Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sobre Liberalismo español y NeOliberalismo anglosajón

Hace unos días, paseando por la ciudad monumental de Cáceres en la grata compañía de unos queridos amigos, surgió la cuestión del liberalismo clásico o español y la interesada confusión actual con el neoliberalismo de origen anglosajón. Sostenía yo que pese a lo parecido del nombre liberalismo y neoliberalismo obedecían a planteamientos morales y filosóficos diferentes e incluso opuestos en muchos aspectos.

Creo que la importancia del asunto merece unas notas resumen sin ánimo ni mucho menos de agotar un tema tan sustancioso y capital para la Cultura, la historia del Pensamiento y con tantas implicaciones prácticas para la sociedad y la civilización.

Espero que puedan contribuir a aclarar, al menos un poco, el caos en que parece moverse nuestra Política actual.

 

El liberalismo español

El liberalismo español tiene una base metafísica y constituye un instrumento para la promoción de la dignidad humana. Nace de una visión humanista de su realidad. De la idea que el hombre tiene una misión espiritual que cumplir en la tierra. En palabras de María Zambrano: si el hombre naciera en el Amor y en él permaneciera siempre no habría lugar de la conciencia. Amor y Conciencia son los dos polos en los que se ha de mover la conducta humana. Para el desenvolvimiento de la conciencia el ejercicio de la Libertad, como virtud metafísica pero sujeta a las contingencias históricas, resulta insoslayable. Por eso el liberalismo español defiende la libertad de conciencia, de cátedra, de imprenta, de enseñanza, religiosa.  Como se pregunta Segismundo en La Vida es sueño, ¿Teniendo yo más alma, tengo menos libertad?

Tal ejercicio de la Libertad es el que defiende Cervantes y explica con la aventura del morisco Ricote. Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

La tolerancia en su sentido genuino, no en el hoy degradado de consentimiento, es necesaria para el ejercicio de la Libertad.

En estas ideas, junto con los planteamientos platónicos del gobierno de los sabios se basan también los consejos de Don Quijote a Sancho Gobernador.

Los dos primeros principios para el buen gobierno, básicos o abstractos, responden a una referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”.

Son palabras de la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también de El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

También en El Zohar, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

Pero, tampoco es ajena la idea a la Antigüedad clásica. Así en la rebelión de Antígona. O en palabras de Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional. Esta referencia externa ha de estar por encima del capricho del gobernante para que no degenere en déspota.

Es decir, estamos hablando de Poder limitado.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

El buen gobernante no sólo debe conocer su propia capacidad sino también la tradición y cultura del pueblo que pretende gobernar. Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”. La mayoría de los déspotas son psicópatas, incapaces de comprenderse ni dominar sus pasiones.

Sancho, aunque iletrado, resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen útiles criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen de la autoridad y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica.

Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas con las que nos esclaviza y agobia la degenerada socialdemocracia globalista? Sí, en efecto. Sería el colapso total. Un desastre quizás irreversible.

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Otra lúcida recomendación de extraordinaria actualidad. Es de suponer, visto lo visto, que muchos de los altos dirigentes mundiales actuales se encuentran en el nutrido colectivo de los chantajeables.  Corrupción, pederastia, satanismo, mafias traficantes… Solo así, se explicarían algunas de sus extrañas decisiones ajenas al bien común.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

Don Quijote ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que aún carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”. Es el ejercicio legítimo de la violencia que guarda la convivencia y el estado de derecho.

Existe una llamada a la responsabilidad individual más allá de la omnipresente pretendida protección del “papá estado”. En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Aquí se encuentra la responsabilidad de cada persona en la buena marcha de la república. Y en especial de las clases rectoras o dirigentes. Cervantes critica las posiciones de status sin rol. La jerarquía social ajena al mérito.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor ni de la justicia en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben.

Nuevamente nos tropezamos con la cuestión de la sabiduría como regidora de la conducta humana. Y con ella con el problema de la educación y de la selección o promoción de la gente. Para el verdadero liberalismo español la educación siempre ha sido fundamental. El liberalismo clásico español se basaba en una visión humanista, respetaba el mundo de los valores metafísicos, la Justicia, la Libertad, el Bien, la Belleza, cuyos valores trataba de realizar en el nivel político, social, cultural y, desde luego, personal. En la conciencia de cada hombre, para poder construir una sociedad basada en tales valores. El pilar político de la sociedad debe ser la promoción y defensa de la dignidad humana. Este ideal se expone durante nuestro Siglo de Oro en muchas grandes obras de nuestros más lúcidos antepasados. Además del Quijote, las Empresas políticas de Saavedra Fajardo, obras como El Príncipe o El Discreto de Gracián, la tantas veces “políticamente incorrecta” obra de Quevedo, o la metafísica de Calderón….  Sin olvidar la pionera y extraordinaria obra de selección de personal del doctor Juan Huarte de San Juan, Examen de los Ingenios. Baste esta muestra reducida por citar algunas de las más notables o conocidas.

En todo caso el Arte posee una gran importancia en la educación. Actúa no solo sobre la inteligencia sino también conmueve, mueve emociones, dirige hacia.

El primer documento de lo que pudiéramos considerar una muestra de derecho constitucional embrionario, en el sentido de pacto para acotar el poder, se firma por Nuño Núñez y los repobladores en el valle de Brañosera, Castilla, allá por el remoto año 824. Surge la prestigiosa institución de los jueces de Castilla y su manera de administrar justicia mediante fuero de libre albedrío. España es pionera universal de protección de derechos humanos con las Partidas del rey Sabio en las que se respetan y protegen derechos de las minorías. O el hito, insólito en otras culturas europeas, de las Leyes de Indias. Nuestra Escuela de Salamanca promueve el derecho de gentes, la libertad económica sujeta a principios morales y a la conciencia del hombre que debe ser bien formada. Critica el bastardeo de la moneda y la inflación como delitos abominables. La Economía es una rama de la Moral dirigida a comprender la realidad de la satisfacción de las necesidades sociales atendiendo a la condición humana en cada peripecia histórica y social. No una ciencia autónoma, abstracta, divorciada de la Moral y basada en postulados matemáticos, abstractos, inspirados en la mecánica newtoniana. Volveremos a este asunto, luego.

 

Y el neoliberalismo anglosajón

Sin embargo, hoy predomina por la influencia anglosajona, tantas veces nefasta, el llamado neoliberalismo. Desde luego existen aspectos comunes con el liberalismo clásico, como es el de pretender limitar el poder del Estado para de ese modo favorecer la libertad de comercio y empresa y evitar que la iniciativa privada resulte aplastada por la burocracia y la maquinaria estatales.

Pero, que sin embargo, también al neoliberalismo pudiéramos decir que le sobra una “e” y cabría calificar de no liberalismo en el sentido clásico español.  Cabe decir que se trata de una especie de liberalismo mohatrero. De un liberalismo ayuno de metafísica. Paradójicamente, una de sus obras modernas de referencia más conocidas es “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand. Y su famoso ¿quién es John Galt?

El neoliberalismo se preocupa no tanto por los derechos humanos cuanto por la libertad de comercio y de circulación de mercancías. Es decir, por cuestiones materiales más que humanistas o espirituales. Prioriza el valor de cambio sobre el valor de uso. También el papel del dinero en la actividad económica es diferente.  Frente a la economía real, la que satisface necesidades reales de la sociedad, el neoliberalismo representa la hegemonía de la economía financiera. El cambio de mentalidad se comprende bien cuando la legitimación social de la empresa o de la actividad económica se establece en crear valor para el accionista en vez de en satisfacer necesidades reales de las gentes en forma de bienes y servicios.

Incluso del dinero, que no representa la contracorriente del flujo de circulación de bienes y servicios sino el dinero invención o de encaje, no soportado por el valor de la realidad material. Es el dinero como expresión del Poder abstracto omnímodo que se manifiesta como hierofanía cuando y donde quiere. Una simple anotación en una cuenta sin contrapartida real. En cierto modo cabría considerarlo como una especie de dinero falso. En los casos más graves origina desfalcos que hay que cubrir saqueando a accionistas minoritarios, clientes o contribuyentes en general. Un dinero falso o mohatrero que es preciso quemar con guerras, preferentes, productos financieros basuras, desfalcos de diseño con bizarros nombres ingleses, quiebras más o menos fraudulentas y abusos amparados por Estados títeres. Una de sus posibilidades, como mucho nos tememos, es arruinar la economía real.

Y con ella, la sociedad y la nación para promover un supuesto gran salto adelante como paradoja o irónicamente diría Mao, porque detrás de tal hegemonía financiera cabe colegir muy siniestras intenciones. Al final del proceso, la tiranía globalista contra las naciones estado.

El neoliberalismo no promueve la educación en valores, ni en el conocimiento de la propia tradición o Cultura ni menos el conócete a ti mismo o la igualdad ante la ley. En la práctica está desmontando el orden social nacional, atacando a la población autóctona y a las instituciones.

Más que el conocimiento de la Historia, promueve una Utopía, la neoliberal, si bien puede disfrazarse de modo transitorio y equívoco con la socialista. Contra la libertad de investigación, opinión o cátedra, promueve leyes totalitarias como la española de Memoria Histórica. Una visión sectaria unilateral con el punto de vista que más convenga al Poder. Y lograr la supuesta superación de la Historia para obtener una Utopía global totalitaria. Para ello ha de procurar la destrucción o al menos la pérdida de soberanía del Estado nacional para transformar a sus ciudadanos, ya indefensos, en una especie de siervos del gran capital financiero internacional. La peor esclavitud posible, la del esclavo que ni siquiera es consciente que lo es. Y que, en consecuencia, no intenta escapar como Cervantes de su cautiverio en Argel.

Otro de los instrumentos del neoliberalismo que denuncia su verdadera condición de anomia o carencia de valores es la promoción del multiculturalismo con la interesada confusión entre tolerancia, virtud de los fuertes y competentes, y consentimiento, defecto de los inanes o ineptos. O de las consignas del marxismo cultural. El multiculturalismo pretende la igualdad de todas las civilizaciones, y con ello, la ruina de la propia civilización occidental basada en la Ilustración y la tradición cristiana de separación entre Iglesia y Estado. Se crean privilegios para colectivos que pretenden, y a veces consiguen, vulnerar el principio de igualdad ante la ley o de presunción de inocencia.

Dado que el neoliberalismo tiene que ver básicamente con la hegemonía de lo financiero sobre lo real, el marxismo clásico con la lucha de la clase trabajadora contra el Capital ha evolucionado a la creación de, y pugna entre, diferentes colectivos más o menos particularistas, ajenos al internacionalismo proletario clásico. Hembristas, LGTBI, nacionalistas, racistas, abortistas, invasores, mafias étnicas o económicas. Todo ello favorece el desorden y la injusticia social, la creación de guetos.

No es de extrañar que una de las obras de referencia de este movimiento como la del neomarxista americano Saul Alinsky, gran gurú del Partido demócrata, titulada  Rules for radicals, esté dedicada nada menos que a Lucifer. “Que se me perdone por tener al menos un reconocimiento para el primer revolucionario: De todas nuestras leyendas, nuestra mitología y nuestra historia (y quién puede saber dónde termina la mitología y dónde empieza la historia, o cuál es cuál), el primer revolucionario conocido por el hombre, aquel que se rebeló contra el poder establecido y lo hizo de manera tan eficaz que pudo al menos ganarse su propio reino: Lucifer” (Saul Alinsky).

Alinsky fue un marxista americano con cierto componente satánico. Judío sionista, nacido en Chicago, ex mafioso de la banda de Al Capone, faro iluminador del Partido Demócrata al que ilustró sobre una forma de hacer política mediante técnicas como las comunity organizing, “una organización popular es un grupo conflictivo, su única razón de ser es lanzar una guerra contra los “demonios” que le causan sufrimiento e infelicidad”.

Pero algunos de los “demonios” a los que se refiere Alinsky no serían objetivos o sociales, sino que tienen una base subjetiva, psicológica, tales como la envidia igualitaria, el resentimiento social atávico, el odio a la jerarquía espiritual, intelectual y moral, la conciencia de la propia mediocridad, el fracaso en el proceso de individuación, en la maduración como ciudadano adulto, educado, sujeto de derechos pero también de deberes. Es decir, en los contravalores del liberalismo clásico y la educación, fomentados y explotados por la izquierda.

De este modo se abandona a la clase obrera o trabajadora en general, (componente de la economía real) como instrumento revolucionario para “empoderar” a diferentes grupos o colectivos que ya no tienen que ver con las fuerzas productivas ni con las relaciones de producción del marxismo clásico y a los que se les ofrece tribunas y eco de resonancia y representación impostada en los media controlados: pijerío comunista desaliñado, homosexuales, lesbianas, hembristas, abortistas, ecologistas urbanitas, golpistas racistas étnicos, zarrapastrosos varios, lumpen, drogadictos, chusma embrutecida, envalentonada y soez. Más que defender al trabajador, su razón o al menos coartada histórica de ser, ahora la cuestión es defender a las instituciones globalistas (Europeísmo tecno-burocrático, BCE, FMI, ONU, OTAN, “Bilderberg” y similares…).

Sin olvidar el decisivo papel del nuevo rol del dinero. Diferente sino opuesto al expresado en palabras de uno de los personajes ficticios de la antes citada obra de Rand, un empresario que parece hablar en nombre del liberalismo clásico: “el dinero es la forma material del principio según el cual quienes desean tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones entregando valor por valor. No es el instrumento de los pordioseros que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de los saqueadores, que lo arrebatan por la fuerza, el dinero se hace solo posible gracias a quienes lo producen”.

En principio, Alinsky parecería un revolucionario más, en la línea de la ocupación de la Cultura que ya patrocinaba la Escuela de Frankfurt o Antonio Gramsci. Pero lo interesante y acaso novedoso es cuando estas técnicas de subversión son empleadas maquiavélicamente por el propio Poder real para sus proyectos de construcción del NOM, una de sus fases es precisamente emplear estos instrumentos en la fase de desestabilización, destrucción de lo que hay. Así lo viene haciendo la oligarquía plutocrática con instrumentos políticos como el Partido Demócrata americano que sirve de escuela aquí a nuestro doctor falsario e inspira a mucha de la izquierda degradada actual.

Con una serie de planteamientos tales como el pragmatismo amoral, la deslealtad, el materialismo anti-metafísico, la propaganda y la manipulación mental al servicio de la ingeniería social, el socialismo disfrazado de, o reconvertido en, “progresismo”. Y desde luego el disimulo del abuso de poder mediante la propaganda y el embrutecimiento programado.

Las socialdemocracias constituyen agentes de creación de déficit crónico y de ingente deuda mal llamada soberana que engordan la gusanera del Gran capital globalista financiero mientras arruinan a largo plazo las sociedades y anulan su soberanía. Desde este punto de vista globalista financiero resulta preferible para el Poder un socialista o socialdemócrata despilfarrador genético crónico que un liberal clásico con sacrosanto temor al déficit. De ahí esa alianza o sinergia aparentemente contra natura. Pero no deja de ser curiosa la deriva de las decrépitas socialdemocracias, vía ocupación de la cultura, hacia el travestismo ideológico de la pseudo ecología, la promoción del aborto, la quiebra familiar inducida, el nazi-feminismo, la homosexualidad, la eugenesia, la drogadicción, la manipulación genética, de la alimentación o del clima, la neolingua políticamente correcta, el animalismo o las invasiones islamistas, el multiculturalismo liberticida, sin olvidar el materialismo rampante y los ataques a la metafísica occidental. En algunos casos esa deriva se realiza de modo consciente y premeditado por los dirigentes de alto nivel, en otros puede que de modo inconsciente, mohatrero, para muchos de sus fieles. Todo lo contrario de los principios y  propuestas formativas de un Saavedra Fajardo o de un Cervantes.

Pero estos agentes de destrucción, cómplices del neoliberalismo, no se producen solo en España. Si bien aquí se refuercen con la peligrosa pinza existente entre globalistas movidos por organizaciones oligárquicas internacionales e indigenistas tribales acaparadores de privilegios y saqueadores de impuestos atrincherados en las Comunidades autónomas.

Otro de los instrumentos fundamentales de dominación es la propaganda. La consigna, la demagogia en vez de la búsqueda del conocimiento o de la sabiduría. Se emplean muchas de las técnicas de propaganda, algunos de cuyos teóricos clásicos fueron Gustavo Le Bon o Joseph Goebbels en lo político, para influir en una opinión pública poco exigente o cada vez más frívola e ignorante. Y también técnicas que especialmente en el ámbito empresarial americano desarrolló otro famoso gurú, Edward Bernays, un sobrino de Freud experto en manipulación.  Y autor de obras de gran trascendencia tales como The manipulation of american mind.  

El discurso cervantino sobre las Armas y las Letras se ve degradado ahora por una utilización de la Fuerza militar en el mantenimiento de guerras permanentes, provocadas la mayoría de las veces por acciones de falsa bandera. Una mohatra al servicio de los intereses de la industria de armamentos que no busca la paz como indicaba Cervantes sino la dominación mundial para implantar los intereses globalistas por la violencia allí donde no es suficiente la propaganda y la manipulación mental.

Convine resaltar aquí que tales cosas son posibles porque los principales media se encuentran en manos de financieros y en caso el español monopolizados por las ideas de las zurdas españolas que no actúan contra los intereses financieros y monopolistas de sus amos. Muchos media convencionales que se quejan de pérdida de audiencia y credibilidad debieran considerar si acaso ello tiene que ver con su renuncia a formar una verdadera opinión pública digna de tal nombre. Y sin opinión formada, culta, no hay verdadero pueblo en sentido político, ni auténtica democracia.

Insisto en este punto ¿Neomarxistas aliados sino cómplices del neoliberalismo? Se trata de una aparente contradicción, una supuesta incoherencia teórica. Sin embargo ya hemos visto que la creación de déficit y deuda crónicos y crecientes sirven los intereses, nunca mejor dicho, del gran capital globalista internacional. Pero también depende del plazo y proceso histórico que se contemple. La etapa de subversión presenta sinergias y tácticas comunes. A diferencia del marxismo clásico la última etapa de la revolución no sería la dictadura del proletariado y el paraíso comunista de la sociedad sin clases, sino el NOM caracterizado por la dictadura de la oligarquía plutocrático financiera, ¿también satánica?, mundial y la consecución de un sistema de esclavitud absoluta en la que, quebrado el universo espiritual, ni siquiera los esclavos serían conscientes de que lo son. Una etapa previa es la desestabilización y destrucción final de los Estados nacionales, sus economías reales y sus sociedades históricas sustentadas en la agredida clase media, a los que se les intenta desprestigiar como antiguallas a superar mediante instituciones globalistas oligárquicas, carentes de control social ni democrático, soportadas por tecnoburócratas apátridas que deciden desde su supuesta e impostada superioridad moral, tapadera de su real corrupción y encanallamiento qué es o no lo bueno para la ciudadanía ahora degradada a gentes sin cultura y tradiciones propias, indefensas como barquitos de papel en el torbellino histórico.

Es preciso comprender en definitiva que globalismo no es internacionalismo. Que el internacionalismo si quiere ser beneficioso y factor de progreso para la Humanidad debe acometerse desde el fortalecimiento de la Nación y sus instituciones culturales, políticas, económicas (de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente) y no desde su sabotaje o ninguneo. Desde la soberanía nacional, pero no desde su pérdida o traspaso. Que es desde la educación y la promoción del mérito, del esfuerzo, de la condición de hombres libres, iguales ante la Ley y con los mismos derechos y obligaciones, pero no de esclavos domesticados por la propaganda, habituados a la sopa boba, como se puede tratar de lograr una sociedad liberal, más justa y mejor.

 

Y para ello debemos volver a nuestro liberalismo español

En otras obras cervantinas como El Coloquio de los perros o Rinconete y Cortadillo también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre el estado real de funcionamiento y corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir una creciente sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones. Por no decir como bien podríamos afirmar ahora que ha dimitido de su responsabilidad social e histórica con la sociedad y con la civilización.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación mohatrera de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician. Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio:”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

La Sevilla donde se ambienta la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan bien, lejos de cualquier paradigma utópico constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas. Donde dice cofradía digamos partido político o gran empresa y donde dice Dios, pongamos democracia, constitución o economía de mercado o creación de valor del accionista y ya tenemos el tinglado mohatrero con términos actualizados. Todo un modelo de Socialdemocracia a la española.

Puede que algún observador escéptico, o que no quiera complicarse la vida, aún siga pensando tras leer estas notas que no hay sino molinos donde nosotros vemos gigantes. Desde luego nos encontramos ante un gran desafío histórico. Que solo desde los valores de nobleza y sublime dignidad de un arquetipo del Bien, la Libertad y la Justicia como Don Quijote podemos abordar.

Es decir, desde los ideales del liberalismo clásico español.

 

Pos scriptum

Sobre las relaciones del doctor falsario con el Partido demócrata norteamericano y el siniestro plutócrata globalista George Soros, puede verse este enlace que me ha pasado una querida lectora, AQUI

Gracias

 

 

 

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