Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Murió Peter Fonda

Se ha anunciado la muerte de Peter Fonda, famoso entre otras cosas razones en España por su película Easy Rider. Como homenaje póstumo rescatamos una entrada de enero de este año sobre el emblemático film, característico de una época. Decía así:

El Ateneo de Cáceres programó el sábado en cine club dirigido por Daniel Lopo la visión del famoso clásico de culto Easy Rider. Toda una oportunidad para rememorar un tiempo pasado y de gran importancia para la cultura no solo norteamericana. La verdad es que ya no me acordaba de muchos detalles importantes de la película, quizás porque la interpretación de determinadas obras tiene mucho de subjetivo, de algún modo el propio observador no solo interpreta sino que modifica el mensaje del autor según su propio nivel o estado de conciencia. Un mensaje, McLuhan aparte, que en este caso trasciende las contingencias históricas concretas en el espacio y el tiempo para hablar e interrogar al hombre universal, a la propia condición humana.

En la obra se pueden ver las contradicciones de la sociedad norteamericana de finales de los sesenta del pasado siglo. Una singular forma del famoso “dasein” o ser ahí heideggeriano. Los anhelos de libertad, los intentos de innovar, buscar y establecer una contracultura, alternativa a la dominante hegemonía del dólar o a las sucesivas aventuras imperialistas en el Vietnam de turno. El napalm no sólo causaba desolación y muerte en los frondosos bosques de Indochina sino que también arrasaba la conciencia moral a muchos miles kilómetros de distancia, a la otra orilla del Pacífico. Pero, ¿Acaso era eso lo que pretendían los antiguos fundadores de EEUU?  

Sin embargo, deriva en escapismos de diferentes modos la búsqueda de vías para comprender el sentido de la existencia y recuperar el sentido metafísico de la vida que la civilización occidental lamentablemente habría perdido según René Guenon. Psiconautas sin tradiciones ligadas, vida en comunas, pasotismo, rehuir complicaciones en busca de lo fácil como sugiere el mismo título…

Cuando Gordon Wasson se inició en el mundo de los hongos psicogénicos con la chamana mejicana Maria Sabina y en 1957 los diera conocer al gran público norteamericano mediante su celebre artículo en la revista LIFE no era consciente de que abría y de algún modo lo desnaturalizaba al sacarlo de su contexto tradicional y ritualístico, un tabú antropológico. Tampoco Albert Hofmann cuando sintetizó el LSD como enteogénico de composición bioquímica similar a la del cornezuelo del centeno empleado en las ceremonias rituales de los Misterios de Eleusis podía pensar que su empleo se iba a desnaturalizar e incluso ser usado por la CIA o el Ejército americano con fines opuestos. Pero el viaje de experimentación psicogénica o enteogénica, el sueño de introspección psicológica sin compromiso moral se convertiría en pesadilla y el pretendido instrumento de liberación en otro de esclavitud de consecuencias trágicas y fatales. Algo de lo que la misma película es alegoría. ¿Puede haber una verdadera Mística sin la Ascética correspondiente?

Easy Rider describe un viaje iniciático sui generis. Una viaje hacia el Oriente desde California hasta Nueva Orleáns, pasando por un inicial trapicheo con droga para financiarlo. Caballeros esta vez sobre motos aunque recordando un poco la épica y estética del género del Oeste, grandes extensiones y paisajes, aventuras que al cabo resultarían quimeras incomprendidas por los otros, en películas tales como la fordiana Centauros del desierto. Aunque ahora, como correspondería al signo de los tiempos, ya no se trata de héroes quijotescos rescatadores de doncellas sino de personajes turbios, desnortados, que huyen de sí mismos. Y en los que podríamos reconocer rasgos de los diagnósticos de Erich Fromm en su El Miedo a la Libertad o la coraza caracteriológica en anorgásmicos de Wilhem Reich. El lúcido personaje, un abogado alcohólico de buena familia sureña, interpretado por un jovencísimo Jack Nicholson lo dice, poco antes de ser asesinado: el miedo convierte a la gente en peligrosa.  En este caso ligado a la represión o frustración sexuales y al racismo.

Las secuencias en el cementerio, las relaciones entre Eros y Tanatos se resuelven en un paisaje onírico en el que un personaje busca a la madre. El arquetipo del bien y de la protección.

La nueva música está representada en la película por una especie de antología del rock con temas de Steppewolf, the Byrds, Jimy Hendrix, Roger Mc Guinn…Algunos como Hendrix víctimas de otro fulminante disparo, en su caso el de la droga de gran calibre.

Medio siglo después Easy Rider sigue siendo una película de gran interés y, en cierto modo, de actualidad. Ahora nos encontramos en una encrucijada como hace medio siglo. Pese a los evidentes peligros a los que se enfrenta la Humanidad amenazada por la construcción del NOM, existe una sensación de que existe una oportunidad para el cambio, la posibilidad de que puedan arrumbarse ciertas prácticas de dominación. Pero ojalá no nos perdamos en falsas alternativas que no llevan a ninguna parte.

Y que al menos no seamos sacrificados como los protagonistas de Easy Rider por el miedo y el fanatismo, la ambición y la hipocresía puestos al servicio de los dominadores.    

 

 

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