Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sobre la sentencia (2): Un poco de memoria histórica, pero de la de verdad

Un poco de memoria histórica, pero de la de verdad

La Monarquía tropieza en los mismos errores históricos que precipitaron la caída de la Segunda República: no castigar de modo contundente, por cobardía, complicidad, corrupción o felonía, la rebelión criminal contra España y el sistema constitucional. Es muy probable que si entonces se hubiera castigado la rebelión socialista y catalanista del 34 como la gravedad de sus crímenes merecía no hubiera habido guerra civil. Resistiendo la propaganda sediciosa rebelde de socialistas y catalanistas. Con sentencias ejemplares, sin indultos ni amnistías posteriores.

El golpe de Estado del octubre rojo y cuatribarrado del 34 lo perpetraron los nazis catalanes y los socialistas al alimón. Para ser ecuánimes, hay que resaltar que según los datos oficiales publicados por la República, en Asturias los socialistas perpetraron muchos más crímenes que Companys y sus cobardes compinches asesinos en Cataluña.

Según datos estadísticos oficiales del gobierno republicano a fecha de 3 de enero de 1935, el golpe catalano-socialista provocó 1.051 “paisanos” muertos, 100 guardias civiles, 17 de seguridad, 2 de vigilancia, 51 de asalto, 16 carabineros, 98 miembros del Ejército republicano. Más de dos mil heridos, centenares de incendios, voladuras y deterioros.

Fueron requisadas a los golpistas 89.354 armas largas y 33.211 cortas, 274 ametralladoras, 41 cañones, miles de bombas, y más de diez toneladas de dinamita u otras sustancias explosivas.

El gobierno republicano estimó en unas 26 toneladas las armas y municiones arrojadas al mar por el gobierno rebelde de la Generalidad en Barcelona.

En la publicación estadística cuyos datos reproducimos aquí no se incluyen las violaciones sufridas, conviene recordarlo para información de las feministas socialistas del pilla subvenciones. Algunas de las víctimas como las de “El Piperón” después de violadas fueron luego asesinadas y arrojadas a una fosa común. Todas estas grandes hazañas fueron responsabilidad del filantrópico y democrático Partido Socialista de Pedro Sánchez, quien mejor haría en mantener un prudente silencio en vez de promover otra vez el guerracivilismo. Insisto: son datos oficiales de la República.

Los socialistas también demostraron en tan alta ocasión su amor por el Arte y la Cultura: intentaron volar la Cámara santa en la catedral de Oviedo, intento que fracasó porque resistió a la dinamita, si bien mutiló a la famosa Cruz de los Ángeles. Los rebeldes también destruyeron la emblemática Cruz de la Victoria, además de varias iglesias asturianas. Asimismo el Palacio episcopal e incendian la calle Uría, entre otras, llenándolas de cadáveres.

Asaltan el Banco de España y roban 14 millones de pesetas y se las reparten como botín.

La Universidad de Oviedo también fue asaltada por las hordas rojas y muchas de sus mayores joyas bibliográficas, incluidos manuscritos y códices medievales, quemadas al estilo nazi mediante pira en su patio central.  Acaso por milagro se salvó el Libro de los Testamentos, un precioso códice medieval.

Oviedo fue víctima de la vesania socialista. Muchos edificios fueron incendiados, hospitales, conventos, el Teatro Campoamor. En Campomanes los cadáveres de los guardias civiles asesinados fueron mutilados y  profanados por las hordas rojas. En Sama no sólo asesinaron a los guardias civiles sino también a sus mujeres e hijos.

El gobierno en ejercicio de sus facultades constitucionales encargó a dos prestigiosos generales, Franco y López Ochoa, defender a la República y acabar con el sangriento golpe socialista en Asturias.

Lo lograron con su bien probada competencia y profesionalidad militar. El PSOE nunca les perdonaría su defensa de la República. En el 36 el general López Ochoa fue sacado del hospital Gómez Ulla donde convalecía para ser vilmente asesinado por las hordas socialistas. Le cortaron la cabeza y pasearon sus restos mortales para escarmiento, befa y escarnio. Franco sobrevivió a los crímenes de las hordas rojas, pero en venganza sus restos mortales van a ser profanados ahora, también vil y cobardemente, cuando no se puede defender.

Por lo que se refiere al golpe catalán, una vez proclamado por la República el estado de guerra en todo el país, varios militares leales fueron cobardemente asesinados a traición cuando a las órdenes del gobierno constitucional republicano instaron a los rebeldes comandados por el traidor presidente Companys a su rendición. Los golpistas dispararon sin previo aviso. Las víctimas fueron: el capitán Suárez; los sargentos Pulido, Domínguez y Fernández; el cabo Ortiz, el cabo de la Guardia Civil Jova, y los soldados Guedano y Maristo. Después de este cobarde asesinato, cuando el Ejército atacó bajo el mando del general don Domingo Batet, Companys y sus cómplices se rindieron sin luchar. No obstante, algunos huyeron por las cloacas espantando a las otras ratas.

Sin embargo, no sólo no aprovecharía el éxito para acabar con el enemigo sino que el posterior pasteleo del nefasto Alcalá Zamora y la fraudulenta victoria electoral de febrero del 36 del Frente Popular culminaron en la impunidad de los golpistas y asesinos. La izquierda representada fundamentalmente por el PSOE aliada paradójicamente con la reaccionaria oligarquía catalana había optado por la violencia criminal contra la República y ambas habían comprobado que les había salido barato. Muy barato.

La guerra civil era cuestión de tiempo.

Fuente:

La revolución de octubre en España. Edición oficial con 119 fotografías. Madrid, enero 1935

El texto de la fotografía dice: «Oviedo recibe con júbilo a sus libertadores. El general López Ochoa entra en Oviedo. Los habitantes después de una semana de sufrimientos engalanan sus balcones para recibir a los soldados«.

La otra foto corresponde al traidor Companys. Tomada de la publicación de 1936, La Revolución y sus cómplices

 

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