Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Mohatras, suma y sigue

No nos libramos de las mohatras de las que nos venimos ocupando con más frecuencia de la que quisiéramos. Incluso en esta fase de descomposición terminal, agónica, del régimen del 78 aún se muestran más patentes y obscenas, como hemos venido debatiendo en anteriores textos.

Para que la democracia funcione con mínimo de calidad y no se convierta en demagogia e incluso tiranía como es el caso actual, deben existir unos meta valores dominantes, que se entienden de suyo, sin discusión, que informen la conducta tanto de la sociedad como de los sistemas políticos e institucionales.

Una de las peores consecuencias del escándalo de los másteres, del que ya nos hemos ocupado, es la burla y escarnio del mérito, del esfuerzo personal, de la voluntad de ser mejores. Un grupo de golfos y golfas que participan del poder okupa núcleo del régimen se aprovechan de su condición de privilegio, hasta ahora impune, para blindar y decorar su poder bastardo con el enmucetamiento cómplice de sus falsas habilidades. Como con carácter profético decía el gran Espinosa en su genial Escuela de Mandarines, “cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación (-no a la Ciencia, el Conocimiento o la Universidad-). Nuestros falsos sabios (-doctores, masterizados, expertos, asesores-) son la pella que arrojamos a la Inteligencia”.

Continúa el sabio Espinosa: “la memez aislada y abandonada, nada genera sino sandeces, pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas. La falsedad es sumisa, y la verdad, indómita, aquella, sirve a un dueño, y ésta, a nadie. Si precisáis cooperadores incondicionales, inventad hombres mentira, como nuestros enmucetados y filósofos proclamados”.

Ya que: “la casta que sistemáticamente engrandezca al bobo reinará perpetua, porque los memos sólo piden beneficios y rito. La Gobernación no necesita intelectos sino sumisiones… la descarada Corrupción se llama Feliz Gobernación”.

Difícilmente se puede describir mejor la actual degradación de la Monarquía autonómica del 78 que como lo hacía con visión profética Espinosa cuatro años antes de que se instaurara por el heredero del general Franco cuyos restos se quieren profanar.

El enmucetado doctor Sánchez, su condecorado y almodovariano gineceo gubernamental de todos y todas. Su osadía, no exenta de habilidad para llevar toreado con el pico de la muleta a la indigente masa de chusma, descuideros e ignorantes que le votan o sostienen. Sin olvidar la mohatra del llamado Cuarto Poder, los degradados media que cohonestan o blanquean tanta traición y felonía. Todos son elementos fundamentales y definitorios del régimen del 78 en esta fase terminal.

Es posible que de estas escaramuzas, como la protagonizada ayer por Rivera en el Congreso salga blindado el siniestro bipartidismo si ambas mafias firman un pacto de no agresión, por todo lo que tienen que ocultar. Pero, de momento, durante la representación de ayer el fementido Doctor Sánchez con sus amenazas que nos traen triste memoria de históricas hazañas socialistas, enseñó la patita de lobuno déspota peligroso, por debajo de su disfraz de dulce y risueña abuelita. Casado sigue en busca de autor mientras se defiende del peligrosísimo fuego amigo y el arrumbado Rivera, que salió por la puerta grande, resucitó al menos temporalmente.

La mohatra continuará…

Post Scriptum

Según esta fuente se habría identificado al presunto autor de la presunta tesis del doctor Sánchez,

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