Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Recomponer los platos rotos (1)

No sabemos con absoluta certeza si ha habido otro posible pucherazo como la Plataforma elecciones transparentes parece haber averiguado, esta vez con un algoritmo basado en el cuatro. Sí sabemos que en la anterior han sido encontrados grandes indicios de fraude ya comentados por expertos, e incluso ha habido una denuncia admitida a trámite.

Conocemos también el gigantesco enfado del falsario la noche del domingo, que se explicaría en toda su dimensión interna si el siniestro profanador de tumbas hubiera comprobado en sus carnes que el prometido fraude para ganar escaños que le habría animado a una nueva cita electoral se había resuelto esta vez con fraude sí, pero perpetrado en su contra. Es decir, que le habrían engañado y habría tragado el anzuelo hasta las tripas como un congrio imprudente y voraz. Pasaría a ocupar la tumba vacía como otro de los «Caídos».

Si esto fuese así, la oligarquía internacional que está detrás de la actual revolución española habría decidido amortizar al alguacil alguacilado, poniéndole en ridículo límite al obligarle a intentar un gobierno, hasta ahora sin precedentes en el ámbito europeo de la UE, con terroristas, comunistas y golpistas. Y desde luego en muchas peores condiciones que antes.  También habría castigado a Rivera por desobediente.

El ascenso reconocido de VOX, no sabemos si es el real si hacemos caso a la Plataforma citada, indicaría que la Patria está drogada, adormecida, pero aún no muerta.

El fondo de la cuestión es que ahora tras estas elecciones se pasaría a lo que en otros artículos he venido llamando la Hipótesis B. La Hipótesis A es el golpe de Estado puro y duro, perpetrado por la Generalidad y sus salvajes camisas pardas, terroristas en nómina incluidos, con la complicidad en cuanto a financiación e impunidad o pasiva de no reprimir ni asegurar el orden público, de otras importantes instituciones del Régimen. Este sería la primera fase de la conocida triada de falsa bandera, acción/ reacción/ solución.

Creado el problema y la reacción de horror y hartazgo por la menguante parte de la población española que mantiene cierto sentido común e instinto de supervivencia, la “solución” vendría mediante un gobierno de concentración menchevique en el que participarían la PSOE sin el falsario, la aguerrida tropa sin renovar de Casado / Feijóo / Mariano y los restos del naufragio del tinglado “centrista” del dimitido Rivera.

Este gobierno pararía el golpe a las bravas, (Hipótesis A), y se sacaría de la chistera el santo remedio a nuestros males. La personalidad de su presidente está por aparecer como en la institución del “tapado” del PRI mejicano. No creo que sea el falsario Sánchez porque el traidor no es menester siendo la traición pasada, y además es un tipo demasiado caprichoso, psicópata y ególatra para ser fiable para los intereses ocultos que mueven los hilos. Hace tiempo pensaba que sería el paracaidista globalista Valls, pero ahora no lo creo por estar demasiado desacreditado. Pudiera ser Borrel u otro personaje acomodaticio bilderbergiano del tipo de Macron promocionado por la plutocracia.

Este gobierno de “salvación” tendría por principal misión un oportuno cambio constitucional hacia una “monarquía confederal”, valga la contradicción en términos. Disolver, por sabotaje de la propia tripulación, el zozobrante barco de la soberanía nacional española en varias frágiles y manipulables pateras regionales. Cataluña y las demás regiones nazionalistas tendrían su independencia de facto, con total impunidad para el mangoneo, pagada eso sí por los sufridos súbditos panolis que queden en la España remanente.

Es de suponer que, al menos durante un tiempo, se mantendría la monarquía como vaselina para no aterrorizar del todo a la gente que aún mantiene cierto nivel de conciencia. Una monarquía con un rey en plan decorativa reina madre, una carabina o doña Brígida para impostar cierta respetabilidad al saqueo y la orgía, seducir a doña Inés, dedicada a soltar bonitos discursos estupefacientes, entregar premios y a largarse a la Cuba de turno cuando la cosa está más fea.

¿Especulaciones absurdas? Ya se verá. La función acaba de empezar, ni siquiera sabemos que el apuntador disponga ya del guión definitivo. De momento, empiezan las presiones para que la tropa de Casado participe o al menos apoye un gobierno menchevique. Cuando la barbas de Rivera veas cortar, pon las tuyas a remojar…

(Continuará)

 

 

 

 

 

 

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