Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La responsabilidad del Rey

Hace pocos días, con motivo del incoherente, autista y frívolo sarao ditirambo alabancioso constitucional, terminaba un artículo titulado Imposturas con estas palabras:

No está claro si la Corona advierte la gravedad del peligro que corre. El exilio o bien un retorno provisional al feudalismo de un rey simple primus inter pares, a merced de los nuevos señores feudales de las taifas autonómicas. Un títere simbólico, una especie de carabina de respeto para disimular cara a la galería la orgía, el saqueo y el disfrute del botín mientras quede algo que rapiñar.

Me temo que tenemos poco que celebrar en este cuadragésimo aniversario.”

En efecto, tenemos poco que celebrar. Y el Rey si tuviese conciencia de sus obligaciones y sentido de responsabilidad de sus deberes ante la Nación, la Historia y los propios españoles que le pagan el sueldo, ante la gravedad de la situación creada por los golpistas, entre ellos y de modo decisivo su propio primer ministro que se declara principal traidor del Reino, debería actuar con absoluta contundencia en función de sus atribuciones constitucionales como Jefe del Estado. Y pronto, antes de que la cosa devenga irreversible sin grandes daños.

Lo contrario significaría que la propia Corona resultase cómplice por omisión de las traiciones y felonías perpetradas por las autoridades monárquicas del Reino. Y que la Monarquía no sirve en la práctica para defender la Nación, la Ley y la vida, derechos y haciendas de los españoles.

Es decir, que desgraciadamente forma parte más del problema que de su solución.

 

Addenda (19 h)

Una de las mayores fechorías perpetradas por el doctor falsario y su banda gubernamental en el Consejo o conseja de ministros y ministras de hoy en Barcelona ha sido el intento mohatrero de blanquear los crímenes de Companys.

 

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