Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Recomponer los platos rotos (2)

A las pocas horas de escribir y editar la primera parte o entrega de esta serie, hemos conocido la curiosa noticia del preacuerdo para hacer un contubernio o cama redonda menchevique bolchevique entre dos golfos en apuros. Una especie de fugaz puñalada de pícaro perpetrada por una pareja de cínicos encanallados que parece intentar una osada última cabriola amenizada con fuegos artificiales para parar las críticas y el descrédito entre cómplices y ajenos así como recuperar la iniciativa tras el varapalo recibido por ambos, pese a sus trapacerías, el pasado domingo electoral. Un acuerdo de feliz himeneo entre ambos para repartirse poltronas sin ningún otro plan.

No sabemos si para esta, la más alta ocasión que vieron los siglos, el falsario habrá pedido permiso a su padrino “Soros” y el resto del Partido Demócrata del que es franquicia en España. Veremos a ver cuánto tarda en poner los cuernos al marqués. La virtuosa doncella Casado, en edad de merecer y ya puesta de largo por su padrino Mariano y bien aconsejada por su esforzada doña Brígida y madrina, miss Alvia, se había ofrecido a entregarle su virtud a algún pretendiente menchevique, siempre, claro está, en aras de la gobernabilidad. Y la verdad es que tan casta y recatada doncella parece haber quedado asaz desairada. Y con ella los potentados dispuestos a financiar el feliz himeneo y a pagar el banquete y onerosas tornabodas.

En una primera interpretación este suceso parece un mentís a mi reciente último texto.

Pero, puede que por el contrario, paradójicamente constituya una confirmación de lo que decía. Que el falsario habría caído en desgracia. Y que habría una maniobra para sustituirle mediante la aplicación del Plan B, que es precisamente lo que el falsario intentaría abortar a la desesperada.

Ya lo veremos. Y hablando de verlas venir o estar a por uvas, Su Católica Majestad… ¡¡¡en Cuba!!! Este estúpido e inoportuno viaje a la boca del lobo totalitario y tan lejos de España en un momento crítico, ¿estaba concertado con premeditación y alevosía?

O por el contrario, ¿la farsa de hoy constituye un espectáculo improvisado y de fugaz alcance?

¿Prosperará este embrión de gobierno de las hordas?

No sé. El tiempo nos lo aclarará.

(Continuará)

 

 

 

 

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