Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La Izquierda según Alinsky

La irrupción de VOX en el escenario político andaluz ha puesto de los nervios a más de un miembro y miembra de las repugnantes zurdas españolas como las calificaba don Antonio Machado.  Y es que con las cosas de comer, o con los puti clubs gratis con cargo a las ayudas a  los parados, no se juega. Una cosa es lo de la famélica legión votante y otra muy distinta perder el momio gentes sin oficio ni beneficio salvo el de participar de modo oneroso en la banda de Monipodio que roba con pretexto de izquierdas.

Pero más allá de la eterna picaresca española que de modo tan paradójico cultivan primorosamente los nuevos adanistas no viene mal intentar buscar algún elemento ideológico que nos permita explicar qué es lo que está pasando durante los últimos tiempos con las izquierdas españolas y europeas.

Y un factor clave se encuentra en el rol de las formaciones de izquierda con en el NOM. En su adaptación a intentar satisfacer los intereses del gran capital financiero globalista en vez de la economía productiva o real, aquella que produce bienes y servicios que demanda la sociedad de cada país o nación. Lo del marxismo clásico con su fuerzas productivas y sus relaciones de producción ahora se resuelve en facilitar la sopa boba, con cargo al esquilmado trabajador o al engorde de la gusanera de una deuda impagable, a vagos, lumpen e invasores sin oficio ni beneficio. O a satisfacer los intereses particulares, habitualmente contra el resto de la sociedad, de ciertos grupos sociales.

Más que defender al trabajador, su razón o al menos coartada histórica de ser, ahora la cuestión es defender a las instituciones globalistas (Europeísmo tecno-burocrático, FMI, ONU, OTAN, “Bilderberg” y similares…) y el nuevo rol del dinero no como mero instrumento clásico para el intercambio por bienes y servicios, sino como poder omnímodo, abstracto, creado ex nihilo por el encaje bancario o la maquina de imprimir billetes. Y generador de una deuda impagable que promueve la pérdida de la soberanía. Una de sus necesidades estratégicas es devastar la clase media, sostén intelectual, profesional, económico, cultural de los estados nacionales y su sustitución por un ejército de exquisitos burócratas apátridas, necesarios para pastorear a un grupo numeroso de gente crecientemente embrutecida, apesebrada, ignorante, a la que se la intenta desligar de sus culturas, instituciones y tradiciones históricas básicas.  Desbrozando el camino hacia una dictadura feroz revestida de tecnocracia y nuevas tecnologías.

En este contexto se entienden mejor muchas de las decisiones de partidos como el PSOE que perjudican a los trabajadores y benefician a sus enemigos teóricos, tales como las oligarquías ventajistas catalana o vasca, o a la gran banca internacional. Pero que son cómplices en el proceso de destrucción y fragmentación de España en el que ambas fuerzas políticas se han entregado. Vivir para ver, PSOE y podemitas cómplices de la más negra reacción del gran capital oligárquico financiero y del caciquismo ventajista contra charnegos.

El famoso doctor Sánchez es un caso de esto. Si el socialismo del clan sevillano de la tortilla hizo en su momento un viaje a Moscú para “inspirar su retórica revolucionaria progre mohatrera”, este joven badulaque cucañista sin escrúpulos ha elegido las mañas del Partido Demócrata americano. Un partido hoy digno de toda sospecha según se va sabiendo por diferentes investigaciones realizadas en los propios USA: promoción del terrorismo de Isis, invasiones bélicas imperialistas, instrumento de blanqueo del Deep State y del conglomerado militar industrial, tráfico de drogas y armas, satanismo, pederastia, corrupción… Grandes hazañas por lo que tampoco nos debe sorprender salvo por su descaro y desvergüenza que una de las primeras medidas de este “socialista” fuese recibir no precisamente a la famélica legión del himno sino al siniestro oligarca globalista Soros en el recién estrenado despacho del presidente de gobierno.

Pero la deriva de las decrépitas socialdemocracias posteriores a la segunda guerra mundial vía ocupación de la cultura hacia el travestismo ideológico de la pseudo ecología, la promoción del aborto, la quiebra familiar inducida, el nazi-feminismo, la homosexualidad, la eugenesia, la drogadicción, la manipulación genética, de la alimentación o del clima, la neolingua políticamente correcta, el animalismo o las invasiones islamistas, el multiculturalismo liberticida, sin olvidar los ataques a la metafísica occidental entre otros desastres no se produce solo en España.

Fenómenos y acciones que parecen estar inspiradas en ciertos profetas del NOM como Saul Alinsky, un marxista americano con cierto componente satánico. Judío, nacido en Chicago, ex mafioso de la banda de Al Capone, faro iluminador e iluminista de, entre otros, el Partido Demócrata de los siniestros Clinton y Obama a los que ilustró sobre una forma de hacer política mediante técnicas como las comunity organizing, “una organización popular es un grupo conflictivo, su única razón de ser es lanzar una guerra contra los “demonios” que le causan sufrimiento e infelicidad”.

De este modo se abandona a la clase obrera o trabajadora en general, (componente de la economía real) como instrumento revolucionario para “empoderar” a diferentes grupos o colectivos que ya no tienen que ver con las fuerzas productivas ni con las relaciones de producción del marxismo clásico y a los que se les ofrece tribunas y eco de resonancia y representación impostada en los “media” controlados: pijerío comunista desaliñado, homosexuales, lesbianas, hembristas, abortistas, ecologistas urbanitas, golpistas étnicos, zarrapastrosos varios, lumpen, drogadictos, chusma embrutecida, envalentonada y soez..

Alinsky dedicó su famoso libro Rules for radicals nada menos que a Lucifer.

Que se me perdone por tener al menos un reconocimiento para el primer revolucionario: De todas nuestras leyendas, nuestra mitología y nuestra historia (y quién puede saber dónde termina la mitología y dónde empieza la historia, o cuál es cuál), el primer revolucionario conocido por el hombre, aquel que se rebeló contra el poder establecido y lo hizo de manera tan eficaz que pudo al menos ganarse su propio reino: Lucifer”. (Saul Alinsky)

 Pero algunos de los “demonios” a los que se refiere Alinsky no serían objetivos o sociales, sino que tienen una base subjetiva, psicológica, tales como la envidia igualitaria, el resentimiento, el odio a la jerarquía espiritual, intelectual y moral, la conciencia de la propia mediocridad, el fracaso en el proceso de individuación, en la maduración como ciudadano adulto, educado, sujeto también de deberes.

En principio, Alinsky parecería un revolucionario más, en la línea de la ocupación de la Cultura que patrocinaba la Escuela de Frankfurt o Gramsci. Pero lo interesante y novedoso es cuando estas técnicas de subversión son empleadas maquiavélicamente por el propio Poder para sus proyectos de construcción del NOM, una de sus fases es precisamente emplear estos instrumentos en la fase de desestabilización, destrucción de lo que hay. Así lo ha viene haciendo la oligarquía plutocrática con instrumentos políticos como el Partido Demócrata americano que sirve de escuela a nuestro doctor falsario e inspira a la izquierda degradada actual.

Con una serie de planteamientos tales como el pragmatismo amoral, la deslealtad, el materialismo anti-metafísico, la propaganda y la manipulación mental al servicio de la ingeniería social, el socialismo disfrazado de, o reconvertido en, “progresismo”.

Lo que da lugar a hechos tales como la Primavera árabe, invasiones islámicas europeas, crisis financieras inducidas, aumento de una deuda impagable y su consecuencia de pérdida de soberanía, desestabilización de la economía real y de las clases medias que la mantienen, multiculturalismo, promoción de la homosexualidad y del aborto, hembrismo fanático manipulación mental, quiebra de la tradición, persecución y ridiculización de la metafísica…

Pero a diferencia del marxismo clásico la última etapa de la revolución no sería la dictadura del proletariado y el paraíso comunista de la sociedad sin clases sino el NOM caracterizado por la dictadura de la oligarquía plutocrático financiera, ¿satánica?, mundial y la consecución de un sistema de esclavitud absoluta en la que, quebrado el universo espiritual, ni siquiera los esclavos serían conscientes de que lo son. Una etapa previa es la desestabilización y destrucción final de los Estados nacionales y sus sociedades históricas a las que se les intenta desprestigiar como antiguallas a superar mediante instituciones globalistas oligárquicas, carentes de control social ni democrático, soportadas por tecno-burócratas apátridas que deciden desde su supuesta e impostada superioridad moral, tapadera de su real corrupción y encanallamiento, qué es o no lo bueno para la ciudadanía ahora degradada a ignorantes rebaños a pastorear y ordeñar.

Una primera fase aquí en España la ha constituido la amarga experiencia de los devastadores ayuntamientos podemitas aupados en la cucaña municipal por el doctor falsario, quien a continuación tomaba el palacio de la Moncloa con el apoyo de golpistas, filo-terroristas u oligarcas y lo pone bajo las órdenes de Soros y demás personajes globalistas. Un corolario de lo que también sostenía Alinsky: “el poder primero, el programa después”. Según el autor la táctica de los apoderados no obedece habitualmente al cálculo, reflexión o razón sino a la necesidad e improvisación ante las reacciones.

Interesante también es su visión de la clase media norteamericana a la que divide a su vez en tres subclases. Alinsky busca aliarse con la clase media baja, estudiar y reconducir sus anhelos, inquietudes e intereses.  Parte del actual semi fracaso podemita y socialista en lo que a ingeniería social se refiere, apoyo a los golpistas catalanes aparte, acaso se encuentre en lo disparatado de sus planteamientos y en no tener en cuenta que por mucha manipulación y propaganda que se vierta los que más sufren la ingeniería social no son los sectores sociales más acomodados sino esa clase media baja que sufre sus consecuencias en sus propias carnes.

Si el PSOE en verdad quiere convertirse alguna vez en un instrumento de progreso y prosperidad en vez de esclavitud y dependencia para la gente y de ruina para la nación debiera replantearse sus bases ideológicas desde su raíz. Abandonar el lado tenebroso de la Fuerza. Comprender que globalismo no es internacionalismo. Que el internacionalismo debe acometerse desde el fortalecimiento de la Nación y sus instituciones culturales, políticas, económicas (de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente) y no desde su ninguneo. Desde la soberanía nacional pero no desde su pérdida o traspaso. Que es desde la promoción del mérito, del esfuerzo, de la condición de hombres libres, iguales ante la Ley y con los mismos derechos y obligaciones, pero no de esclavos habituados a la sopa boba, como se puede tratar de lograr una sociedad más justa y mejor. Y expulsar de inmediato a tanto buscón, ladrón, felón, hipócrita y traidor como hoy medra en sus filas.

Pero, ¿Quién le va a poner el cascabel al gato?

 

NOTA: Los textos de Saul Alinsky están tomados de la versión española de su libro por Marta Álvarez Sáez.  Tratado para radicales. Manual para revolucionarios pragmáticos. Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2012.

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.