Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Vuelve Mariano, ¡Ese hombre!

Entre el bizarro y monocorde sonido de las gaitas albicelestes y las panderetas de Fraga, acompañado de los siniestros nacionalistas tartufos de la dictadura lingüística, la mercadería de género, o la mal parida memoria histórica bizca sino tuerta, Mariano el de los sobres, Mariano el del prófugo Puigdemont, Mariano el complaciente con el pío Junqueras, Mariano el patriota de Bildu y del pacto con el PNV, también vuelve. Igualico, igualico que el difunto Pablo Iglesias bis, el de la covada, su impostado y promocionado cómplice complementario. Y vuelve. Ese hombre, ese machote, ese valiente, ese patriota, regresa ante la narcotizada hinchada galleguista adicta para promocionar la campaña de la mujer de su íntimo. De miss Alvia.

La vuelta de Mariano en olor de galleguistas, el coleguilla de la marisabidilla niña Soraya, el de las ofrecidas plazas votantes, el jefe del ministro del operativo policial desconocido, el del Piolín, el impostor, el de los pactos bajo cuerda con los golpistas, el financiador del proces, el felón, el saca mantecas, el empina codos, el del oportuno bolso en su escaño, es reveladora de lo que de verdad pasa más allá de la impostura y de la apariencias.

Y es que no se le cae la cara de vergüenza, sus amos carecen de ella, ni a él ni a sus cómplices, ¿ni a sus votantes?

¿No es una pena que nuestra querida Galicia tenga que ser identificada con el viejo caciquismo liberticida y embrutecedor, ahora tras la máscara globalista progre?

Pero aquí parece que no hay voluntad de enmienda. Solo disimulo, la cara dura de los monipodistas impunes. Más que la supuesta renovación del PP de Casado para convertirlo en un partido verdaderamente español, con valores, que defiende los legítimos intereses de los españoles, lo que se muestra en el escaparate resulta un mero artificio de marketing, un cambio de envoltorio para hacerlo algo más atractivo al consumidor desencantado, que compra compulsivamente por las apariencias, pero carente de juicio. Dentro sigue el mismo veneno globalista, la misma cobardía, la misma desfachatez, felonía e hipocresía. El mismo sometimiento a la dictadura globalista progre contra España y el Bien común de los españoles.

Bien cebada y protegida, la cofradía sigue y con ella la jerarquía oculta.

La aparición pública del trono subido, indica que, aunque en latencia, no se había retirado del todo. Sigue el escalafón real oculto. Chulillos, jorgolinos, mandil-trainelos, mandilandines, rufeznos, espadachines, jaques, jayanes y todos bajo el mando del jayán de popa.

¡Todos al suelo! ¡Socorro! Vuelve Mariano, ¡ese hombre!

 

 

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