Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El monipodio institucional andaluz

Unos días después de las últimas votaciones, probablemente, si tienen razón los escarmentados, para no estropear las expectativas electorales de la prestigiosa banda, se acaba de conocer la sentencia sobre una de las fechorías, acaso la más importante en orden de lo robado, en cantidad por lo pasmoso de la suma, y en calidad, por ser no a “los ricos” como Luis Candelas, sino precisamente a los parados que dice representar y defender nuestro heroico socialismo.

Sin embargo, la responsabilidad de un crimen continuado durante tantos años y perpetrados por tantos a la luz del día no es solo de los hoy condenados, ni siquiera de su banda. Es de todo un régimen degradado, corrupto.  Del siniestro y oneroso Estado de las Autonomías cuyos caciques se gastan en vicios buena parte de lo que saquean a sus súbditos.  Y, por supuesto, responsabilidad de tan honrados votantes que cogían de dos en dos mientras los otros trincaban de tres en tres.

Hay que reconocer que hasta ahora la carrera estaba muy disputada. Todos los pilares del Régimen competían en buena lid por la negra honrillla de ser el mayor ladrón y estafador del reino. Y además impunes. Las majestuosas hazañas. Los desfalcos mafiosos del poco Honorable y su ejemplar famiglia catalano abacial opusina. Los gurtelidos y los sobre cogedores abarcenados. Las cuentas compartidas. Los saqueos empresariales por los intrépidos muchachos butifulleros, los del no menos ilustre aventajado Roldán, el director socialista de la Guardia Civil que robaba a sus huérfanos, los tinglados socialistas con sus ya pioneras ejemplares FILESA y TIME EXPORT, las tiernas contratas de basuras, o la saqueadora desamortización del sector público español…  O todos juntos al alimón en la quiebra fraudulenta de las Cajas. El caso era competir por demostrar quién era el más rápido y más eficaz del Reino en el noble arte de la picaresca del pilla pilla. Del ser el primero inter pares en la jerarquía de la enmucetada y condecorada hampa borbonera. El lucrativo puesto de jayán de popa, del rey abajo ninguno, estaba muy competido. Pero, después de esta tardía sentencia, muy atrás, relegados, quedaron muchos simples aunque voluntariosos aprendices aficionados como el pobre Urdanga, o tantos pringaos del menudeo.

Una pregunta para el análisis de futuros sesudos másteres ¿Cuál es el esplendoroso secreto del éxito empresarial de la banda socialista?  Seguramente hay muchos. Veamos. Uno de los principales el apoyo pleno, decidido, sin fisuras, de la jerarquía. De la directiva. Nunca se habrían podido alcanzar tan altos objetivos sin su talento, estrategia, disposición y asignación de los recursos humanos, técnicos, y de cobertura que requería la comisión de tantos y primorosos delitos. Hasta lograr el máximo virtuosismo. El trinque socialista como una de las bellas artes.

Tanto el entrenamiento que da la práctica como la propia experiencia acumulada han resultado decisivos para que vender la burra y colar mejor la mohatra, así como la habilidad e incluso relativa generosidad en el reparto del botín entre mandos intermedios, tropa más o menos facinerosa o desarrapada de la banda y colaboradores externos. La tradición del reparto tan extendida en el agro andaluz ha sido respetada con gran inteligencia y dedicación, como no podía ser menos entre probos valedores del proletariado.

Tampoco sería justo olvidar los incansables desvelos de tantos Sindicalistas valerosos que miraban por el bien del trabajador.

Hay que reconocer que algunos corchetes abducidos para la Causa han realizado una importante labor, así como la de ciertos ropillas por la memocracia para tapar escándalos y neutralizar con trampas, recusaciones y otros sí digo, a sus heroicos compañeros honrados que intentaban hacer honor a sus juramentos.

No cabe desdeñar las habilidades mohatreras de la prensa, radio y TV del Movimiento, remendado virgos, tapando corrupciones, protegiendo cómplices, calumniando y hostigando jueces honrados, ocultando desfalcos y fechorías.

Ni tampoco la, tantas veces olvidada y poco reconocida labor, pese a estos tiempos de feminismo rampante, de la infinidad de putas que mantenían en alto el bien cebado socialista pabellón. Un elemento de status y distinción socialista.

Renovadores de la nada como Mister Marín de Ciudadanos apuntalaron el tenderete en el momento preciso mientras hacían melindrosos asquitos al pepito grillo de VOX.

A la Susanita la van a inflar, me temo, y no parece que su otrora amiga, la Botín, la salve.

Hay personajes, lo confieso, por los que siento una especial devoción, son como mis santos socialistas personales, los san dimas sin arrepentir. A los que cabe dedicar, sino una oración, al menos un recuerdo. Así mi Maleni. “Me se oye, me se oye, Iñaki”. Ministra de cuota nada menos que en Fomento con el asesor bolivariano, prócera feminista que tantos días de gloria, jolgorio y satisfacción nos ha dado. Mú echá p`alante, jaque y jacarandosa representaba estupendamente el típico pijerío socialista millonario, desde luego con mucho más talento y singular desparpajo que la actual avinagrada y creída pija de Neguri, tan vasca ella de pura raza vasca.

Y qué decir de los sucesivos jayanes de popa de la banda. Aunque Manolón Chaves, el papá de la niña abrelatas Paulita se ha ido de rositas, mucho nos tememos que el de presidente de la PSOE va a ser un puesto tan peligroso como el equivalente de la Tabla Redonda. De ahí, con suerte, a la simple inhabilitación por descuidero cómplice de santigua bolsillos, y con mala, a la trena. Claro que no hay Mal que dos legislaturas dure y el sustancioso botín espera para consuelo de extraviados afligidos. Porque, astutamente, la sentencia no obligaría a devolver lo robado ni a los condenados ni a la banda a la que pertenecen. Santa Rita, Rita, lo que se roba, no se quita. En cambio, los sufridos estafados empezaríamos a creer en la Justicia cuando se obligará a los golfos apandadores a devolver la totalidad de lo robado incluso con el interés legal del dinero, como condición previa a salir de la cárcel.

Pero, y ahora, ¿qué pasará?

Si se aplicase a sí mismo su infecta demagogia robaperas, el doctor falsario debiera dimitir por ser el presente galán ejecutivo de este feroz monipodio posverdadero. Aplicando los mismos argumentos con los que mandó a encogorzarse a su poco ilustre predecesor debiera largarse, muy jaque campanudo tras acomodarse el solideo, a su también merecida cogorza desatinada.

¿Se puede pedir al PP, supuestamente en teórica renovación, que apoye a esta otra honradísima y patriótica banda?

Acaso, en justicia poética, la misma banda socialista debiera ilegalizarse para que no perpetrase más delitos atrincherada en el Gobierno de concentración carcelaria de Su Majestad.

Pero, entonces, ¿qué hacemos con sus honrados votantes, tan dignos ejemplares del pueblo español? Uno de los pilares sustantivos del Régimen ¿Cómo privarles de los logros de tan Feliz Gobernación?

 

 

 

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