Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Desahogo sin hipotecas

Una de las cosas que más tiende a desmoralizar al observador que está cada vez más preocupado por la futura suerte de España no es ya que cada vez haya más golpistas, más subversión, más chusma poderosa evidente, más cómplices y mejor encaramados en las instituciones de la Monarquía sino que desgraciadamente no se le hace frente por quien puede y debe, mientras reina la demagogia, la estulticia, la carencia de patriotismo o cualquier idea de justicia, orden o elevación moral.

La mayoría de los dirigentes públicos se comportan como blogueros frívolos, narcisistas, ególatras, sin sustancia, ávidos de que “sus seguidores” les den un clic de satisfacción o un “me gusta”.  Al parecer ya no se libra nadie, ni los más altos y severos organismos que dirían en La Codorniz. Ilustres puñeteros se arremangan la toga y se lían a tortazo limpio para dirimir sus rencillas con el patrimonio de los demás como en un riña de patio de vecindad o verdulería de mercado. Las leyes son malas, dicen unos. Los jueces son peores, dicen los otros. O al revés. En vez de denunciar impuestos y gabelas injustas saqueadas al indefenso contribuyentes a fin de mantenerse e incluso, engordar la gusanera de un Estado autonómico vicioso, arbitrario y liberticida la riña o trifulca se anima para ver quién tiene que pagar el atraco. En primera instancia, porque repercutidos los impuestos siempre los pagan los mismos. Doncellas cegatas de virgo remendado como la Susi protestan contra la banca, esos viejos rijosos, después de haber perpetrado el impuesto confiscatorio. Y donceles puros sin desvirgar como el galleguista Feijóo se atreve a presumir en el parlamentiño gallego que es más “social” que los coleguillas de la vomitona o marea y que a él tampoco le tiembla la mano por saquear al personal y financiar despilfarros o grandes avances caciquiles como la “normalización lingüística”. Para colmo, nuestros más encucañados próceres se dedican a la mohatra o contratar maleantes para agredir, dejar impunes delitos o poner zancadillas al enemigo de su propia banda.

La esperanza naranja catalana se salta el libreto y se suelta a pleno pulmón con un inoportuno aria que querría ser de bravura propio de bizarro barítono anti banca pero quedó en ridícula coloratura de soprano impostora. Y ello, sospechosa y demagógicamente, después de haber levantado el veto en la Mesa del congreso a los presupuestos social comunistas, ¿acaso para ofrecerse para un futuro gobierno de coalición con el falso doctor Sánchez? Seguido por el tenebroso marqués de Galapagar y el siniestro tarado espiritual y moral que le sirve de corifeo.

El doctor falsario se cela, porque él es más demagogo, más caradura, más abyecto, más servil, más mentiroso que nadie, que para eso la canalla oportunamente empoderada por el amo Soros le ha hecho presidente con su varita mágica chorreante de trampas, desfalcos, traiciones y sangre. Y sale muy campanudo para amenazar a todos y todas con un nuevo decreto perpetrado a las bravas, en el calor de la noche y entre los sudores del alcohol y los desvaríos del poder sin ley.

La niña pera del nuevo socialismo pijo de Neguri anuncia la buena nueva mientras la no menos peligrosa niña Montoro de Sierra Morena se ajusta el trabuco cargado a la lupara para recaudar más quitando las subvenciones y ayudas para ciertas personas físicas ya que según la mitología oficial el atraco lo va a sufrir solo la malvada banca.

Suma y sigue…

Pero, ¿no hay nadie decente, no avillarejado o por avillarejar, que demuestre un poco de patriotismo, inteligencia o cordura? Realmente ¿tenemos que resignarnos a que nos vayamos pendiente abajo sin remedio?

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.