Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

¿Hacia una rebelión de las audiencias?

Mientras el bizarro nuevo consistorio madrileño se rila en cuanto las repugnantes zurdas españolas reforzadas con lumpen, yonquis y quinquis le montan una mascarada con piquetes incluidos, ayer martes después de enterarme de la gesta de dignidad protagonizada por VOX en la cosa autonómica murciana estuve visitando durante un buen rato digitales de la no izquierda oficial. Mejor llamarlo así porque lo del manoseado centro derecha me parece un camelo propio no del gran Jardiel Poncela sino de globalistas amanerados y peperos sobrecogedores o acomplejados. Cómplices ambos del más de lo mismo.

Incluso de forma editorial y como un solo energúmeno los diferentes media posesos por el filantrópico filántropo Soros y el no menos patriótico apátrida IBEX 35 aullaban contra VOX igual que si les hubieran rociado con agua bendita. Sin ahorrar titulares calumniosos y desarrollos panfletarios falsos e incoherentes con la realidad.

Ahora bien, salvo alguno que otro paniaguado, trincón en espera de prebenda o destino u obtuso de guardia repetidor de consignas, la gente que aplaudía la decisión de VOX en los muchos comentarios publicados era ¡casi toda! Una rara unanimidad entre los comentaristas. Y, ya digo, en la prensa de no izquierda.

Se abre una brecha interesante para el observador de los fenómenos sociales y el sufridor que los padece. Los media del Régimen, incluso los que medran con la no izquierda arco iris gabachizada están perdiendo, y muy merecidamente por cierto, la ya escasa credibilidad que aún conservaban. Aunque también pudiera ser flor de un día.

Y parecería que a los media sólo les quedan dos opciones: o disimular el cohecho y dejar de insultar y calumniar a VOX o, por el contrario, pedir que aumente la paga para compensar el desastre en la audiencia.

Claro que hay otra tercera vía. Silenciar al disidente. Ningunearlo en vez de calumniarlo.

Excepciones históricas como el dos de mayo aparte, la gente se ve incapaz de luchar contra la injusticia o la agresión a la nación y se resigna. En esto es artista exquisito el Régimen que ha dejado a multitud de españoles indefensos bajo las patas de las jaurías nacionalistas sino golpistas o terroristas en Cataluña, Vascongadas, Navarra, Baleares, Comunidad valenciana o Galicia. Sí, también en la Galicia teóricamente bajo la jurisdicción del bizarro isabelino general Casado. Dicen de él los media que se trata de una rara mezcla de Espartero, Narváez y Serrano a la vez, pero incapaz de poner en su sitio a la carlistada galleguista del coronelito Feijóo y su fementida tropa bien cebada.

Pero es preciso depurar y recuperar el lenguaje. Dicen que el español, quizás la lengua más rica y variada del mundo, dispone unas trescientas mil palabras.  No hacen falta tantas pero sí utilizarlas con mayor precisión. Fascista es una palabra fuera de lugar aquí. El fascismo es una rama o escisión del Partido Socialista italiano. Por tanto, el que no sea italiano o socialista no puede ser tachado con propiedad de fascista. Fascismo es una forma de socialismo. Y eso del impostado centro derecha ya no cuela o no debiera colar entre gentes bien informadas y con criterio propio. Y así con todas las categorías orwellianas de lo políticamente correcto. Así: Gays por homosexuales o tribadas. Migrantes por invasores. Feministas por arpías hembristas saqueadoras. Demócratas por partidarios, encubridores y beneficiarios del corrupto Régimen del 78.  Memoria histórica por tergiversación de la realidad con fines cainitas y liberticidas. Soberanistas por traidores y ladrones. Animalistas y ecologistas por pijos, ignorantes y o caraduras subvencionados por monopolios y oligarcas. Encuestas por anuncio y amenaza de nuevos pucherazos.

Es el Régimen contra la Nación, hoy refugiada básicamente en el instrumento VOX o mañana en este mismo o en el que sea. Porque lo importante es la Nación y el Bien común, no tanto el instrumento histórico concreto. No hay tripartito ni mohatra trifachita que valga.  No se puede aliar nadie para combatir el Mal con quienes lo han causado y vuelven a las andadas sin propósito de enmienda. Más pronto que tarde la impostura revienta.

Hoy en España y otras grandes naciones europeas el problema fundamental es soberanía sí o no. Recuperar al Estado para la Nación, la sociedad y el Bien común. Ciertas audiencias parecen estar despertando del letargo al que le habían condenado con sobredosis de propaganda estupefaciente.

¿Superarán su inducida adicción o es de temer una nueva y fulminante recaída?

 

 

 

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