Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Consejos de Quevedo al Rey sobre ladrones, felones, golfos, pícaros y desmemoriados

«Si los príncipes se aman a sí, y a sus reinos, y a su conservación, no deben tanto huir de los médicos, que o por ignorancia o por adulación u odio particular los aprueban y consienten mantenimientos contrarios a su salud y vida, como de consejeros que les hacen lícita y absoluta su libre voluntad; y al fin no muy a la larga tales consejeros acaban a los reyes la prosperidad y posesión de sus reinos, y  los vasallos la obediencia y el sufrimiento. Como es permitido al médico ordenar y cortar de lo vivo y doloroso de un cuerpo humano, así se puede decir al príncipe lo que conviene aunque le duela: y como cuerdo el enfermo que se deja curar, venturoso el rey que se deja aconsejar.

Apliquen los príncipes remedios con tiempo, porque en los extremos de las enfermedades, aunque pueden curar algunas veces, pocas se vio sin abceso de alguna parte principal del mismo príncipe y de su autoridad.»  

(Obras filosóficas).

 

En el gobierno superior de Dios sigue al Entendimiento la Voluntad. (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo I).

Mientras haya leyes deben ser aplicadas, otra cosa es que las leyes vayan dirigidas al bien común y no a perpetrar desfalcos impunes para mejor granjería de caciques, monipodios y prohombres socialistas o indigenistas. No se pueden dejar regiones enteras del Reino en poder de los bandoleros impunes, que amén de robar, hacen befa y escarnio de la Nación, que el Rey dicen representa.

 

No sólo ha de dar a entender el Rey que sabe lo que da, más también lo que le toman; y que sepan los que están a su lado que siente lo que ellos no ven, y que su sombra y su vestido vela. Este sentido en el Rey es el mejor consejero de Hacienda, y el primero que preside a todos. (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo IV).

Robar está feo, robar desde las propias instituciones más feo aún, permitirlo peor, que la Justicia dicen que se administra en nombre del Rey. Ahí tenemos a la heroica banda socialista velando por el trabajador. Sin entrar en prisión, ni menos devolver lo robado. Y para mayor desvergüenza y escándalo explicar los desfalcos como filantrópicos actos patrióticos.

 

Cristo no remitió memoriales y uno que remitió a sus discípulos lo descaminaron. Buscad primero el reino de Dios y lo demás se os dará. (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo VII).

Demasiado cálculo tonti astuto, demasiada estrategia pero tan poco interés por buscar el bien de la Patria, por dirigir la actividad política al Bien común. Y demasiada osadía para cambiar prudencia por cobardía. Por confundir tolerar, virtud del inteligente y valeroso con consentir, vicio del lerdo o cobarde.

 

Castigar a los ministros malos públicamente, es dar ejemplo a imitación de Cristo; y consentirlos es dar escándalo a imitación de Satanás, y es introducción para vivir sin temor. (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo IX).

Para terminar de rematar este Adviento con menos esperanzas que zozobras, el galleguista valeroso se nos ha aparecido como una epifanía satánica adelantada. Piltrafa moral, carcamal desdentado, muy abarcenado, lleno de santa desvergüenza opusdeística. Traidor, inconfeso y enriquecido, parece ser que quiere limpiar su emborronada hoja de servicios dedicada a la promoción y establecimiento del mencheviquismo marxista cultural, una vez licenciado con deshonor por la puerta falsa, como cobarde, felón, empina codos o sobrecogedor. Escapado de la aplicación del artículo 102.2 de la Constitución por contribuir a financiar el golpe de Estado en Cataluña, muy altivo, solemne y puesto en razón reivindica el Centro… ¡será del culo!

 

No descuidarse el rey con sus ministros es doctrina de Cristo, verdadero rey. (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo X).

Ninguneando al Rey y a la Constitución el íntegro y veraz hombre de palabra ya tiene medio apalabrado su gobierno de concentración carcelaria entre los que ya están en presidio y los que estarán si al final, gracias a la Providencia divina, pervive la Monarquía que pretenden destruir. Apoyado en la sombra por grandes poderes diabólicos internacionales pacta con presidiarios, golpistas, traidores, remienda virgos, etarras, bolcheviques, racistas meapilas, celestinas y… el demagogo de las anchoas. Un futuro Gobierno de Su Majestad que más parece un muestrario del Código Penal.

 

El Rey ha de llevar tras sí los ministros; no los ministros al Rey (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo XX).

La Constitución establece que es el Rey el que propone candidato a la Presidencia del Gobierno una vez consultados los grupos políticos con representación parlamentaria. El prohombre socialista está saltándose la Constitución, poniéndose por delante y encima del Rey pactando con presidiarios y enemigos de España. El Rey puede proponer a quien considere oportuno, que ni siquiera tiene porqué ser diputado o senador.

 

El rey que se retira de todos, el mal ministro le tienta, no le consulta. (Política de Dios y gobierno de Cristo, capítulo XXII).

Sigue lo anterior, la autoridad real no debe ser imaginaria por inacción o desuso. Puede y debe ejercerla siempre, y desde luego tiene el deber de hacerlo cuando la Nación se encuentra en grave peligro. Amenazada por algunas de las propias instituciones, que debe arbitrar y moderar su funcionamiento regularEl Rey tiene el mando supremo de las Fuerzas Armadasque tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial  nacional y el ordenamiento constitucional. No puede permitir que el mal ministro le tiente y no le consulte.

 

“No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de república, ni otro que el de Monopantos, dejamos los apellidos a las repúblicas y a los reyes, y tamámosles el poder limpio de la vanidad de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. Para fin tan lleno de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a pérdida y a ganancia sino con vosotros que sois los tramposos de toda Europa. Y sólo os falta nuestra calificación para acabar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes.” (La Fortuna con seso y la hora de todos). 

Majestad, esto es el globalismo que amenaza tronos y naciones al servicio del siniestro poder oculto que engorda sus tentáculos con la complicidad de muchos. Y hace confederación con traidores, corruptos, putos y desavisados para la perdición del Trono, de España y de su Civilización.

 

«Apliquen los príncipes remedios con tiempo, porque en los extremos de las enfermedades, aunque pueden curar algunas veces, pocas se vio sin abceso de alguna parte principal del mismo príncipe y de su autoridad.»  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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