Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Huelga en Palacio

Se ha sabido que la Corona no tendrá actividades el día de hoy, 8 de marzo, sumándose así a la huelga promovida y perpetrada por las hembristas sorosianas, socialistas y podemitas. Al parecer, hasta el último momento, con buen criterio e inteligencia de lo que le conviene a España y a la propia estabilidad o permanencia de la Institución, la reina doña Sofía ha intentado convencer a su hijo para que no se sumará a la huelga o a al menos a ella le dejaran participar en alguna actividad de modo que quedara clara la actitud neutral, no partidista, de la Corona. No ha podido ser. La señora de Borbón tiene mucho predicamento sobre su marido quien, por lo que se ve, acaso no se atreve a llevarle la contraria. 

Es un hecho muy grave que don Felipe se sume a una huelga partidaria, de fines sectarios e incitadores al odio e instigada por los enemigos de España. Si lo hiciese por propio convencimiento, malo. Si lo hiciese por temor a los malos modos de su irascible señora, aún peor.

La clase dirigente y en especial la máxima autoridad de la Nación tienen obligaciones con la sociedad y con la Patria mayores de las que cabe esperar del populacho ignaro. Aunque aquí se desprecien, los símbolos y ciertos ritos y formas de expresión y conducta son muy importantes para mantener la dignidad institucional.

En Londres no se entendería que la Reina se sumase a la huelga hembrista. Ni que se jaleara que apareciera su figura colgada o boca abajo. Claro que allí no hay miedo en exhibir la bandera nacional, ni se consentiría que un mal nacido se limpiase impunemente los mocos con ella. Allí es motivo de honor homenajear a los considerados héroes nacionales. Un tal Nelson dispone de un gran monumento en la plaza de Trafalgar. Nuestro Blas de Lezo es casi ignorado o si acaso motivo de befa por el populacho ignorante y embrutecido tras décadas de corrupta partitocracia.

La huelga tiene su manifiesto de pretendida justificación cuya lectura pone los pelos de punta. Una declaración sectaria, partidista propia del más peligroso fanatismo o de las nuevas formas de subversión comunista o totalitaria. Un totum revolutum sectario de hembristas, tribadas, transexuales, arpías, abortistas, bolivarianas, envidiosas igualitarias, frustradas por falta de pene, ménades feroces… que defiende las cosas más variopintas tales como, entre otras, el adoctrinamiento LGTBI a la infancia en las escuelas, el aborto como derecho, la supresión de las concertinas en las fronteras, la expresión de género (sic), que se respete la autonomía de las mujeres de 16 y 17 años, que se rompa la división sexual del trabajo… o bien ataca la Justicia (que se administra en nombre del Rey) patriarcal…

Un manifiesto que parece pudiera haber sido redactado por la señora Borbón o con el que se puede sentir bien identificada, abortista, atea, sectaria, izquierdista, prepotente, mal educada…

Preocupa que don Felipe haga dejación de autoridad y no defienda su rol institucional como si fuese un prescindible Mariano cualquiera. O que la educación de la Princesa de Asturias, y con ella el futuro mediato de la Institución, se encuentre en tales manos.

Cuando se pierde el oremus no es de extrañar que luego se pierda la Corona.

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