Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Estampita eléctrica y estafa calentita global

Como venimos diciendo detrás de la interesada superstición del cambio del clima climático climatizable no existe un calentamiento sino una estafa global. El sábado hemos sabido que el falsario y su terrorífica tropa con la ministra de cuota para la transición al desastre de mascarón de proa, perpetraban otro escandaloso decreto para esquilmar los bolsillos de los indefensos súbditos españoles con  el timo de las renovables. Un abuso en el que se muestra una vez más el contubernio y complicidad de los encanallados socialistas con los monopolios abusones y sacamantecas.

Suelo decir, y parece que la gente no me cree aún cuando le metan mano en la cartera, que los socialistas españoles son los mamporreros y conseguidores del gran capital. Que su vocación por lo ajeno no se para en simples EREs ni Filesas y por lo que se ve se encontraría en cada militante la vocación de un futuro Roldán en potencia. Que generan devastación, entropía para mejor ganancia de pescadores en río revuelto. Y deuda cuyos intereses debemos pagar para engordar la gusanera del Gran Capital. Ese, junto con cohonestar el timo haciéndoles comulgar con ruedas de molino a las gentes ignorantes o envilecidas o masoquistas que les vota, son sus principales misiones o su razón de ser en el tinglado político de la Transición. De ahí las razones de la supervivencia del Monopodio socialista. Y desde luego de su trato de favor por los media progres que tapan los onerosos desfalcos. Si no hubiera una PSOE, el Gran Capital tendría que inventarla.

En este nuevo caso, la estafa también se viste con la mohatra ecologista, con húmeda niña zumbada y todo por medio como pía mohatra o señuelo. Un abuso de tiempos del siniestro Zapatero que se evalúa en 7.000 millones año y que ahora se pretende mantener pese a las nuevas condiciones financieras asegurando a los mafiosos promotores del tinglado conservar una rentabilidad el 7,4 % en vez del 4,7 %, que según estimaciones le correspondería en las actuales condiciones.

No es la primera vez que los socialistas dan el timo de la estampita eléctrica. Voy a tirar de mi propia memoria histórica. Durante la primera Administración socialista de Felipe, tuve la oportunidad de colaborar como asesor externo para asuntos energéticos y medioambientales, entonces era un ingeniero de los Servicios de Estudios de la antigua CAMPSA, con la Vocalía permanente de Planificación, Ministerio de Economía. Un tema muy grave con el que entonces nos encontramos el grupo técnico de asesoramiento e investigación era la quiebra in pectore del sector eléctrico detectada por la inspección de la Administración Suárez. Una quiebra latente motivada por el disparatado programa nuclear en el que se había embarcado el sector, cuya falta de realismo en costes y los plazos no podían asimilar.

Los socialistas echaron una piadosa mano al gran capital. Se decretó una moratoria atómica para salvar al poderoso sector del desastre, por supuesto remunerada por el sufrido, engañado y abusado consumidor, que se revistió al igual que ahora de pura sensibilidad ecologista. Para colmo, se desglosó de la acción privada, asumiendo el Estado esas actividades y sus costes asociados, el insoluble problema de los residuos radioactivos mediante la creación de ENRESA, empresa pública que encargaría de cargar con el mochuelo, por los siglos de los siglos.

Otra curiosidad, en realidad quien más ha hecho por las verdaderas energías renovables en España, es decir sin mohatras ni desfalcos asociados, ha resultado ser… ¡el malvado estadista Franco! Sí, sí, el mismo, que tuvo la extraña manía de hacer pantanos gracias a los cuales, bebemos, regamos y disponemos de un importante potencial de hidroelectricidad para nutrir nuestro balance de energía primaria.

Pero mientras nos santiguan otra vez los bolsillos nos entretienen con las peripecias de la santa niña zumbada, ¿Dónde está la bolita?

 

 

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