Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Candidatas a SCUM o hay que castrar a Platón

Una de las memeces dominantes en el feminismo rampante actual es la Teoría queer según la cual lo del género como se llama ahora la diversidad sexual no es una cosa genética o biológica o de la naturaleza o de nacimiento sino que es cultural, es decir, a gusto del personal o como construcción del Estado. Si se trata del género tonto estamos de acuerdo. El tonto se hace por propios méritos y ahora también con la inestimable ayuda estatal en muchos casos.

Pero no todas están de acuerdo en esto.  Por ejemplo la supremacista Valerie Solanas. Entre las feministas españolas subvencionadas por el Gran Capital vía marxismo cultural aún no ha aparecido una clara e indiscutible figura egregia de la talla sublime de Valerie Solanas. Sin duda, habitando el abigarrado anaquel de monstruas disponemos de inefables tortilleras que hacen méritos y son premiadas por el establecimiento lumpen patrocinado y encumbrado por el Ibex 35 o sus terminales de intoxicación del populacho y de la populacha. Así, por ejemplo, la pareja científica enmucetada en el flamante monasterio de Igualdad, centro cenobítico del esperpento, cuyos mejores trofeos confesados en su lucha contra la sociedad heteropatriarcal son el ánimo de empalar varones o abusar de menores.

El gran Miguel Espinosa, entre mandarines y mandarines que iban o volvían de la escuela, también dedicaba a tales fricadoras sendas obras: La Tribada falsaria y La Tribada confusa.  Pero, nada comparado con la provocadora prosa poética de la Solanas.

Todo un personaje del aberrante feminismo de diseño puesto a la venta en el supermercado del despropósito por sus terribles consecuencias de mercancía tóxica o averiada. Agentes de una nueva pandemia de estulticia, fanatismo y perversión.

Valerie Solanas, lesbiana medio loca, mendiga y luego prostituta, que disparó a Andy Warhol fue autora de SCUM, un manifiesto audaz, hilarante, penoso, patético y trágico, resumen emblemático de los desvaríos de la feminidad misógina. Publicado en 1968 en Nueva York, en él se encuentran preciosas perlas tales como:

 

Vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una, sólo una única, posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino. 

Hoy gracias a la técnica es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los hombres, (y también sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gen Y (masculino) no es otra cosa que un gen X (femenino) incompleto, es decir,  posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gen. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad, los machos son lisiados emocionales.

“A pesar de ser total o solo físico, el hombre no sirve ni para semental”.

“Mujer incompleta el macho se pasa la vida intentando completarse convertirse en mujer.” 

“El gran Arte y la Cultura: el artista hombre intenta compensar su incapacidad para vivir y su impotencia para ser mujer, construyendo un mundo sumamente artificial en el qu él es el héroe, es decir despliega las características femeninas; y la mujer queda reducida a roles limitadísimos, de insípida subordinada, en una palabra queda reducid a hacer de hombre.”

 

Valga esta simple muestra, espigada entre lo más reproducible del Manifiesto SCUM.

Acaso la pobre Valerie si terminó tan mal y no ricamente enmucetada con cargo a déficit y deuda pública fuera por la imprudencia de citar la bicha que se esconde detrás de la aberración feminista actual: la plutocracia financiera internacional, la hipócrita y tapada doña Brígida pervertidora de doncellas incautas.

No deja de ser curioso, que tantas feministas de pro y dotadas, por natura que no por mérito salmantino, de tan incuestionable pureza genética dependan de dos grandes prepotentes machos de gen X defectuoso, soberbios ejemplares ambos de la malvada sociedad heteropatriarcal: el doctor falsario y el marqués. Sendos gallos para un violado gallinero cacareante, como decía cierta famosa majadera catalana. Además de curioso, incoherente que su feminismo solanesco ministerial se constituya en hacer de criaturas defectuosas, en el rol limitadísimo de hacer de hombres.

Contradicción de contradicciones, cultura de feroces ménades enajenadas disfrazada de filantropía culti- latiniparla, virtud fingida pero erradicada. Es contradicción insuperable que diría mandarín confesado y enmucetado, que lo que más odian las feministas sea precisamente lo más propio de la mujer: la maternidad y la feminidad.

No soy asesor gubernamental pues me tengo por persona libre, honrada y de buenas costumbres, pero propongo gratis total, a quien corresponda con su primoroso gen X o con su defectuoso gen Y, que el monasterio de Igualdad cada año inicie a una nueva miembra en la nueva Orden del SCUM. Con medalla pensionada, juego de bolas lubricadas y taparrabos a juego. De nada.

 

Sin embargo, pese a lo indicado por la Solanas y otras feroces feministas iconoclastas la cosa no debe quedar ahí. Es preciso mantener la tradición cultural occidental por muy de heteropatriarcal que se la acuse.

Platón nos explica en El Banquete como El Amor es una gran potencia que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida. También Platón distingue, en boca de Pausanías, entre la Afrodita popular o convencional y la Afrodita Urania, del amor propio del alma, que sería el verdadero y también duradero.

Al final de El Banquete, el propio Sócrates considera que Eros es un daimon, un agente espiritual medianero entre los hombres y los dioses. El Amor consiste en querer alcanzar lo bueno. Su objeto es la generación de belleza y la inmortalidad. El que quiere aspirar a tal objeto del Amor debe amar los cuerpos bellos y considerar que la belleza del alma es más importante que la del cuerpo.

Pero insistamos en la idea platónica esencial del Amor como restaurador del andrógino inicial. Idea que surge una y otra vez en la Tradición. En la saga del grial, en su Perzival, Wolfram von Eschenbach en su Perzival pone en boca del señor del castillo estas palabras:

El hombre y la mujer forman una inseparable unidad, como el sol que hoy ha brillado y eso que llamamos día. No se puede separar lo uno de lo otro: florecen a partir de la misma semilla”.

Y es que antes de unirse con la reina Condwiramurs, Parzival recordó que

También Gurnemaz le había explicado que el hombre y la mujer forman una unidad perfecta”

Y es ese ideal de unidad perfecta, potenciado por el Amor, base de la realización individual y humana así como de la estabilidad y del progreso de la sociedad lo que está siendo vilmente atacado por las instituciones que tendrían la obligación de defenderlo.

 

 

 

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