Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Una carta profética. José Antonio escribe al general Franco

Unos días antes del golpe de Estado catalano – socialista de octubre, el 24 de setiembre de 1934, festividad de Nuestra Señora de la Merced, muy preocupado por la aparente incompetencia del gobierno republicano para hacer frente a la rebelión que se anunciaba y por la impunidad con que se movían los golpistas cómplices socialistas y catalanes, José Antonio Primo de Rivera escribió al general Franco una carta que bien podemos calificar de profética.

Ya conoce usted lo que se prepara: no un alzamiento tumultuario, callejero, de esos que la Guardia Civil holgadamente reprimía, sino un golpe de técnica perfecta, con arreglo a la escuela de Trotsky… los alijos de armas han proporcionado dos cosas: de un lado la evidencia de que existen verdaderos arsenales; de otro, la realidad de una cosecha de armas risible. Es decir, que los arsenales siguen existiendo. … todo ello dibujado sobre un fondo de indisciplina social desbocada, de propaganda comunista en los cuarteles y aun en la guardia civil, y de completa dimisión, por parte del estado, de todo serio y profundo sentido de autoridad. (No puede confundirse con la autoridad esa frívola verborrea del ministro de la Gobernación y sus tímidas medidas policíacas, nunca llevadas hasta el final)…

… Frente a los asaltantes del Estado español, probablemente calculadores y diestros, el Estado español, en manos de aficionados, no existe…

… Una victoria socialista, ¿puede considerarse como mera peripecia de política interior?…  la idea de patria, en régimen socialista se menosprecia… el socialismo recibe sus instrucciones de una Internacional. Toda nación ganada por el socialismo desciende a la calidad de colonia o protectorado.

 Pero, además, en el peligro inminente hay un elemento decisivo que lo equipara a una guerra exterior; este: el alzamiento socialista va a ir acompañado de la separación, probablemente irremediable, de Cataluña. El Estado español ha entregado a la Generalidad casi todos los elementos de defensa y le ha dejado la mano libre para preparar el ataque. Son conocidas las concomitancias entre socialismo y Generalidad. Así, pues, en Cataluña la revolución no tendría que adueñarse del poder: lo tiene ya. Y piensa usarlo en primer término para proclamar la independencia de Cataluña. Irremediablemente, por lo que voy a decir. Ya sé que, salvo una catástrofe completa el Estado español podría recuperar por la fuerza el territorio catalán.  Pero aquí viene lo grande: es seguro que la Generalidad, cauta, no se habría embarcado en el proyecto de revolución sin previas exploraciones internacionales. Son conocidas sus concomitancias con cierta potencia próxima. Pues bien: si se proclama la República independiente de Cataluña, no es nada inverosímil, sino al contrario, que la nueva República sea reconocida por alguna potencia. Después de eso, ¿cómo recuperarla? El invadirla se presentaría ya ante Europa como agresión contra un pueblo que, por acto de autodeterminación, se había proclamado libre. España tendría frente a sí, no a Cataluña sino a toda la anti España de las potencias europeas.

Todas estas sombrías posibilidades, descarga normal de un momento caótico, deprimente, absurdo, en el que España ha perdido toda noción de destino histórico y toda ilusión por cumplirlo, me ha llevado a romper el silencio hacia usted con esta larga carta.”

Luego, José Antonio se ofrece a Franco para explicarle su visión personal. Y termina así: “Dios quiera que todos acertemos en el servicio de España”.

No era el único en su preocupación. El ministro de la Gobernación era Rafael Salazar Alonso, también vilmente asesinado en setiembre del 36 por los socialistas. Salazar era un político del Partido Radical de Lerroux, amigo y correligionario de Martínez Barrio, y hombre de convicciones patrióticas que había reprimido la violencia socialista en el campo intentando imponer el orden público y la legalidad republicana. Pero que estaba en situación de debilidad para combatir la rebelión política a gran escala por el escaso apoyo de otras autoridades, en especial del lamentable Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República que borboneaba con fruición entrometiéndose en la labor gubernamental.

Al final la sangrienta rebelión de socialistas e independentistas se produjo con extrema violencia criminal. Y fue reprimida por el Ejército republicano que tuvo que intervenir en nombre del gobierno en Barcelona y Asturias. La política acomplejada, cobarde, cómplice en la práctica, de templar gaitas no dio resultado. Incluso pronto los golpistas socialistas se envalentonarían nuevamente para volver a las andadas.  Las Juventudes Socialistas con total desparpajo y sin el más mínimo propósito de enmienda por sus crímenes y se preparan para un nuevo golpe de Estado y provocar la guerra civil. Así declararían:

«En el convencimiento de todos está que el próximo empujón de la clase trabajadora no será resistido por el Gobierno, a pesar del aumento de sus fuerzas represivas… nuestra fuerza ha de ser clandestina… Nuestro Ejército rojo, conforme crezca a fuerza de socavamiento de la fuerza represiva del Estado ha de ser dirigido por la organización insurreccional. … La Federación de Juventudes Socialistas de España, hoy más unida y más fuerte que nunca, se inspira al lanzar estas consignas en la historia revolucionaria del proletariado de nuestro país y en las mejores tradiciones del bolchevismo ruso y en los grandes paladines del socialismo clásico: Marx y Lenin.…»

Esta es la verdadera faz golpista, violenta, anti democrática y anti republicana del PSOE.

Ahora, la historia se repite con variantes. La Internacional ya no es la de Stalin sino la de plutocracia financiera sionista, simbólicamente representada por Soros y con otros instrumentos políticos tales como el corrompido Demócrata americano, del que el falsario Sánchez es franquicia. Relegada sino sustituida la antigua oligarquía vinculada a la producción por la hegemonía de la plutocracia especulativa financiera; ya no hay dictadura del proletariado como pretexto de entonces sino adaptación al neo marxismo cultural que sustituye a la clase trabajadora por colectivos de gentes y mangantes más o menos frikis en el objetivo de destruir el orden, la clase media y la civilización.

Los golpistas socialistas y catalanistas están envalentonados por su demostrada impunidad. No parece que tengan antagonistas en las instituciones borbónicas que aún no ocupan. El golpe progresa adecuadamente.

 

 

 

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