Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La última fechoría podemita

Como es sabido La Coruña y Cádiz tienen varias cosas en común. Bellas ciudades atlánticas situadas sobre sendas penínsulas, relacionadas desde hace siglos con el tráfico marítimo y el comercio. Una tuvo un famoso templo dedicado a Hércules en su pasado remoto. Otra tiene la Torre de Hércules, un faro de origen romano, monumento histórico Patrimonio de la Humanidad y precioso símbolo esotérico del hombre realizado, canalizador de energía. Ciudades de glorioso pasado liberal, ambas sufrieron ataques de piratas ingleses, el criminal Drake en un caso y el duque de Buckingham en el otro. Ambas con también agresiones durante la invasión napoleónica. Con sendos Hoteles llamados Atlántico, el de Cádiz modernizado parador de Turismo. Y ambas ciudades españolas celebran la festividad de la Virgen del Rosario como patrona. Ahora también otra vez compañeras en la desgracia, aunque esta vez los ataques vienen desde dentro de ambas, las hordas devastadoras están en la propia sede municipal.

En una el regidor es un tal El Kichi que es el pisha de la chosho Teresa, que es contestataria lideresa podemita andalusa y chosho del pisha Kichi alcalde podemita de la antigua ciudad constitucional que, pese a su actual postración, es una pasada gloria de España.

En la otra, para desgracia de la ciudad y sus vecinos, lo es un tal Julio. Un sectario, déspota sin ilustrar, liberticida, fanático, “galleguista”, jayán de popa de ganapanes, patanes y patanas arrebañadores y chuponas de presupuestos. Ineptos que en su vida se han visto en otra. Parásitos sin oficio ni beneficio, reclutados entre lo mejorcito de cada casa.

La última fechoría sufrida por esta ciudad humillada se acaba de perpetrar por el gobierno y la gobierna municipal y municipala.

Con motivo de la festividad de su patrona la Virgen del Rosario y junto a los Dominicos en la Ciudad Vieja coruñesa, como en otras ocasiones un grupo de voluntarios realizó un trabajado y vistoso tapiz u ofrenda floral en honor de la patrona. La alfombra quedó protegida y señalizada. Unas dos horas después de acabada, con nocturnidad y alevosía, con un insólito celo municipal, desde luego digno de mejor causa, (hoy la ciudad está sucia, degradada, los jardines deteriorados, algunos grandes árboles talados, como un espejo de la propia sucia y desgreñada banda del alcalde), el ayuntamiento mandó una heroica brigada de empuje para barrer y destruir la obra realizada y acabada de terminar.

Luego, para tratar de combatir la consiguiente indignación ciudadana el equipo municipal ha perpetrado una cínica nota aclaratoria que une a la felonía ya realizada la cobardía de la que ya hecho gala en anteriores escándalos. Redactada en gallego transgénico, hay que aclarar a los no coruñeses que Julio y su banda son fanáticos partidarios de la normalización lingüística, es decir de la imposición despótica del gallego incluso en ciudades españolas importantes como La Coruña. En ella no acepta que la felonía forme parte del acreditado proceso podemita de persecución religiosa y achaca lo sucedido a un simple error y no a un delito de odio o contra la libertad religiosa. Otro más de una cuenta interminable. Y anuncia una reunión de la concejala de la cosa esa del medio ambiente con los voluntarios creadores del destruido tapiz floral, a fin de tratar de calmar los ánimos y eludir responsabilidades.

Aún creyendo lo increíble, no resulta nada extraña tanta ineptitud o incompetencia: es lo habitual, lo acreditado, en esa tropa. Pero si fuese un error como pretenden alegar alguien tendría que pagar las consecuencias y aquí se viene demostrando que haga lo que haga no dimite nadie. Fuera del palacio de Maria Pita lo mismo resulta que hay que dar un palo al agua y la mayoría carece de oficio ni beneficio ni nunca hubiera soñado con cobrar sus actuales sueldos, gabelas o lo que “haiga”.

La calle es mía. Digo suya. Claro que la culpa de que los podemitas detenten el poder municipal aquí en otras desgraciadas ciudades españolas la tienen sus cómplices socialistas. ¡Qué dirá el pobre Paco Vázquez que tanto se desvelara por La Coruña de estos tan poco ilustres y leales herederos!

Nota aclaratoria:

Los términos Pisha y Chosho son los empleados en el argot gaditano popular

 

 

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