Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Apunte sobre la actual peste psíquica

Una reciente sentencia condenando a penas inusitadas de cárcel a un grupo de jóvenes por la violación, al parecer no suficientemente probada de una muchacha que según se ha sabido pudiera haber mentido en sus denuncias y testimonios, ha provocado gran perplejidad e incluso escándalo por su incoherencia. Mostraría una doble vara de medir así como la subordinación de miembros de la actual magistratura a la infame tiranía de las feministas y, en general, de la secta de violencia de género y sus encanallados intereses al servicio de la devastación de la sociedad y de la voladura sin controlar de sus cimientos básicos como la familia. Sea como sea, el mero hecho de que incluso pueda considerase razonable la duda sobre las actuaciones judiciales ya resulta tremendo en sí mismo. El fenómeno de las denuncias falsas, habitualmente perpetradas hoy por las feministas de modo impune, no es nuevo y se encuentra bien recogido en la Literatura. Ya había sido criticado por Eurípides en el Hipólito, Cervantes en El Quijote o por Mozart en La Flauta mágica.

A la penosa luz de ciertas recientes sentencias, en la desquiciada España judicial de Felipe VI el tema hembrista es tabú pero asesinar a un patriota español por odio, dar un golpe de Estado poniendo en peligro la paz y la integridad de la nación o saquear presupuestos de protección de los más débiles sale casi gratis, ni siquiera se asegura que se vaya a intentar compensar el daño producido, ingresar en prisión para cumplir penas, ni menos devolver lo robado.

Fechorías de este jaez probablemente ocurran en todos los países, pero al parecer en el infausto Reino de España nos encontramos más indefensos ante el avance fatal de la actual peste psíquica promotora de una espeluznante vacatio legis o de una auténtica subversión de los valores morales y metafísicos hasta ahora en la base de la civilización occidental y de la convivencia social. La peste psíquica es un mal que afecta no solo al populacho ignaro esclavo de sus pasiones sino también, y esto resulta más raro, a gentes a las que cabría suponer un mínimo de entereza psíquica y madurez de criterio moral e intelectual atendiendo a su status social, profesional o institucional.

Pero, ¿Por qué en España medran todas esas gentes o existen leyes inicuas y anticonstitucionales como la de violencia de género que no se han perpetrado, al menos con tamaña gravedad, en los países de nuestro entorno?

 

Al observador que pasea atento por el precioso y sereno claustro de Santo Domingo de Silos le llama la atención la figura del cuatro, una especie de mandala, en cuyo centro el buscador se ha de colocar para identificarse con él, pero sobre todo la existencia de varios capiteles con imágenes de carácter teriomorfo que lo rodean. En el Arte tradicional verdadero las imágenes no son por casualidad, mero capricho de artista o de escuela, sino que forman parte de un lenguaje simbólico, una manera de aprehender lo numinoso. En el imaginario medieval los monstruos representan los instintos, una potencia y una amenaza. El simbolismo cristiano se funda en modelos arquetípicos, de ahí su fuerza y valor.

La Ilustración aparentemente habría expulsado a los viejos monstruos bajo la era de la supuesta Razón. El propio claustro románico de Silos estuvo a punto de desaparecer bajo la piqueta anti tradicional de Ventura Rodríguez, quien derribó el templo románico e invirtió la orientación del nuevo lo que supone, además de un disparate, un auténtico sacrilegio simbólico. Afortunadamente, menguaron los presupuestos y no se perpetró el desastre. De no ser así, las frías líneas rectas del neoclásico, representantes de una Razón vicaria, usurpadora de espacios que no le corresponden en el alma humana, acaso hubieran sustituido la ejemplar belleza del románico y el sabio mensaje del bestiario medieval.

En relación última con esta cuestión, pero en su propio lenguaje, Jung nos explicaba que “El hombre no es aquí el que puede sino que es un producto incapaz de cambiare a sí mismo. No sabe como se ha realizado en sus peculiaridades individuales y además tiene un conocimiento en alto grado imperfecto de sí mismo. Hasta hace poco hasta creyó que su psique consistía en lo que él sabe de sí mismo y era un producto de la corteza cerebral. El descubrimiento realizado hace más de cincuenta años de procesos psíquicos inconscientes dista todavía mucho de ser una adquisición de validez universal o reconocida en todo su alcance. Por ejemplo, el hombre no sabe todavía que ni siquiera depende por completo de la cooperación del inconsciente. El hombre no sospecha que mientras se considera el agente exclusivo, hay una entidad que lo conduce…”

“Los instintos son parte de la totalidad viva. Están coordinados a la totalidad y subordinados a ella. Su liberación como entidades conduce al caos y al consiguiente nihilismo, porque elimina la totalidad y la unidad del individuo, con lo cual lo destruye. Sería tarea del psicoterapeuta en el sentido más elevado de la palabra conservar o restablecer la unidad y la totalidad.”

“Las desviaciones del instinto se anuncian en emociones muy vivas, que en los sueños se expresan con animales. Por eso se consideran con razón como emociones irrefrenables como animalescas o primitivas y por eso se las evita. Sin represión, es decir, sin que se verifique una disociación de la conciencia, no puede eludírselas.  En realidad, no es posible sustraerse a su gran poder. Si no se las descubre en la conciencia, se dan en cualquier otra parte. En el peor de los casos se manifiestan en una neurosis… ”

Los impulsos hacia la sexualidad y hacia el poderío han sido y son muy importantes pero para Jung “el impulso religioso hacia la totalidad desempeña ahora el papel más modesto”. Con la posmodernidad, la posverdad y los abusos del neomarxismo cultural ha sido relegado el arquetipo de Dios que habita en la conciencia humana, llena ahora de okupas indeseables. Y eso trae consecuencias.

 

No debiera ocurrir lo que ahora pasa, la educación y luego la propaganda mediática no debieran producir gentes para disociar y fragmentar la sociedad.  Sino contribuir a que los instintos sean descubiertos y dominados. No incurrir en neurosis programadas desde el poder a favor de intereses ocultos e inconfesables.

Derrumbadas las bases no ya solo del Cristianismo, asimilado por la demagógica y satánica propaganda socialista al franquismo y el fascismo, sino de casi toda forma ya de vivencia espiritual, de contacto con lo numinoso, deshabitado por falta de hablantes el lenguaje tradicional de lo sagrado, el apabullante neomarxismo cultural está soltando los demonios, los instintos desatados que destrozan a los individuos, les dejan inermes e idiotas, títeres náufragos de fuerzas insoportables que algunos ni siquiera aciertan a comprender.

Al cabo, nos dice Jung que el logro del principio de individuación psicológica requiere la unión del animus con el ánima. Supongo, aunque yo no sea filósofo ni psicólogo clínico, que esta concepción jungiana es un trasunto psicológico de lo que ya expone Platón, inspirado en la tradición pitagórica, en su diálogo sobre el Amor conocido como El Banquete. El Amor es una gran potencia, a veces ignorada, que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida.

En la tradición oriental esta combinación recrea el propio fenómeno de la Creación: En efecto, la actividad de Bhraman, el impensable, el incognoscible, se manifiesta bajo dos polos o aspectos: “Positivo”, masculino, Purusha, el creador. “Negativo”, femenino, Prakriti, principio plástico universal, la Virgen Madre, Isis, la sustancia primordial indiferenciada, el soporte de toda manifestación. La acción de Purusha en Pakriti determina formaciones de ondas vibratorias en la sustancia primordial que determinan las formaciones materiales en el Macrocosmos…

El hombre (microcosmos) también participa de esos planos vibratorios desde los más elevados hasta los más groseros que forman su cuerpo material. Las técnicas contemplativas o de éxtasis tratan de hacer patentes los otros planos vibratorios, más elevados, a la conciencia.

La institución tradicional de la Caballería, y no solo la andante cervantina de nuestro Señor don Quijote, intentaba subordinar el poderío, la fuerza, a la Dama, símbolo femenino no solo y principalmente sexual, sino del universo de los grandes valores metafísicos a los que el caballero, en abstracto, la persona de acción, debiera subordinar su conducta. Es decir, el Amor, la Justicia, la Belleza, el Bien, el Honor, la Dignidad… Una forma de perfeccionar la Creación existente con esa unión entre la acción y lo que debe ser hecho según unos ciertos cánones o arquetipos.

Las actuales hembristas desgreñadas, posesas del más sectario y brutal fanatismo y agentes de la barbarie más nociva, recuerdan algunos de los mitos del mundo griego. Así el de furias rebeldes contra la Civilización, representada por dioses o héroes solares tales como Apolo u Orfeo: las Ménades de Ciconia asesinaron a Orfeo, el Civilizador, desmembrando su cuerpo y rompiendo su lira. Platón cuenta en el Libro décimo de La República, poniéndolo en boca del testigo y mensajero de ultratumba Er de Panfilia, que tras esa terrible experiencia en manos hembristas el alma de quien fuera Orfeo prefirió reencarnar en cisne que nacer de una mujer.

Pero, en este proceso de peste psíquica, ¿cómo identificar a las “apestadas”, fanáticas y sectarias hembristas despechugadas de hoy, víctimas más o menos conscientes del criminal neomarxismo, con el sublime mundo de la Dama? Ni menos con la alianza entre los complementarios opuestos, en busca de esa unidad superior en el Amor del Hombre y la Mujer que nos mostraba Platón. Pensar, tener vida espiritual propia es difícil, requiere querer y saber. Es más fácil, y mas guay y empoderado, insultar desde dentro del rebaño o de las hordas. Claro que, lo sepan todas o no, consciente o inconscientemente, están en otra unión encubierta: las provisionales y no precisamente por amor, sino por granjería y conveniencia del que paga, entre la plutocracia globalista, el chulo, y las prostituidas zurdas que preparan el NOM arrasando las bases sociales de la civilización existente.

Debemos reconocer que nos han puesto en grave peligro por la acción criminal de unos y la inacción cómplice de otros. Es preciso retornar a la civilización a la busca de la unión de los complementarios que juntos y en armonía forman el andrógino platónico.  Retornar al conocimiento que en nosotros, como en el claustro de Silos, existen monstruos que deben ser conocidos, sometidos e integrados en el espacio arquitectónico sagrado. Un espacio que posee un ámbito social pero cuyo escenario principal es el alma humana.

Volver a dar otra oportunidad al conocimiento y tratamiento de lo numinoso.  Al servicio del progreso del Hombre y de la Creación.

 

 

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