Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Recomponer los platos rotos (8)

Entre tanta zozobra, humillación, robo e incertidumbre, como consolador jolgorio recordemos una letrilla de impacto notorio

“Oyente, si tú me ayudas

Con tu malicia y tu risa,

Verdades diré en camisa.

Poco menos que desnudas.

Grande cosecha de Judás

Dicen que ha de haber ogaño,

y hasta el muchacho de un año

Judás infuso tendrá.

Ello dirá

Y si no,

Lo diré yo

— 

Sólo hallo una invención

Para tener los dineros

Que es no tener extranjeros

 —

Más vale para la rueda

Que mueve los intereses

El bajar los ginoveses

Que no subir la moneda

— 

Entrese por los resquicios

la justicia a castigar

que es pereza registrar

y no decir los oficios.

Bastan y sobran indicios

Para quien nada bastó

Y de quien tanto tomó,

Venganza se tomará.

 

Ministros y ministriles

Que tienen uñas buidas

Edifiquen con las vidas

Y no con los albañiles.

El que nació ente candiles,

Se pasea ente blandones.

Los nombres tienen sin dones,

No las recámaras ya.

Ello dirá

Y si no,

Lo diré yo”

 

Copiemos también otra sátira quevediana sobre el Estado de la Monarquía

«Toda España está en un tris

Y a pique de dar un tras,

 —

Cataluña, lastimada

Con marciales desafueros,

Suplicando por sus fueros,

Está ya desaforada

Que suele tal vez, negada

A los vasallos la audiencia

Apurarles la paciencia

E irritada la lealtad

Perder a la majestad

El respeto y la obediencia»

 

Y, por último, el conocido calambur

«Entre este clavel y esta rosa, Su Majestad escoja»

 

Este calambur quevediano como muchos de sus otros decires, investigaciones y sugestiones sigue siendo de asombrosa lucidez y actualidad, amén de los satíricos antes reproducidos: Execración contra los judíos, La rebelión de Barcelona, La fortuna con seso y la hora de todos, en especial, de los Monopantones

Clavel blanco, rosa roja,… la verdad es que entre los cortesanos de Palacio y sus tentáculos mediáticos, incluso los más adictos y entregados a la glosa ditirambo alabanciosa no existe unanimidad sobre de qué pata cojea como doña Isabel ni menos sobre qué prefiere Su Majestad Felipe BI. ¿Claveles o rosas? Será una rosa, será un clavel…en el mes de “mayo” te lo diré. No parece que haya que esperar hasta mayo cuando la cosa está tan chunga, y puede que para entonces ya sea demasiado tarde…

Ser o no Ser, ¿qué es más elevado para el Espíritu?” Se lamentaba otro príncipe en grave crisis. Pero más allá de sus preferencias más íntimas o personales, ¿está en condiciones de elegir? Lo que suceda en el Reino de España, huero de soberanía real por abandono o incomparecencia de sus supuestos campeones y adalides, incluso su permanencia o no en el tambaleante Trono, probablemente dependa más que de la propia voluntad del resultado de la actual descomunal batalla entre Trump y el Deep State globalista sionista sorosiano. Entre patriotismo y globalismo. Entre libertad y esclavitud. Entre tradición y nuevo despotismo. Entre don Quijote y los bellacos encantados de progres filántropos por el gigante Malambruno.

España está en un tris, y a pique de dar un tras. Pero si inconveniente fue aceptar ser condecorado por el enemigo, e inoportuno su viaje a Cuba, aún más rara resulta la vendida como privada, ¿”privada” en momentos tan graves para la Patria?, visita a EEUU para celebrar cierto aniversario en el gran centro jesuita de EEUU.

No ha trascendido con quién y dónde se ha entrevistado el Jefe del Estado en apuros tras las felonías y humillaciones a su persona y a la propia institución que representa, de su jefe de Gobierno en funciones.

Ante tal falta de transparencia y negra incertidumbre las especulaciones se desatan. ¿Ha ido a pedir instrucciones? ¿A comprobar in situ cómo va la guerra entre los patriotas de Trump y los globalistas del podrido Partido Demócrata del que la banda PSOE es franquicia en España? ¿Se habrá entrevistado en secreto con el filantropófago o algunas de sus siniestras terminales?

Otros, más maliciosos, intuyen que haya podido tratar de que el jesuita Bergoglio le guarde algunos ahorrillos en su paraíso fiscal vaticano lejos de miradas indiscretas como está haciendo con grandes personalidades políticas hispanoamericanas como Maduro, Correa, Santos, Lula da Silva, Kirchner o Morales.

Tampoco hasta el momento ha dicho esta boca es mía por la descomunal magnitud del escándalo protagonizado en el feudo andaluz por el partido de la rosa, pilar de su régimen. Nada sobre el saqueo, la humillación y descrédito de las instituciones cuyo buen funcionamiento se supone debe arbitrar. Nada tampoco de exigir devolver lo robado a sus indefensos súbditos. Nada sobre el golpe permanente en Cataluña. Nada sobre el escandaloso ninguneo perpetrado por la pareja bolchevique y sus cómplices etarras, golpistas de toda calaña y tartufos arrebaña cupos.

Unos súbditos abandonados a su suerte que, pese a la propaganda estupefaciente, van comprobando con cada vez mayor lucidez y claridad el grado de vileza y deterioro alcanzado por las instituciones borbónicas, constituidas en grave amenaza para su bienestar.

Pero, habrá que decidir y más pronto que tarde, aunque sólo sea por el interés práctico de intentar salvar la Corona que no se concibe sin la supervivencia de España como nación.

Recordemos los planteamientos de sustitución o adaptación de oligarquías de Popper en su famoso texto La sociedad abierta y sus enemigos, que dicen es el libro de cabecera que inspira al filantropófago Soros: “Según Tucídides no se detuvieron ni aún ante la más abierta traición. Como suele suceder con los oligarcas, los intereses de clase fueron más fuertes que su patriotismo”.

¿Oligarquía o Monarquía? ¿Ser un oligarca mercenario más que busca su futuro hueco en el NOM, o ser un verdadero Rey? La clave, una vez más, la tendría la clásica tipología aristotélica. Que es la consecución o no del Bien Común como objetivo o razón de ser de la actividad política. El Bien Común no se encuentra en plegarse a los bastardos intereses globalistas del gran capital internacional sino en el Patriotismo, en el respeto a la Nación que se supone representa.

Como decía el maestro Quevedo: “Entre este clavel y esta rosa Su Majestad, escoja”.

 

 

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