Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Crímenes estratégicos

Hoy, aniversario de la masacre del 11 M, cabe recordar como homenaje a la memoria de los asesinados también otros atentados de criminal carácter estratégico causantes de un cambio o desvío de nuestras posibilidades históricas de progreso para ser arrastradas al ocaso.

Siquiera como mero recuerdo enunciativo conviene un breve ejercicio de memoria histórica de verdad, no sectaria y falsaria, hecha a la medida de las repugnantes zurdas españolas, las mismas que explotaron cínica y canallescamente el atentado del 11 M.

Así por, ejemplo, el asesinato de don Juan Prim, un oportuno crimen de Estado cuya autoría última nunca se logró aclarar del todo. El juez instructor fue ninguneado y su instrucción saboteada por las cloacas de esa época, ligadas al general Serrano o al duque de Montpensier, cuñado de la destronada reina Isabel y aspirante al trono vacante.

El resultado de este crimen fue que el entronizado rey don Amadeo, de la Casa de Saboya, se quedó sin su principal apoyo. Su primer acto al legar a España fue asistir a los funerales de su valedor, y al cabo no le quedó más remedio que abdicar.  Una pena, porque don Amadeo había demostrado ser un hombre honrado, noblemente preocupado por la suerte del país. Nada que ver con la corrupción y estulticia características de los Borbones, sobre todo de la línea bastarda instaurada por la reina consorte María Luisa de Parma, quien había confesado a fray Juan de Almaraz que ninguno de sus regios embarazos se debía a su marido Carlos IV. 

Asesinado Prim, abdicado don Amadeo, fracasada la incompetente Primera República saboteada por federalistas y carlistas, que ni siquiera Castelar pudo salvar gobernando los últimos meses a golpe de decreto, vino la Restauración y volvieron los Borbones en la persona del hijo de la reina expulsada y no se sabe seguro de quién. Adalid de esa Restauración fue Cánovas del Castillo, representante de la derecha turnista, luego asesinado por el oportuno anarquista de ocasión. Sagasta le sustituyó, y a poco comenzó la agresión norteamericana que provocará el desastre del 98, con la reina doña Cristina como Regente. Su marido, don Alfonso XII ya había muerto prematuramente de tisis agotado por sus bizarras hazañas eróticas: “Cristinita guarda el coño. Y de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas”. Oportunamente muerto Cánovas, el gobierno Sagasta demostró una incompetencia extraordinaria durante la crisis con el resultado de todos conocidos. La pérdida de nuestras últimas provincias de ultramar y una tremenda decepción histórica que afectó a nuestra vida política y social durante décadas.

Otro hito importante fue el asesinato del presidente Canalejas. Probablemente el mejor político que haya dado Galicia. Un ferrolano liberal, competente, honrado, de gran preocupación por la cuestión social que de haber podido gobernar un cierto tiempo acaso hubiera podido reconducir la Restauración echada a perder por la casta política de la Monarquía con el nefasto don Alfonso XIII en cabeza. Aquí también hubo el oportuno anarquista de turno para hacer el trabajo sucio a las fuerzas más oscurantistas.

En el fracaso de la Segunda República influyeron varias concausas. Cabe recordar aquí, por su importancia decisiva y estratégica, el golpe de octubre del 34. Dividido en la práctica en dos: el perpetrado por ERC del genocida Companys en Cataluña, y el debido a los socialistas en Asturias. El golpe de socialistas y catalanistas contra la República, aunque previsto con carácter o ámbito nacional, fracasaría en el resto de España. Según las estadísticas oficiales hechas públicas por de la propia República, la criminal aventura de socialistas y catalanistas provocaría más de un millar de muertos: 1051 paisanos, 100 de la Guardia civil, 17 de seguridad, 2 de vigilancia, 51 de guardias de asalto, 16 de carabineros y 98 del Ejército. Para muchos historiadores, esta acción criminal e irresponsable de la izquierda contra la República, que resultaría casi impune para sus responsables principales, iniciaría la dialéctica imparable y de acción y reacción desestabilizadoras que provocarían la guerra civil. Las consecuencias del indulto de los golpistas y criminales por parte del Frente Popular debieran servir de aviso de navegantes para los actuales miembros del actual Frente Popular reconstituido.

Dentro de este sucinto repaso podemos dar otro salto en el tiempo para recordar otro magnicidio estratégico, el del presidente Carrero. Considerado el delfín y futuro albacea del general Franco, había demostrado su deseo de mantener a España con un cierto margen de autonomía respecto a las imposiciones imperiales. Entre otros hitos: Programa nuclear propio, conservación del Sáhara, soberanía para mantener una política propia, bases incluidas, en la Guerra de Oriente medio. Así se lo expuso al mismo Kissinger justo el día antes de su asesinato, lo que probablemente supondría confirmar su sentencia de muerte. El presidente Carrero fue oportunamente asesinado en atentado preparado durante meses a pocos metros de la embajada USA en Madrid.  El resultado visible: fin de la posibilidad de bomba atómica española, sumisión a la política imperial, Marcha Verde, ignominiosa retirada del Sáhara patrocinada por don Juan Carlos, creación y “empoderamiento” del PSOE… y una nueva Restauración borbónica manipulada por EEUU y Alemania. 

El autogolpe del 23 F, afortunadamente sin víctimas mortales, supondría la eliminación de las últimas resistencias, especialmente procedentes de las instituciones históricas, al nuevo poder borbónico sostenido por los intereses globalistas que nos vienen debilitando, gracias entre otros instrumentos al desastre autonómico y su capacidad de devastar moral, política y económicamente a la Nación. Sin olvidar la pérdida de soberanía ligada al crecimiento desorbitado de la Deuda, en gran parte odiosa e impagable.

Bajo el mandato de Aznar, España había osado levantar cabeza y liberarse parcialmente de su sometimiento a los intereses de Francia y Alemania o a los chantajes de Marruecos. ETA estaba siendo irreversiblemente vencida, los golpistas catalanes en decadencia. Algo que no se podía consentir.

De modo que vino el golpe de Estado del 11 M y con él el desastre permanente y progresivo en el que nos hallamos desde entonces. La traición pública del PSOE, manipulando el atentado, compinchándose con el entorno de ETA y con los golpistas catalanes gracias, en especial, a las tenebrosas actuaciones de su franquicia catalana del PSC. La desgraciada política del siniestro ZP iniciando las políticas neomarxistas de destrucción de la clase media y creación de colectivos subversivos financiados con dinero público, con cargo a impuestos y deuda…

Una deriva hacia el despeñadero de España como Nación y como mediana potencia internacional que el bizarro impostor Mariano, el galleguista, no quiso o no pudo revertir incluso con mayoría absoluta. Una actuación que recuerda la de su paisano el calamitoso republicano Portela Valladares. Un fracaso histórico con ribetes de traición que deja al régimen en posición casi desesperada.

Y el golpe sigue y sigue con nuevas variantes. Hoy, el Tribunal Supremo está juzgando a golpistas, aunque, evidentemente, no a todos.

Decía Marx que la violencia es la partera de la Historia. La violencia, los atentados, los golpes, son atajos para resolver conflictos que debieran ser eliminados de la acción histórica. En el plano de la sociedad y de las personas la violencia produce sufrimiento.

Ojalá las víctimas directas, en cierto modo por extensión lo somos todos los españoles, obtengan consuelo espiritual para sobrellevar con la mayor dignidad sus pérdidas y su desgracia.

En solidaridad con ellas ruego una oración por su memoria. E invito a escuchar esta versión de la lacrimosa, del Requién de Mozart.

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