Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Escándalo en la embajada. Ampliación

Se van conociendo nuevos datos del último escándalo internacional del gobierno de Su Majestad, que se va asemejando a otra heroicidad socialista, la de los GAL. Los encapuchados españoles del asalto a la embajada mejicana en La Paz no eran etarras sino GEOS a los que según explica OK Diario el ministerio de Marlaska les proporcionó pasaportes ad hoc el día 20 de diciembre con la anotación: “oficial de seguridad de la embajada en La Paz (Estado plurinacional de Bolivia)”.

No cabe por tanto hablar de indocumentados o de acciones imprevistas, autónomas o no conocidas por el gobierno del falsario, incluidos el ministro juez Marlaska y la siniestra biministra juez Margarita Robles. Lo del juez Marlaka es de dimisión inmediata si tuviese un mínimo sentido del honor, o de dignidad tanto propia como del cargo que okupa. Y lo de la juez Robles si con sus espías no conocía que se iba a perpetrar esa fechoría debiera dimitir por inepta. Y si lo sabía por complicidad en el crimen, aún si cabe resulta más grave por su condición de juez y supuesta defensora de la ley. Sin embargo, tampoco creo extrañará demasiado su comportamiento a quienes conocían su trayectoria sectaria. Cuando yo visitaba el País Vasco en los tiempos de máxima actividad criminal de los hoy socios de apoyo del gobierno falsario de la doña, me comentaban con horror que nuestras Fuerzas de Orden y Seguridad del Estado casi temían más a la señora repipi, toda una sentina de sectarismo, frustraciones o resentimientos, y a sus acusaciones por la espalda, que a la propia banda criminal.

La misión del operativo socialista del Gobierno de Su Majestad parece ser que consistía en sacar a escondidas usando recursos de nuestra embajada en Bolivia a varios mafiosos y altos cargos del déspota Morales vinculados al narcotráfico y la financiación de los socios bolcheviques del falsario.  Se intentaba burlar la acción de la Justicia de un Estado soberano convirtiendo a las instituciones españolas en cómplices de criminales. Algo verdaderamente repugnante y aún más inadmisible, amén de su dimensión internacional, si es perpetrado o amparado por jueces.  En todo caso, insistimos, ambos jueces ministros debieran dimitir inmediatamente.

Estamos ante un escándalo criminal de grandes consecuencias en el que se encuentra implicado el Gobierno en funciones de Su Majestad, que se supone que también algo tendría que hacer o decir aunque sólo fuese por desmarcarse ante la opinión pública internacional de las fechorías de Su Gobierno.

Ante estos penosos acontecimientos aún se hace mayor la irresponsabilidad real de encargar la investidura a gentes de esta calaña, en vez de tratar de amparar soluciones democráticas alternativas al gobierno golpista del falsario.

 

 

En la entrada de ayer

Aún no conocemos con total exactitud y detalles lo acontecido en la embajada mejicana en Bolivia en relación con el cónsul y la encargada de negocios de la embajada de España en el país andino. Sin embargo, la ministra de exteriores boliviana ha denunciado en rueda de prensa internacional que “personas que han sido identificadas como funcionarios de la Embajada de España en Bolivia acompañadas por personas con el rostro cubierto, intentaron ingresar de forma subrepticia y clandestina a la residencia diplomática de Méjico en La Paz”. El escándalo, el penúltimo del falsario Presidente del Gobierno de Su Majestad, está servido. Otra vergüenza más de este inacabable y bochornoso suma y sigue de un Reinado desastroso.

Las causas de este gravísimo incidente diplomático acaso pudieran estar en un intento de ocultar pruebas de la financiación irregular y las presuntas relaciones con el narcotráfico del partido de los marqueses de Galapagar, ya denunciadas por militares bolivianos en anteriores ocasiones, así como de proteger a algunos de sus compinches refugiados en la embajada del narcoestado de López Obrador para intentar eludir la acción de la Justicia.

Las personas con el rostro cubierto, y según parece armadas, que acompañaban a los diplomáticos en misión secreta también son objeto de múltiples especulaciones a cada cual más descabelladas y por eso mismo posibles. ¿Acaso un comando etarra dadas las buenas relaciones actuales y su apoyo al gobierno sanchista? ¿Un grupo de CDR de los que jalea el compinche Torra, detiene la Guardia Civil y suelta la Audiencia? ¿Mafiosos para sacar algún alijo de droga? ¿Grupos militares o paramilitares? ¿?

¿Conocía esta misión la mofletuda y repipi sabelotodo ministra del doble ramo?

¿La ha pillado yendo por las ramas?

Es de suponer que este nuevo escándalo socialista tampoco se aclarará, pero aún rebaja hasta extremos ya subterráneos, el prestigio y dignidad del Reino de España. Claro que, por si había dudas, la portavoza Celaá, la social- rica de Neguri famosa por su cara dura y estupefacientes manifestaciones, acaba de declarar en su última rueda de prensa que no se pueden judicializar la comisión de delitos si los perpetran políticos próximos a la banda de Sánchez.

 

 

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