Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La anormal normalidad

Con gran bombo y aparato mediático se ha celebrado en el Palacio de la Zarzuela conseja de ministras presidida por el Rey. No se entiende bien este asunto. Sabemos que la Constitución lo contempla, pero no puede ser más inoportuno para España, para los españoles y para la propia figura del rey, que según sus admiradores es un símbolo. Y ejemplar, dicen.

Podemos quedarnos en el anecdotario superficial de la más alta ocasión que vieran los siglos. Si el marqués de Galapagar iba despechugado y sin corbata. Si hubo que empalmar todas las mesas existentes en Palacio para este remedo de Viridiana o de El Ángel exterminador. O si hubo que esconder las cucharillas de plata por si acaso.

En efecto, por si ya no era suficiente con el vodevil de las maletas y el contrabando gubernamental o con el escarnio al derecho de que el falsario se entreviste y se compinche para perpetrar nuevas fechorías y desafueros con un golpista inhabilitado, en la conseja de ministras de este martes se ha debatido la creación de dos nuevos impuestos que afectan a intereses norteamericanos además no se sabe en qué medida, en efecto rebote, a empresas y ciudadanos españoles. En similar operación se había embarcado Macron aunque ha tenido que recular heroicamente ante la amenaza de sanciones de represalia. Todas estas cuestiones aparecen como legitimadas por la presencia de Su Majestad. Sólo faltaba la venezolana de okupa escondida bajo la mesa. Una normalidad falsa. Una mohatra lamentable.

La pinten como la pinten, esta inoportuna reunión gubernativa parece una astuta maniobra del falsario, a la que habría entrado como un incauto Su Majestad, para que la Corona se humille a cohonestar sus fechorías dando una sensación de normalidad política y constitucional que no existe, ni puede existir con el sanchismo en el poder. Una forma de dejar a la oposición con el culo al aire en sus intentos de denunciar la peligrosa anormalidad constitucional que acontece. La ministra portavoza no ha desaprovechado la oportunidad en la rueda de prensa posterior de sembrar cizaña entre Casado y el descontrolado Feijóo.

Sin olvidar, lo acaso peor en estos momentos tan delicados a nivel nacional e internacional, la posibilidad de enfrentar a Felipe VI con Trump, en un intento gubernamental de desacreditar al rey como cómplice del falsario a ojos del presidente norteamericano.

No se entiende que cosas tan elementales no se vean por los asesores de Su Majestad, si es que a él mismo no se le ocurren.  Dicen que la Corona es simbólica. No sé. De serlo, por desgracia con actos como los de este martes, parece un símbolo de desconcierto, de incompetencia y de inanidad. Ojalá me equivoque por el bien de España.

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.