Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Motín a bordo

Nos falló el micrófono oculto en la reunión parisina nocturna de ayer entre el pirómano y el incendiario y nos hemos quedado a dos velas sin saber cuántas capas de calzoncillos han contado esta vez las fuentes de la lucha antiterrorista.

Ahora bien, en el palacio madrileño de Génova hemos tenido algo más de suerte que en el Eliseo. El sector centrista cleptocrático del PP está algo amustiado con el resultado de las últimas votaciones. Pues en realidad de elecciones aquí hay poco o nada, ya que nuestros próceres eligen por nosotros, que nos limitamos como mucho a repartir naipes más o menos marcados para que los tahúres de la timba allá se las apañen. O nos las apañen.

El caso es que los primates y primatas de la banda cleptocrática centrista se las prometían muy felices por el deseado fracaso del osado niñato que había venido a fastidiarles el botín y limpiarles las legañas que nublan la vista y acobardan el corazón. Un tipo que decía, como Séneca, que quien no sabe donde va nunca viento favorable. Salvo eso sí para el descuidero de saquear a las infortunadas naves atraídas por la falsa bandera de conveniencia que cubría la verdadera de pirata sin moral. Un intrépido o más bien incauto infeliz que por haber ganado un congreso perpetrado a mayor gloria del contrario se creía legitimado para erradicar las experiencias barcenianas sobrecogedoras de Mariano y miss Alvia, lady Soraya, toda la irredenta Sicilia del peperismo, los usos y costumbres de galleguistas o bigotudos acomplejados del Partido, fiel seguidor de las políticas destructivas ya iniciadas por el traidor Zapatero.

De modo que, muy jaque y vanipavo, con remilgos de tartufo taimado para disimular su querencia por la gente del bronce, recogido el solideo presidencial donde escondía el trabuco cargado a la lupara y la navaja carlista cachicuerna de destripar liberales españoles no normalizados en gallego, el pertinaz cacique del telón del grelo trataba de esconder su propio estrepitoso fracaso en tierra antes segura para la Causa. Para intentar acojonarle, abronca al renacido pipiolo y le espeta un insólito, injusto e impertinente no te has enterado de nada que, por lo desusado en otras xuntanzas antes ditirambo alabanciosas con el Jefe, deja algo turulata a la asistencia.

La cuñadísima del Alvia trata de tapar su fallido intento de desprestigiar a su Jefe agasajando a los rollizos golpistas con nutrida pitanza a costa del erario. Una felona escaramuza profanando el que dicen templo de la desvaída soberanía nacional que resultó vulgar patinazo afeado por incluso los más leales cotillas periodistas en nómina.

No estamos de suerte. O la nueva censura con nuevas tecnologías funciona de maravilla. Unas inoportunas interferencias que parecen desmentir que el súper agente Villarejo se encuentre fuera de juego, dificultan la comprensión de las palabras más o menos fuertes que siguen.

 

No sabemos qué pasará pero tenemos nuestra opinión y debemos darla. Más vale que Casado no se deje amilanar si quieren tener algún futuro él y su partido. Una estructura con aluminosis avanzada, hoy deshabitada de valores patrióticos, relegada a colaborar como comparsa en la fragmentación de España en decenas de cantones caciquiles al servicio de déspotas, abusones, asalta presupuestos y el menudeo de robagallinas.

Una España que va dejar o ya ha dejado de ser importante nación europea para retroceder a cabila de morisma africana. Si las federaciones históricas han servido para llegar a la unidad desde lo vario, el centro cleptocrático a remolque de las zurdas más prostituidas y corruptas, trata de despanzurrar la soberanía y la dignidad nacionales para mayor negocio y granjería del NOM así como del caciquismo indigenista local.

¡Quién habría de decir que en el siglo XXI los progres, los supuestos socialistas, los supuestos republicanos, los supuestos centristas amorfos pretendan retroceder a la Edad Media!

El que promueva la federación está promoviendo la disolución nacional. Los viejos demonios regionales, los viejos antagonismos, producirán o exacerbarán los conflictos de familia, partido, partida y entre pueblos e impostados nuevos Estados. Hasta ahora todos éramos ciudadanos españoles salvaguardados por las Leyes, la Historia, la Cultura, la lengua española y los sentimientos comunes. El futuro que nos prepara el enemigo apostado en las instituciones nacionales e internacionales es el de una absurda Torre de Babel, de indígenas locales o regionales y de esclavos sin remedio. A esta terrible amenaza debiera oponerse el PP si quiere ser útil a la Patria y a la sociedad española. Y para ello urge limpiar la porquería acumulada en los nauseabundos establos del acomplejado y traidor centrismo marianista.

Si Casado quiere pasar a la historia como un estadista y no como delicada flor de un día, le espera un auténtico trabajo de Hércules. Al menos el de limpiar los establos de Augías. Pero esta insoslayable limpieza debe abordarla como se abordan las gestas heroicas: con Inteligencia y Voluntad.  Sin dar cuartel hasta conseguir la victoria.

¡Qué empiece por el enemigo interno de la banda centrista!

 

 

 

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