Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Perjúmenes de mujer que sulibeyan

Me comentan que escribo mucho pero hablo poco de los escándalos gubernamentales. Puede ser verdad, pero es imposible seguirlos todos, no ya comentarlos. A cada fechoría perpetrada sucede inmediatamente otra aún más aberrante o peor. Es imposible dar abasto, de modo que cada cual hace lo que puede y no tengo para contratar becarios que aquí no hay publicidad y se trata de que resplandezca la verdad como decían en La Codorníz. No obstante, es preciso reconocer que si la tropilla ministerial del falsario da tremendos sustos también es verdad que ofrece espectáculo como un teatro de enredo. Veamos un ejemplo:

Abalos tiene cara de señor serio, de tipo duro algo así como de inspector de Hacienda podemita o de mafioso siciliano, uno de los matones de El Padrino, de esos contratados para hacer algún trabajo sucio de encargo. Alguien de quien huir sobre todo si eres honrado y no perteneces a la casta ventajista o progre. Pero parece ser que nuestro tipo duro también se mete en líos confiando en la impunidad que da el miedo a la falta de honradez, dignidad política y respeto a la Ley de su jefe y la complicidad de los medios de intoxicación mercenarios.

Todo un excelentísimo ministro de la Corona de España, digo Abalos, ha tenido un extraño encuentro nocturno de tapadillo con una de las chicas del Maduro bolivariano. La interfecta tiene prohibido pisar territorio de la UE por los crímenes y fechorías que perpetra el gobierno cocalero del que forma parte. Hasta aquí todo es bien sabido, reconocido y aceptado. A partir de aquí el relato sigue senderos que se bifurcan como en el libro borgiano.

Unos especulan que, aunque tipo duro, Abalos no es de piedra y más que harto de la indeseable compañía de tribadas, brujas, tiorras, hembristas empaladoras, mercaderes de invasores, maricones y demás familia, se ha dejado seducir por los perjúmenes de mujer que sulibeyan. Sí, por la dulzura de la mujer caribeña, entrenada como matahari cubana, y ha tenido un feliz himeneo en el avión. Otros niegan lo del avión que Enmanuelle ya dejo claro en Perpiñán lo incómodo que es hacerlo en las butacas o en el lavabo. En cambio, el feliz encuentro se habría producido en las instalaciones del propio aeropuerto de Madrid vulnerando flagrantemente la prohibición europea. Eso estaría feo, muy feo. Todo un excelentísimo ministro de una cosa tan seria y encopetada como se supone la Corona de España vulnerando la legalidad y burlando a las autoridades no sería de recibo, ni siquiera en este malbaratado reino filipino convertido en befa y escarnio de propios y extraños. Y además poco después de otro escándalo internacional ¿relacionado? el fiasco hasta ahora impune de nuestra pasma socialista en la embajada mejicana en Bolivia. No me lo creo.

Fuentes generalmente bien informadas y conocedoras del gremio contradicen la versión anterior del supuesto carácter erótico de la aventura en sus diferentes variantes y la modifican en el sentido que el excelentísimo señor ministro habría ido a pillar costo de bolivariana calidad acreditada a precio de régimen amigo para consumo propio y de otros colegas del consejo. Aún me lo creo menos. Veintitantos ministros, ministras y ministres a la vez enredando de tal guisa en Palacio dejarían el prestigio de tan alto y severo organismo por debajo de la fosa de las Marianas, con perdón.  Otros hablan de ciertos papeles comprometedores para parte del actual gobierno o del anterior socialista. BONUS PRAESUMITUR QUI DE BONO GENERE NATUS EST.  Creo que el latinajo viene a cuento, pero desde luego queda bonito y difícil de descifrar para nuestras preciosas censoras ridículas.

Pero, zapatero a tus zapatos, no hay que darle más vueltas. La penúltima versión del enredo seguro que es la cierta. El ministro se aburría en casa y su colega Marlaska le pidió que fuese a Barajas a saludar a la proscrita e invitarla a su carroza del orgullo gay, si para entonces la dejaban pisar suelo europeo.

¡A que sí! Esta es la verdad y lo demás son tonterías y calumnias de la «derecha extrema». Por cierto a la que acaban de cerrar la cuenta de twitter, que otra cosa no serán nuestras zurdas, pero a honradas, púdicas, bien-pensantes, trasparentes y democráticas de pandereta no hay quien las gane.

 

 

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