Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Un extraño crimen provocador

Ocupados y preocupados con razón por el golpe de estado y siniestro proceso revolucionario que sufre España está pasando casi desapercibido el reciente asesinato del teniente general persa Qasem Soleimani y otros militares de alta graduación.

Perpetrado y defendido públicamente por el propio Trump, efectuado mediante bomba actuada con un dron, es un audaz acto criminal que sube la tensión en Oriente medio. El general Soleimani no era un simple militar de alta graduación sino un personaje fundamental para el régimen de los ayatolás. Algunos asemejan este atentado al de los archiduques en Sarajevo, una provocación causus belli que por la incompetencia diplomática y los intereses ocultos de las grandes potencias de entonces terminó provocando la terrible Gran Guerra con millones de muertos y a su final, como consecuencia, un cambio drástico en el orden mundial.

Es sabido que lo que se viene llamando el Deep State con su aparato político el Partido Demócrata de los corruptos Obama o los Clinton, y los halcones del sionismo, vienen buscado la forma de iniciar una gran conflagración que les permita salvar sus intereses.

Ataques de falsa bandera en Ormuz, provocaciones en Siria, Líbano, Yemen, Arabia Saudita o Irak, que hasta ahora vienen siendo desactivados con mayor o menos esfuerzo.

El asesinato del militar, al que se le acusaba de haber combatido el terrorismo de Isis, también ha dado lugar a un feroz debate en EEUU, inmerso en la batalla descomunal entre el Deep State y su instrumento político, el Partido Demócrata, contra Trump, una de cuyas presentes escaramuzas es el intento de impeachement presidencial. En palabras de Trump se trata de una lucha entre globalismo y patriotismo.

Para los Demócratas y sus media se trata de una canallada de Trump un acto terrorista que pone en peligro la paz mundial, lo cual no deja de ser puro cinismo viniendo de donde vienen.

Por el contrario, para Trump y los republicanos el general asesinado era un agente encubierto del Deep State, el Partido Demócrata, y los globalistas pro NOM, cuya misión real era provocar la guerra. El atentado contra el general Soleimani sería un intento para evitarla.

No parece muy creíble que tan gran puntal del régimen chiíta persa actuase de tapadillo a favor de sus enemigos de la sunna, y del no menos odiado Israel, sin que las instituciones persas lo hubiesen notado.  Si efectivamente Trump tuviese pruebas fehacientes de la traición de Soleimani habría podido hacerlas llegar al gobierno persa.

Por el contrario, parece algo más verosímil que a Trump se la hayan jugado las facciones del Deep State incrustadas y elementos infiltrados en el aparato del Estado que aún no ha podido desmontar. Este acto parece estar en la línea de lo ya denunciado por intelectuales y expertos norteamericanos de que su nación, E.E.U.U., tiene una política exterior que prioriza los intereses de Israel sobre los propios suyos.

La dinámica ya tópica de acción, reacción, solución.

Y cualquiera sabe si, como sostienen algunos escépticos, el propio Trump al final también resulta ser de falsa bandera.

El asesinato del general Soleimani, independientemente del juicio moral que merece, es un acto que preocupa más que tranquiliza. Pero, los temas de geoestrategia internacional son muy complejos y difíciles, ¿Cuál es la verdad?

 

 

 

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