Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El Resplandor

En este Siglo de las luces apagadas se ha avivado un resplandor sobre este siniestro hotel Overlook que contaba el gran Kubrick, alegoría de una patria convertida en experimento globalista de laboratorio sobre cómo destruir una nación, y habitada por psicópatas y fantasmas que amenazan y agraden a quienes están obligados a cuidar y proteger.

Los acontecimientos del Reino de España, acaso ya desde la Transición pero sobre todo desde el golpe de Estado del 11 M, se asemejan a una crónica de errores y horrores, a la trama de una tremenda novela de terror. Hoy se junta todo: un rey inepto y pusilánime, una clase dirigente política y empresarial mayormente traidora, cleptocrática, prostituida y corrupta, un pueblo embrutecido, presa de sus más bajas pasiones, incluida paradójicamente la del suicidio ritual comunista. Un sistema institucional democrático iuris tantum que es pura mohatra degradada, en el que nada es, ni menos actúa, como cabría esperar de sus obligaciones legales y morales.

El psicópata es psicópata desde luego pero su acción se ve favorecida y potenciada por un entorno favorable para los excesos impunes como es el tinglado monárquico en el que nada es como parece, que deja el hotel y las instituciones a merced del criminal. Donde fallan estrepitosamente las instituciones y mecanismos de protección. La neurosis del protagonista se ve reforzada por la revelación de su fracaso para escribir su texto, para establecer un discurso político adecuado a la socialdemocracia del siglo en que vive, no lastrado por la posverdad y la posmodernidad de las luces apagadas o del encanallado y animalesco neomarxismo cultural. Repite una y otra vez un discurso anticuado, huero hoy de sentido, atrapado en sus complejos históricos pero que, sin embargo, le facilita la comisión de sus delitos y felonías actuales y futuros.

El psicópata retorna al lugar del crimen. Ese mundo sombrío de fantasmas, restos de horrores, brutalidades y apariencias. Igual que Jack Torrence (Nicholson) el PSOE liberticida, golpista y criminal de los años treinta se reencarna ahora con similar capacidad para el Mal.

La psicosis destructiva de los socialistas carece de terapia eficaz. Kubrick, recordando el viejo mito del minotauro, del monstruo que devora a los jóvenes a sacrificar, nos enseña que un buen mecanismo de defensa es encerrarlo en su laberinto hasta que se congele. Un laberinto del subconsciente degradado, de pulsiones animales, de envidias, frustraciones, fanatismo, sectarismo, donde todo crimen tiene su asiento. También una vía de entrada del bajo astral y sus demonios.

La Cultura y el cultivo del Espíritu son los que deben encerrar al monstruo. La sentina de las bajas pasiones del socialismo debe estar cerrada. Y esa es misión fundamental de la Civilización, primero y de las redes de ley y orden social, incluidas las Fuerzas de Defensa y Orden Público, después.

Y otra lección de El Resplandor: cuando la urgente necesidad apremia la propia salvación no cabe esperar que venga de fuera. De un rey incapaz sino cómplice con sus mohatreras e ineptas instituciones. Son las víctimas propiciatorias entregadas al sacrificio quienes han de rebelarse contra el monstruo.

¡Y qué Dios nos ayude!

 

 

 

 

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