Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Davos 2019, montaña sin magia

Hace unas semanas se ha celebrado la reunión del Foro Económico Mundial del año 2019 en Davos, la ciudad de mayor altitud de los Alpes suizos. Todo un acto político, costumbrista y social que durante unas pocas jornadas reúne a plutócratas, arribistas y políticos, poderosos verdaderos y figurantes, junto con miles de personas alrededor de la antigua montaña mágica glosada por Thomas Mann.

La Montaña es un símbolo arquetípico de singular importancia y riqueza inspiradora. Se la relaciona con lo sagrado, con la divinidad, con la manifestación espiritual. En ocasiones su simbolismo resulta ambivalente El Fuji se asocia al paraíso del Buda Amida de la Compasión pero también a una entrada al infierno. Poblado por espíritus bienhechores de la montaña así como también por demonios.

El ser sucede. La montaña está ahí. Es un dasein. Pero el hombre es el lugar donde acontece el ser. Si tiene razón Heiddeger el hombre es menos dueño de su destino que el ser dueño del destino del hombre. En ese caso la actitud mejor sería la oriental de cierto abandono o ataraxia. 

Este año las fuerzas vivas o revividas nos han vuelto a amenazar con varios clásicos. Así, el problema financiero, de deuda incontrolada, de falta de soberanía, también en el ámbito financiero, de los países. Una preocupación permanente añadida a las posibles consecuencias del Brexit, sobre todo si se ejecuta a las bravas. Y, cómo no, lo del cambio del clima climático que decía el inefable ministro zapateril de cuota, Moratinos. 

Para Cristina Lagarde, “madame lagarta”, jefa del FMI, las dos preocupaciones o amenazas principales para la economía mundial son el envejecimiento de la población en Occidente y el cambio climático. Y como se sigue promocionando el aborto entre las autóctonas europeas no queda más remedio que importar extranjeros y promover el mestizaje hasta que la población blanca europea quede en minoría, a mayor glorioa de los amos del NOM.

No obstante, el director de la Agencia Internacional de la Energia, Faith Birol, defendió el uso de petróleo y combustibles fósiles a falta de otra energía competitiva disponible frente a la histeria santigua bolsillos programada. Sin embargo, nuestra ministra de cuota para la cosa esa de la Transición energética al parecer sigue a por uvas mientras prepara sus lucrativas propias puertas giratorias en empresa subvencionada ad hoc.

Esta vez hemos visto el alumbramiento mediático de una niña listilla. Una marisabidilla preciosa ridícula entrenada para acojonar al personal con premoniciones agoreras. La cosa del Cambio climático viene este año con chica progre incluida, una niña repipi llamada Greta Thunberg, que ha merendado la merienda a nuestras chicas de infinitos chiringuitos alternativos subvencionados a precio de deuda que por lo que se ve no están lo suficiente al loro de las nuevas tendencias en el mercado de la impostura: “nuestra casa está en llamas. No quiero su esperanza, quiero que sientan pánico”.  Canonizada como santona laica para progres ya ha sido nominada para Premio Nobel de la Paz, el mismo que Obama o Kissinger.

Lejos de otro Nobel de mérito, Thomas Mann, la montaña mágica se ha convertido en parque temático donde abunda el pensamiento débil y se promueve la voluntad fláccida.

Hace ya mucho tiempo, en lo cronológico y en lo relativo a nuestra sensibilidad porque no en vano han acontecido muchas y terribles cosas desde entonces, cuando Hans Castorp fuera a visitar a su primo Joachim Ziessem en Davos, donde convalecía de una grave enfermedad en el sanatorio internacional Berghof.  Pero no es el joven y sensible ingeniero hamburgués el actual visitante de Davos sino toda una pléyade de gentes abigarradas que acompañan a los poderosos, y entre la que no faltan arribistas, caballeros de mohatra, santigua bolsillos o arrebatacapas de varia condición. La cruel y despiadada nueva casta sacerdotal de los economistas que hacen pasar por ciencia sus teologías y supersticiones. Sin olvidar a nuestro arribista falsario resistente encaramado a la cucaña del poder político vicario a hombros de las más bajas pasiones y de los compañeros más indeseables.

Como el pobre Joachim co-protagonista en la novela de Mann la civilización occidental también sufre hoy una grave enfermedad de diagnóstico incierto y de terapias harto problemáticas, acaso fallidas que pueden derivar en fatales desenlaces.

Asistimos con esto de la posmodernidad y la posverdad al aparente fracaso actual, y al menos parcial, de los herederos del barón Holbach y su famosa Moral Univeral. Obra estandarte de la Ilustración y la Enciclopedia. Hans Castorp asiste a la pugna ideológica entre Agostino Settembrini, masón descendiente de carbonarios italianos representante en la novela de la causa de las ciudades, del manchesterismo, de la explotación del tiempo enfrentado en sus debates con Naptha, judío converso, jesuita y partidario de la tradición católica. 

Frente a la actitud casi de violencia con la que el hombre quiere dar cuenta del mundo, a través de la ciencia y la técnica, sería mejor la sabiduría y la verdad del arte, una de las posibles revelaciones del ser que las muestra para que pueda ser contemplada. El arte revela acontecimientos, abre diversos mundos, incluido el espiritual. Tal es la opinión de Heiddeger que considera al artista como un intermediario con la realidad. El artista sería una especie de médium del ser que permite se revele en su obra.

Uno de los momentos más sugestivos y emocionantes en la obra de Mann es la sesión de espiritismo donde se hace aparecer la sombra del primo Joachim, cuyos ojos dulces pero sombríos se dirigían interrogantes a Hans Castorp.

En la crisis actual de la UE aparece la mal enterrada y vieja Tradición paradójicamente identificada con las diferentes culturas nacionales, con los dasein heiddeguerianos de cada país, mejor o peor interpretada por los guelfos blancos o negros, los Joseph de Maistre, los Julius Evora, Rene Guenon, Yves d` Alveydre o en la actualidad, Alain de Benoist o Alexander Dugin. Al igual que en la sesión citada se debería escuchar y debatir su mensaje.

Si dejamos hablar al Arte, y nuestro presente problema de civilización se debe más a la crisis metafísica que lo meramente técnico, podemos recoger el sabio mensaje genuinamente liberal cervantino. La desconfianza hacia los malos pastores que sustituyen a los lobos de El Coloquio de los perros. Los sabios consejos, remedo de los de Platón a Dion de Siracusa, de don Quijote a Sancho gobernador. 

Será, habrá de ser, en otro Davos, el de las Letras, la Cultura y el Arte. El mundo platónico de las Ideas, encarnado en las tradiciones nacionales, hoy desacreditado y puesto en almoneda.

———–

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.