran violencia aún más triste y preocupante por el feo gesto de la nieta heredera rechazando airadamente a su abuela paterna. Al parecer, según explica el autor, la reina Sofía con su intento de acercamiento para fotografiarse con sus nietas habría vulnerado un supuesto pacto con su nuera para que las niñas no fuesen retratadas en ningún acto o templo religioso. Lo que de ser así creo que aún sería peor, porque la mala educación y descortesía de la que se hace gala resultaría premeditada y al servicio del sectarismo y fanatismo anticlerical, en olvido de la propia dignidad de los afectados así como de la condición sagrada del lugar.

Mi opinión es que pese a su vocación hagiográfica como intento de lavado de imagen de un personaje antipático e incluso temido y odiado en algunos medios y sectores sociales, el libro no lo consigue. Incluso pudiera resultar contraproducente.

Estamos en Cuaresma de modo que mi recomendación es que si el lector quiere hacer penitencia de ese modo se arme de resignación y paciencia para leerlo. Y si no, que ofrezca los 18,90 euros del precio a alguien más necesitado que seguro lo agradecerá.

Letizia, la reina impaciente. Leonardo Faccio

Editorial DEBATE, Febrero 2020.

237 páginas. 18,90 euros

 

 

 

 

 

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