Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Gota fría, Sínodo caliente

Cuando hace más de cuarenta años estudiaba Ecología entre otras disciplinas científicas afines en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid nunca hubiera pensado que con el paso del tiempo se habría de convertir en caballo de Troya de toda clase de tropelías, demagogias o dimes y diretes para mejor manipulación de la gente mal informada. Entonces pensábamos más o menos ingenuamente que con instrumentos conceptuales y técnicos como la Evaluación de impacto ambiental o los Sistemas de gestión ambiental o la Evaluación de proyectos que tuviese en cuenta criterios y unidades energéticos en vez de sólo los económico- financieros medidos en unidades monetarias se podría hacer frente a las denuncias de, por ejemplo, un William Kapp en  su obra fundamental pionera The Social Costs of Business Enterprise.

Es cierto aunque no se suele reconocer, el que lo quiera lo puede comprobar en sus Elementos de Economía política pura, que la economía walrasiana en su definición del objeto económico deja fuera de su regulación lo que “no es reproducible industrialmente” o “es apropiable” o «susceptible de valor de cambio». «La producción industrial o la industria no recae más que sobre la riqueza social y recae sobre toda la riqueza social. El valor de cambio, la industria, la propiedad, tales son los tres hechos generales ..de los que toda la riqueza social, la riqueza social sola, es el teatro.»

Que la pomposamente llamada ciencia económica presenta innumerables lagunas teóricas y metodológicas en asuntos tales como los recursos naturales o el medio ambiente. Que el mercado supuestamente autorregulado no se ocupa ni puede ocuparse de eso cuando se trata de bienes o recursos fondo o patrimoniales de naturaleza no renovable, y que suele confundir renta con capital en lo que se refiere a la Naturaleza. Cosa que, por el contrario, se preocupa en distinguir de forma clara y fehaciente cuando se trata de contabilidad empresarial en las partidas que nutren la cuenta de resultados.

Más tarde, algunas de mis posteriores experiencias en el ejercicio profesional como asesor o consultor me hicieron comprobar hasta qué punto la cuestión medioambiental es susceptible de manipulación hasta dimensiones escandalosas para servir otros intereses, espúreos o inconfesables. Así por ejemplo, la creación de ENRESA o la moratoria nuclear por los socialistas que so pretexto de protección medioambiental encubrían el rescate financiero y de imagen empresarial de los oligopolios eléctricos. Mohatras medioambientales filantrópicas para salvar crisis financieras privadas o escándalos o desfalcos empresariales.

Han pasado cuarenta años desde entonces y ahora la matraca mohatrera viene especialmente engordada con la cosa esa del cambio del clima climático. De origen antropogénico, hay que aclararlo, porque cambios climáticos sabemos que ha habido a lo largo de toda la historia geológica de La Tierra. Y algunos relativamente recientes como, por ejemplo, cierta mini glaciación en la Alta Edad Media o la extremada aridez que se empezó a manifestar en el centro de la Península Ibérica a partir del siglo XVI, que, con la caída en la pluviometría provocó cambios en la agricultura, la sustitución de unos animales convertidores energéticos de tracción por otros o en la propia cabaña ganadera.

Sabemos que ahora las grandes potencias pueden manipular artificialmente el clima con instrumentos sofisticados tales como los chemtrails o el HAARP. Y que pueden usarse como arma disuasoria en las modernas técnicas y armas bélicas. Pero también sabemos que tifones y monzones en Asía, huracanes en el Caribe, tornados en el Medio Oeste norteamericano, o gotas frías al final del verano en el Mediterráneo se vienen produciendo desde que existen registros. No es nada nuevo aunque el bien cebado ejército de plañideras lo achaquen torticeramente al dichoso cambio climático por causas industriales.

Tanto es así que hace ya muchos años que el Soil Conservation Service norteamericano desarrolló un método de cálculo de la avenida máxima esperable en un cierto horizonte temporal y atendiendo a las características orográficas, edafológicas o de cobertura vegetal de la cuenca, que habitualmente empleamos los ingenieros para diseñar y dimensionar el aliviadero de las presas.

Sin embargo, el problema de las gotas frías se agrava por el habitual caos urbanístico derivado de la corrupción o de la falta de criterio, las edificaciones temerarias en zonas de ramblas susceptibles de riadas, los taludes de carreteras que pueden hacer de presas improvisadas, la deforestación y la erosión agravadas por los cambios experimentados en la agricultura y el medio rural en general. Sin olvidar que fue el propio PSOE por razones sectarias y de corrupción quien contra los intereses españoles generales abandonó el Plan Hidrológico Nacional elaborado por la Administración anterior que ya contaba con fondos europeos y hubiera podido tener una influencia de bienhechora regulación del agua.

En este presente desorden de cosas cabe comentar otro aspecto novedoso, y desde luego para mí como ciudadano curioso verdaderamente notable por lo insólito, cual es el de la nueva religión medioambiental globalista que se quiere imponer por la manipuladora e inmoral plutocracia financiera. Una nueva religión a la que se acaba de unir, con más devota irracional unción que criterio moral, científico o teológico, el Vaticano en manos del Papa Francisco I, personaje dudoso al que algunos califican ya sin tapujos de verdadero heresiarca promotor de un futuro fatal cisma en la Iglesia Católica.

En la encíclica de insólito carácter medioambiental Laudato Si se propugna una nueva “espiritualidad ecológica” y se promueve una alianza entre la Humanidad y el Ambiente que nos recuerda las cursiladas de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero, es decir, toda una “conversión ecológica”. En efecto, el Papa ecologista sostiene entre otras perlas que (33): “no basta pensar en las distintas especies sólo como eventuales recursos explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podemos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje.  No tenemos derecho.”

Salvada la presumible buena intención urbi et orbi del Papa argentino y por mucha encíclica que sea, no parece nada claro que no tengamos derecho a combatir con las acciones humanas que correspondan bichos asesinos tales como el Trypanosoma gambiense o el bacilo de Koch o Plasmodium de la malaria, los microorganismos patógenos de la meningitis o el virus de la rabia…que se empecinan en dar gloria a Dios con su existencia eliminando la de millones de personas en todo el mundo.  Ojalá todos esos patógenos fuesen erradicados para siempre.

En fin, zapatero a tus zapatos y Papa, a tus dogmas de fe.

Con una Iglesia alemana ya en manifiesta rebelión, en Octubre se va a celebrar un sínodo llamado de la Amazonía. Si con la lectura de la encíclica Laudato Si aún se ha quedado perplejo invito al lector curioso interesado a que mire sus postulados previos expresados en el documento Instrumentum laboris en el que se patrocinan nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral.

Indigenismo, relativismo, chamanismo, anacronismo ideológico, confusión entro lo material y lo espiritual, sin faltar las puyas traicioneras hipócritas criollas  contra España y Portugal: (6) “más allá de la avaricia y la ambición de los colonizadores…”

(38 ) “El Papa Francisco pidió humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América…en este pasado la Iglesia ha sido cómplice con los colonizadores…”

¡Mejor el canibalismo y los sacrificios humanos precolombinos, qué duda cabe!

(107) “El rostro amazónico de la Iglesia encuentra su expresión en la pluralidad de sus pueblos, culturas y ecosistemas“.  ¿»Rostro amazónico» o simple cara dura?

En fin, todo un repertorio de tópicos más propio de oportunistas ONGs sacamantecas globalistas anglosajonas que no de una institución bimilenaria como la Iglesia Católica que al parecer ha decidido anunciar ahora la buena nueva sacramental de la ayahuasca o el cacto de san Pedro. O de la biodiversidad del ecosistema. Donde esté un buen chute enteogénico con peyote, hongos o dondiegos que se quite la simple comunión placebo tradicional de trigo. Todo un motivo misionero.

La civilización occidental, al menos la tradicional en Europa, resulta de una combinación histórica de pensamiento racional griego, de derecho romano, de sensibilidad cristiana y también de pragmática Ilustración capaz de separar lo que es de Dios de lo que es del César.  Decía Sir Francis Bacon que la forma de dominar la naturaleza es obedecerla. Formamos parte del planeta, nos afectan los ecosistemas y la gestión de los recursos naturales. Es importante fomentar la preocupación por la Ecología. El sistema económico no es algo autónomo, separado del medio físico natural como pretende cierta ciencia económica. No cabe confiar en su autorregulación. Pero es muy preocupante que so pretexto del supuesto cambio climático de origen antropogénico o de la conservación del medio ambiente se abandone la Razón, la Inteligencia, el bien más precioso que debemos conservar junto con la Vida y la dignidad. Y que bien sea por oportunismo o bien por imposición fáctica oculta, incluso la Iglesia Católica como institución, histórico contrapeso del imperio anglosajón, se sume a la demagogia y al hipócrita buenísmo medioambiental.

Esta ingratitud e incomprensión, tan propia de ineptos criollos corruptos, de la descomunal obra de España en América que ha permitido que el Vaticano mantuviese cierta grandeza e influencia mundial y no sea hoy una simple secta marginal investigada por la Justicia, causa especial tristeza e indignación entre los españoles estudiosos de la Historia sean cuales sean sus opciones confesionales.

Nota: las palabras resaltadas en granate abren enlaces a otros textos

 

 

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