Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Viernes subsahariano

Seguimos con las rebajas democráticas y sobre todo de dignidad o vergüenza. A precio de saldo. Barato, barato. Menos mal que la eximia aunque llorosa y al borde de un ataque de nervios presidente de Las Cortes va a borrar de las actas parlamentarias las cosas que no quiere oír. Como el Gran Hermano prefiere la falaz neolingua políticamente correcta a llamar a las cosas por su nombre. No se puede llamar golpista a los golpistas. Faltaría más. Que son lucrativos compinches del amo Mariano y ahora del doctor falsario. Piezas esenciales en la desgobernabilidad del Reino a las que las instituciones de la Monarquía deben proteger.

Una señora a la que le disgusta y considera machista que la llamen “institutriz” pero no tanto deber su prescindible carrera política a las estrechas relaciones entre su marido y el estafermo. Todo es mentira menos algunas cosas.

Al excelentísimo señor ministro de Asuntos Exteriores ha tenido a bien escupirle a la cara un esclarecido miembro de la enmucetada horda rufianesca. El escupitajo ha venido, nadie sabe cómo ha sido. Nadie lo ha visto excepto la víctima. Nadie sabe nada. Nadie conoce a nadie. La Ley de la mafia impera en Las Cortes. El doctor falsario se va a homenajear la tumba el siniestro sultán moro poco antes de que nos lancen su segundo satélite espía. Bruselas y la Monarquía hermana se chotean y ningunean a España con motivo de Gibraltar, pero no importa el okupa se larga a Cuba al ojeo de mulatos, mulatas y mulates. Además de a España deja tirado a su ministro carabina. Y el excelentísimo señor ministro se calla y se queda con el escupitinajo puesto y tras cornudo, apaleado. Doblemente humillado y maltratado, colaborador cobarde e indigno de déspotas y golpistas.

La Justicia expuesta en oferta. Lo democrático según la Montesquieu de guardia sacada del analfabeto harén socialista de ministras objeto es que no haya separación de poderes. Barato, barato. Zoco de morisma.

Por ahí fuera nadie se cree las cuentas y los cuentos presupuestarios del doctor falsario. El crédito institucional del Reino de España por los suelos. La Marca España en liquidación de baratillo.

Pero, no hay mal que por bien no venga, nos consuela que nuestros filantrópicos próceres aprueben que nos van a poder espiar en la mayor impunidad. Van a mirar con lupa lo que decimos o hacemos. Aquí sí que ningún escupitajo va ser ignorado o pasar desapercibido.

Pero, otro consuelo. Aquí tenemos más muestras heroicas de una vida ejemplarmente preocupada por los males de la Patria: el Emérito rey objeto de rechifla en Vigo por el populacho cobarde e inmisericorde. La degradación aumenta.

Merienda de negros, viernes subsahariano.

 

 

 

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