Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La memoria histórica de Wenceslao Fdez Flórez

Malos tiempos corren cuando es preciso demostrar lo evidente. César Antonio Molina que lleva en su karma haber sido ministro zapateresco ha tenido la inteligencia y bonhomía no exenta de valentía, de defender a los escritores que no han hecho toda su obra en gallego y se han atrevido a escribir en español. Y entre ellos la figura señera de Fernández Flórez.

Don Wenceslao, un liberal de derechas como lo califica Molina, constituye una bestia negra del nacional socialismo gallego.  Junto a anteriores críticas al militarismo monárquico, su memoria histórica se vierte en varias de sus obras escritas con el corazón desgarrado que forman un tremendo testimonio de las fechorías en zona roja, mal llamada republicana para darle una solvencia moral y legal de la que carecía.

En “Una Isla en el Mar Rojo” nos cuenta, ligeramente novelado, su propio drama personal cuando estuvo a punto varias veces de ser asesinado por los agentes del Terror rojo en Madrid, antes de conseguir asilo en cierta legación extranjera. Un testimonio de primera mano de considerable interés. Como lo son también sus artículos sobre “O terror vermello” en el lisboeta Diario de Noticias.

O las narraciones de humor como en “La Novela número 13” o “Los trabajos del detective Ring” donde se glosan los logros de la movilidad vertical social republicana donde su antiguo mozo de equipajes había sido nombrado gobernador civil en pago del silencio acerca de ciertos documentos encontrados en una maleta …

Contra el sectario y simplista planteamiento de “las derechas tienen la culpa de todo” de Castelao, Wenceslao describe las actitudes y las situaciones de la España prebélica, de la agonía de la República destruida por el Frente Popular que se preparaba para la Revolución.

“En el Parlamento hay una partida de forajidos, hartos de robar y matar en la Revolución de Octubre; nos gobiernan ignorantes audaces, enamorados de sus magníficos automóviles con radio y calefacción; desde arriba y desde abajo se saquea el país; nunca tantas fortunas se improvisaron tan rápida y oscuramente. Y la sangre corre bajo la complaciente mirada de la Policía, de los periódicos que trafican con las ideas, de una muchedumbre inmensa de hombres envenenados de rencor que esperan que surja del vaho de la sangre no sé qué milagro imposible, no sé qué absurdo estado de bienaventuranza… “

Casares Quiroga es pintado como “un burgués cobarde que tiembla en el Ministerio de la Gobernación y que adula a las turbas mientras acaso piensa en su propio dinero amenazado”.

Y el horror de la guerra civil, de la terrible tragedia española:

“Crepitaron las armas de fuego en las calles de Madrid, por donde se extendió de pronto ese populacho típico de las revoluciones: infrahombres sucios de ceño asesino; mujeres hienas, vociferadoras y desgreñadas que llevaban en los ojos la alegría de poder matar…”

Y luego el crimen organizado por los detentadores del poder mal llamado republicano. Las persecuciones, las delaciones, las sacas de presos oficiales o clandestinos, los asesinatos masivos…

En fin, el interesantísimo, de cierta actualidad por desgracia, testimonio del horror vivido por un gran escritor gallego ninguneado por la presente cultura galleguista oficial de memoria histórica tan sesgada y acomplejada.

Publicado en ABC Galicia el 28 de enero de 2011.

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