Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Rufián pone orden en el gobierno de Su Majestad

Ojos verdes,
verdes como,
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes
con brillo de faca
que se han clavaito en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles,

lucero, ni luna,
No hay más que unos ojos que mi vida son.
Ojos verdes, verdes como
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

(Valverde-León-Quiroga)

Ayer se ha sabido que Rufián ha ido a poner orden en el gineceo ministerial. Había que dejar claro quién manda en el alborotado gallinero moncloaca.  El oportunista manijero se había desmadrado y se pretendía autónomo, demostrando una vez más que no es de fiar ni menos agradecido en reconocer a quienes les debe el momio o poltrona. Todo un sainete de quita y pon, que por algo el manijero y su tropa son gentes de profundas convicciones imperturbables. Por la mañana la madame por delegación había dicho con su media lengua de trapo y sobrecargando la neurona disponible que se posponían los vis a vis con el Polifemo de ojos verdes como la albahaca. A las pocas horas en plena siesta, Rufián se presenta muy jaque en Palacio dando voces exigiendo ver al manijero para que rectifique, y de lo dicho ya no hay nada.

El gobierno de Su Majestad es una cosa como Proteo, mil caras múltiples y cambiantes, pero con la particularidad de que quien manda en verdad no ha jurado cargo ante el rey pasmao. Está a los píes de los enemigos de España, liado entre sus dímes y diretes, celos y cuernos, una vez me dices que sí, otra vez que no, el Soros que te entienda a ti…

 

 

 

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