Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Venezuela desde España

Paseando por la preciosa ciudad monumental de Cáceres un querido amigo me preguntaba por mi opinión sobre lo que estaba pasando en Venezuela. Si hay un buen lugar para la reflexión y el debate sereno acerca de cuestiones importantes más allá de las urgencias o distracciones cotidianas es la ciudad antigua de Cáceres donde cada rincón está cargado de Historia y sus piedras centenarias han visto pasar civilizaciones y han sido testigo de pugnas, zozobras y batallas de todo tipo. Y que, desmoche de sus altas torres señeras como castigo a elegir el bando perdedor mediante, ha sufrido en su propia arquitectura y paisaje urbano las consecuencias de algunas de ellas. Decía Platón que la Belleza es el resplandor de la Verdad y ciertos entornos hermosos nos ayudan.

La simpatía por un pueblo como el venezolano que para bien o para mal es heredero de nuestra civilización no debe entorpecer el intentar comprender lo que pasa ni menos contemplarlo de arriba abajo como si fuese un experimento de cobayas con cuyos sufrimientos actuales nosotros ni el resto del mundo tuviéramos nada que ver. En el desastre venezolano actual han influido varias concausas, algunas de origen tan remoto como la independencia bajo el poder despótico de un personaje tan turbio, violento, corrupto y felón como Bolívar. La toma del poder sin las cortapisas legales de España por parte de la ambiciosa clase criolla, antecedente de una casta oligárquica incapaz de ordenar y organizar como clase dirigente el progreso real de uno de los países mejor dotados de recursos naturales del mundo, que mediante un cierto turnismo se repartía el botín venezolano con apenas alguno que otro sobresalto.

Estériles fueron las prédicas de gentes lúcidas bienintencionadas como Arturo Uslar Petri que pretendían sembrar petróleo para con el apoyo financiero de la renta de las exportaciones crear las bases de una economía relativamente autónoma y establecida sobre sólidas bases diversificadas permanentes menos sensibles a los avatares del manipulable y manipulado mercado internacional de crudo. Bases económicas que permitiesen el desarrollo y consolidación de una creciente clase media educada, que pudiera disfrutar de cierta estabilidad económica y capaz de exigir el funcionamiento de instituciones verdaderamente representativas, eficaces y honradas dirigidas al bienestar de la Patria y a promover la dignidad del  pueblo venezolano. Pero ello chocaba a corto plazo con los intereses de dominación de la oligarquía y desde luego con la propia dinámica de la globalización y del papel que asigna a cada pieza en el rompecabezas de naciones cada vez menos soberanas de la explotación integrada mundial. Sin una verdadera soberanía real el famoso “Bien común” de la tipología política aristotélica no parecía posible fuese cual fuese el titular o titulares del Poder. Y sin respeto a ley ni verdaderas instituciones dignas de tal nombre más allá del consabido ahí van leyes do quieren reyes tampoco se puede lograr ese Bien común.

No deja de ser paradójico que en estos tiempos de globalización inmisericorde la existencia de abundantes recursos naturales resulte más una condena dramática que una promesa de bienestar para los pueblos. Gentes que son sometidas a desestabilizaciones, guerras, saqueos y sabotajes por parte de sus corruptas y antipatrióticas oligarquías locales en connivencia con los grandes poderes de la plutocracia internacional.  Gentes a las que ya ni siquiera les queda el recurso más o menos eficaz o teórico de invocar las antiguas y bienintencionadas leyes de protección de la metrópoli de la anterior etapa imperial. Gentes que antes podían disfrutar de las ventajas de la república parlamentaria turnista en el robo o el saqueo o bien ahora de las grandes maravillas de la siniestra república bolivariana. Una dictadura criminal so pretexto de lograr el socialismo y la satisfacción de las necesidades del populacho a redimir. Un populacho violento, zafio, sin educación, resentido, que padece envidia igualitaria, sometido a sus más bajas pasiones y a una falaz y embrutecedora propaganda, capaz de jalear o amparar por falta de criterio espiritual, moral o intelectual las mayores felonías.

Una clase dirigente renovada e impostada de comunistas, canallas, narcotraficantes, formada o protegida por los milicos de un narco-ejército prostituido y envilecido, saquea al país y somete a la población con la complicidad de parte de ella a su tiranía. Cuando no hay criterios resulta fácil hacer confundir el caudillaje con el mito del Héroe. Caudillo y héroe son cosas distintas, habitualmente opuestas. 

Pero, ¿puede haber república sin republicanos o democracia sin demócratas?

Buena pregunta que también podemos aplicarnos nosotros. Desde España parece que podemos comprender bien y compadecernos lo que pasa en Venezuela pero que no demostramos la misma lucidez y valentía en el análisis para entender nuestra propia crisis terminal del corrupto Régimen del 78. El que, al menos por ahora, no alcancemos afortunadamente tal nivel de degradación no significa que no podamos llegar a él en un futuro más o menos inmediato. Muchos de los ingredientes son los mismos con mayor o menor grado de perversión o virulencia. Una oligarquía corrompida y lamentable que demuestra carecer del más mínimo sentido de patriotismo. Unas repugnantes y prostituidas zurdas antinacionales que jalean al populacho cada vez más embrutecido y degradado por la propaganda y hacen de incoherente cirineo de las más ventajistas y abusonas oligarquías de la periferia y sus formaciones políticas de extrema derecha racista, xenófoba y despótica. Un grupo de falsa y corrupta derecha política supuestamente nacional española conchabado con las anteriores. Una jefatura del Estado autista y de solemne y huera guardarropía que finge que no pasa nada anormal en Su Reino para no actuar y soltar cínicos discursos estupefacientes con motivo de alguna encopetada inauguración o pasarela de modelitos.

Apenas disponemos de soberanía real, sometidos nuestros legítimos intereses como nación a los geoestratégicos del capitalismo financiero internacional gracias a un sistema político lamentable y despilfarrador que conspira contra la Nación, una clase dirigente corrupta e inepta, carente de amor a España, que dilapida ingentes recursos con cargo a deuda, no promueve la educación, la cultura, el mérito, ni menos el bien común más allá de sus mezquinos intereses económicos cortoplacistas, en los que la corrupción tiene un papel decisivo y lastra la correcta asignación de recursos.

Otros factores desde luego son muy diferentes. Geográfica y políticamente nos encontramos en el continente europeo, si bien en la periferia más fácil de sacrificar llegado el momento. No asistimos a ese grado de violencia desbordada con índices de criminalidad pavorosos. Parte de la clase media española, al menos la más sabia y de más edad y mejor educación, aún resiste. Si bien estamos indefensos por nosotros mismos, con un ejército casi neutralizado o encargado de misiones o cosas que ni nos van ni nos vienen, se nos concede, por ahora, la tregua de permanecer a otro bloque geoestratégico que el caribeño. Según parece carecemos de petróleo, lo que visto lo que está pasando resultaría casi una bendición. Aunque para algunos analistas tras la sedición catalana jaleada por el fuego amigo de nuestros socios sionistas y globalistas financieros estaría la existencia de reservas en el Nordeste de España y sus aguas territoriales, tesoro que se dispondrían a explotar.  

Pese a la macabra ironía de las supuestas puras razas superiores catalanas o vasconas, hasta ahora carecemos de la heterogeneidad racial de Venezuela, si bien ello está en proceso acelerado de cambio gracias a las invasiones inducidas y o consentidas. Podemos enorgullecernos de una historia milenaria, gloriosa, que se pretende esconder o tergiversar gracias a la ignorancia o con engendros criminales tales como la llamada Memoria histórica, donde grandes genios militares como Hernán Cortés o Blas de Lezo son calumniados o ninguneados. O, con motivo de centenario, no se reivindica la hispanidad de la primera vuelta al mundo por Elcano. Un nombre que algunos contemporáneos acaso les sonará no por tal gesta histórica sino por asociarlo a un buque escuela de guardiamarinas donde hace poco se ha encontrado algún sustancioso alijo de cocaína.

¿Qué pasará? No lo sabemos. Ojalá se pudiese evitar un conflicto armado, pero parece muy difícil poder desplazar del poder a una casta militar muy violenta dedicada al saqueo del petróleo o el tráfico de drogas o de oro. Y en el supuesto caso que se lograra, ¿se volverían a las andadas?  En buena parte se deberá a las condiciones en que se consume el hipotético desalojo del poder del criminal régimen bolivariano y de sus principales protagonistas. Cabe la posibilidad de que esta grave crisis todos los venezolanos y en especial la clase dirigente extraigan las lecciones correspondientes.  También que, por el contrario, la oligarquía venezolana vuelva a las andadas y nadie aprenda de esta experiencia de fracaso, dolor y sufrimiento.

Venezuela es motivo de preocupación mundial. Para nosotros los españoles debiera serlo por solidaridad fraternal con su sufrimiento. Para algunos políticos y empresarios porque puedan desvelarse comisiones, sobornos o complicidades inconfesables. Pero, para los más sin duda se trata de una región de extraordinaria importancia geoestratégica, un escenario más de la presente confrontación entre mundialistas unipolares y multipolaristas. Con una economía mundial tan delicada y sensible a tantas incertidumbres, un nuevo conflicto abierto que afectase a la estabilidad de precios de la energía y al balance de intereses geoestratégicos puede suponer otro factor de grave riesgo para la paz mundial.

Sea como sea, no se debe olvidar que la verdadera esperanza de un futuro mejor está en la educación en su raíz más honda y noble. Educación dirigida al ser más que instrucción para el tener. Para formar gentes con valores espirituales, morales e intelectuales. Que conozcan y amen su Tradición y su Cultura. Es decir, para que al cabo exista una república con republicanos y una democracia con demócratas.

Suenan los pasos lentos por el viejo adarve solitario bajo la noche estrellada. Una construcción defensiva que hoy ha quedado como pacífico escenario para el paseo sosegado. Ya asoma la luna que tantas cosas ha visto y … verá.

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