Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sobre la nueva caza de brujas

Para los más jóvenes acaso no está de más recordar lo que fuera la caza de brujas promovida por el senador McCarthy a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, cuando se abrió la veda de izquierdistas reales o inventados en el marco del Cine y la intelectualidad en EEUU. Así, la comisión inquisitorial creada para la represión elabora una lista negra de presuntos culpables que debieran ser purgados y expulsados de la actividad artística o profesional.

Algo parecido en cuanto a métodos y fines últimos, no en cuanto a destinatarios de la represión, se viene produciendo ahora. La caza del extremo derechista, real o inventado por parte de la nueva inquisición de las terribles zurdas inspiradas en el neomarxismo cultural y el sionismo. El globalismo actual reprime la libertad de expresión, imprenta, opinión y cátedra, mediante el abuso de los media o el recurso a leyes inicuas o liberticidas como la de memoria histórica.

Un ejemplo ilustrativo de esto lo acabamos de ver con el caso Paz y su frustrada candidatura para VOX tras el rechazo expresado por la Federación de Comunidades judías de España. O con la nueva Inquisición ad hoc montada por facebook y encargada a una UTE o joint venture de Newtral, tinglado LGTBI, con know how Black Cube, cuya cabeza visible o mostrable es la sectaria santona izquierdista de la sexta Ana Pastor.

El caso Paz reúne varias moralejas. Recuerda quien manda de verdad en la práctica, de modo probablemente irreversible desde el golpe del 11 M. Un aviso mafioso de dónde están los límites de la soberanía real española. Y de que ningún partido puede salirse del libreto programado. También de que la realidad se recrea o inventa por los prostituidos media y redes sociales manipuladas según convenga al poder real. El que, como avisa Orwell, las palabras significan lo que quieren que signifiquen los que mandan.

España se encuentra en una pirandelliana busca de autor y de argumento propio. Hasta ahora desgraciadamente sin éxito.

La gran Cultura, coherentemente ridiculizada, denostada o ninguneada por el neomarxismo actual, nos ilustra sobre lo que sucede. Es oportuno recrear la aventura de Don Quijote en busca de Dulcinea, símbolo del alma, “con la Iglesia hemos dado, Sancho”.  Con mayúscula en la edición princeps pues se refiere a la importante institución, no al edificio. Pese a lo que se aparenta, las instituciones fundamentales con su tramoya ocultan la realidad y aparecen como un obstáculo para el necesario reencuentro de los españoles con su nación. Una visión coherente con la amarga lúcida conclusión, también cervantina, de que los peores lobos son los propios hipócritas pastores cuya misión es cuidar al rebaño.

 

 

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