Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

PP. Plañideras para un funeral

Pese a quedar segundo pero no terminal como la UCD con Calvo Sotelo, el PP ha salido descalabrado de estas últimas elecciones si damos por reales sus resultados oficiales. Su caída en votos ha sido similar a la ya protagonizada anteriormente por el galleguista felón del famoso Luis, sé fuerte. Sin embargo, los enemigos de Casado, y de España como nación, afilan la navaja cachicuerna para degollar al intruso que ha tenido la osadía de intentar lavarles la cara de las pertinaces legañas autonómicas, galleguistas, cagapoquito, amariconadas, centristas, sobrecogedoras, monipódicas, mohatreras…

Un coro de desconsoladas plañideras, más falsas que la tesis de Pedro Sánchez o que el patriotismo de Feijóo, ha empezado el hostigamiento y caza de Casado.

Pero la realidad es que el PP ha desaparecido del País Vasco ¡Pobre Ordóñez y tantos otros héroes! Su sacrificio ha sido traicionado por el sobrecogedor galleguista felón y hoy por su cofrade Maroto. Y si no ha desaparecido también de Cataluña es gracias a la heroica resistencia de Cayetana Álvarez de Toledo. Y en la Galicia de Feijóo ha bajado hasta quedar por debajo de la PSOE.

¿Tiene remedio aún el PP?

Mientras vamos al tenebroso capoeiro a destripar un capón del corral galleguista bien cebado a costa de oficiales orzamentos para ver qué nos dicen sus vísceras y contárselo a los amigos lectores, cabe aventurar algunos comentarios desde luego claramente incorrectos:

El futuro de Casado depende en gran medida de los resultados de las próximas elecciones donde el intrincado amén de nutrido tenderete clientelar de autonomías y municipios puede actuar como red salvadora o al menos amortiguadora de la costalada.

El PP como los personajes de Pirandello debe buscar un autor que le proporcione un guión, una razón de ser que justifique su estar. No se trata solo de actores sino lo más importante del guión o libreto a representar. Y, desde luego, ya aclarado esto, de conseguir un elenco de actores creíbles. El nacionalista Feijóo puede hacer bien de traidor Yago en un Otelo, pero nunca de salvífico Lohengrín o de virginal puro redentor Parsifal en busca del grial. La Pastor, conocida aquí como Miss Alvia, ya ha demostrado su nivel de incompetencia. Y desafina cuando saca la cabeza de la protección de la gallina culeca marianesca para soltar algún aria de impostada coloratura, porque de bravura ni lo intenta. Cabría especular también con la vuelta de la cínica miss Bilderberg, la engreída felona colaboracionista del golpe catalán, pero el desastre sería irreversible.

Casado no ha sabido o no ha podido entrar por falta de tiempo o de coraje en el corral ajeno bien provisto de desinfectante Zotal para no dejar bicho infeccioso marianista vivo. Lo que los militares suelen llamar aprovechamiento del éxito para inutilizar la capacidad de respuesta o resistencia del enemigo.

Como pasa en las empresas decadentes que se ven relegadas o expulsadas del mercado el PP necesita un plan estratégico realista. El análisis de sus puntos fuertes y débiles. De sus oportunidades y amenazas.  Debe modernizar su mercancía para hacerla más atractiva al comprador. Y no solo en apariencia sino sobre todo en calidad y coherencia con la etiqueta identificadora. Hasta ahora vendía mercancía podrida en régimen de monopolio y el traicionado consumidor se veía obligado a comprarla o a abstenerse. No se puede decir como hace Feijóo, por ejemplo, que «Galicia es una nación sin Estado» y luego pretender ser el rey del mambo en España. O promover y financiar aberraciones anti-jurídicas y anti-liberales como la Ley de género, de memoria histórica o de «normalización» lingüística. El consumidor estafado y avisado se larga en busca de otras ofertas.

La calidad de una democracia depende de la de sus instituciones pero también de la propia cualificación de los votantes. La democracia funciona bien cuando hay verdaderos demócratas: gentes que tratan de ser mejores, de cultivar los valores que promocionan la dignidad humana. Y que tienen un cierto sentido del Bien común. Como explicaba Thomas Mann, la de llevar sobre sus hombros esa supuesta cultura superior que la clase alta, en cuyas manos está la democracia en las ciudades libres, trasmite a sus hijos.

Pero el PP, causa y efecto de la inanidad espiritual, moral e intelectual de buena parte de clase dirigente, ha renunciado a trasmitir nada. Y ha contribuido junto con las zurdas españolas a desbaratar la cultura del mérito, el valor de la aristocracia del espíritu, de la cultura, de la voluntad de ser libres y mejores. Y también a ridiculizar y despanzurrar la idea de España. La economía es lo único importante. Dicen los marxistas. Y los canallas cobardes acomplejados.

Una democracia de calidad se basa en una opinión pública formada e informada. El PP ha promovido el embrutecimiento de los españoles entregando la educación a las zurdas e incluso ilegalmente los principales medios de comunicación siempre que ofreciesen protección mafiosa mohatrera a sus prostituidos líderes. Aquí, con la agravante del galleguismo que posibilita el mantenimiento de la ignorancia, el caciquismo y la corrupción. Pasta fresca por apoyo mafioso.

Con la complicidad activa o pasiva del PP las nuevas generaciones no lo son ya tanto de españoles, sino de vascos, catalanes, murcianos, cántabros, extremeños, andaluces o… gallegos. Aquí en Galicia el PP DE Galicia, que no DE España EN Galicia, está arrasando la cultura española, promoviendo y subvencionando a sus enemigos, los nacionalistas incluido el hipócrita mandamás Feijóo.

Pero, toda estructura organizativa debe tener una misión. Una razón de ser. Ya no vale el estar por estar. Esa misión que justifica y legitima a la estructura organizativa debe ser coherente con su razón de ser.

Visto lo visto, si quiere sobrevivir, urge la desgalleguización del PP. En cuanto a dirigentes políticos Galicia está sobre representada históricamente en relación con su población. Salvo la excepción de políticos como el llorado Canalejas, en general su servicio a la causa liberal española ha sido manifiestamente mejorable.  Hoy aquí tiene la cantera de la flaccidez patriótica, el caciquismo, el autoritarismo, la demagogia, la cobardía, la corrupción, el disimulo tartufesco, cuando no la mera felonía linda y lironda. Calvo Sotelo enterró a la UCD. Rajoy ha dejado al PP herido de muerte, aunque el moribundo acaso pueda eludir la tumba si es capaz de rectificar radicalmente a tiempo.

¿Qué pasará?

Aún no lo sé. Veremos qué nos dice la inspección de las tripas del capón.

 

 

 

 

 

 

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