Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El retraso, «o el dolor vendrá después»

«El dolor vendrá después«. Copio aquí las palabras que le ha dirigido el rey al falsario felón con ocasión de la jura del cargo ante un ejemplar de la constitución. Sánchez ha prometido por su conciencia y honor, entelequias hasta ahora desconocidas. Pese a lo que pueda parecer, en realidad en el comentario real no hay «acritú» como decía el tocayo González, sino risueñas confidencias y chascarrillos entre colegas de la casta. El dúo había sido así: PS: «Ocho meses para diez segundos«. FVI: «Ha sido rápido, simple y sin dolor. El dolor vendrá después.»  Lo del dolor ¿poscoital? no deja de ser un comentario extraño salvo que fuese producto de la experiencia, lo que acaso ameritaría la realidad de ciertas atrevidas especulaciones sobre la biografía erótica del entonces príncipe. Supongo que Su Majestad no se refería a la falta de lubricante sino al retraso en dar a conocer «Su» Gobierno. Pero el caso es que una vez trincado el cargo o poltrona al falsario de la conciencia y honor se le acabaron las prisas que obligaron a la casta y al servicio a trabajar en domingos y en estas fiestas tan señaladas. Cerrado hasta la semana que viene.

Para unos se trata de humillar y escarmentar al crecido compinche jayán de popa de la banda rival para que no se vaya tanto de la lengua y comprenda quién es el verdadero Padrino. Para otros de hacer tiempo hasta que el Supremo deje de remolonear e inhabilite al golpista Torra. Periodista Digital sostiene que la causa se debe a la penúltima encerrona del falsario, la pretensión de que Iglesias y su banda abandonen las actas de diputados si quieren ser ministros. Otros dicen que el nuevo encumbrado Maduro necesita descanso tras las agotadoras jornadas de trapicheo y cohecho con unos, otras y otres.

Pero se trata de algo más simple como diría Ockham, el de la navaja.

Esta garita ha sabido, sin embargo, que la causa principal estaba en encontrar un manitas adecuado que fabricase un supletorio a la mesa del futuro consejo conseja de ministros, ministras y ministres. Al aumentar la horda gubernamental con media docena de miembros, miembras y miembres hay que buscarles sitio y acoplarlos. Incluso la sala se ha quedado pequeña para tamaña y abigarrada multitud.

No obstante, mientras tanto el Padrino estaría madurando otra de sus jugadas maestras, que tal sería dejar a la horda podemita compuesta y sin carteras. Porque, vamos a ver, una vez embestido toro no hace falta vacada. En los próximos cuarenta años, de palacio sólo le puede echar el amo Soros, una peste mortal, que lo del cambio climático al final resulte verdad, no funcione el aire acondicionado y se le recalienten los sesos, o que la Begoña le aplique la Ley de violencia de género y en justicia poética le ponga de patitas en la calle.

Y, además, quien amaña unas elecciones, amaña ciento. No hay más que ver el ejemplo venezolano, aunque el boliviano del narco Morales terminase mal para el tinglado narco comunista andino. Los podemitas no son buena compañía. Otro macho alfa con ganas de follar en la misma jaula daría problemas. Lo de la pareja bien aprovechada con cartera ministerial incluida en gananciales apesta a distancia, aparte que es un mentís al tartufesco feminismo declarado. Y, para colmo, cuando se termine de descubrir todo el pastel de la narco financiación la cosa se va a poner fea a nivel internacional. Incluso a los hipócritas supuestos coleguillas de la socialdemocracia posmoderna y posverdadera no les va a gustar nada tener un miembro fotogénico postinero con un gobierno relacionado nada menos que con el narcotráfico.

No queda más remedio. Va a haber que parar lo del supletorio de la mesa ministerial.

 

 

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