Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Trump y nosotros

Ensimismados con los graves problemas españoles que amenazan nuestra continuidad como nación no solemos caer del todo en la cuenta de que lo nuestro, nuestros problemas, zozobras e incertidumbres, no son sino elementos de una batalla librada en un país ahora menor, (aunque emblemático por ser una de las naciones más antiguas de Europa y tener la gloria de haber llevado la civilización y la cultura a todo el orbe conocido), que forma parte de una guerra total entre globalistas imperialistas promotores del terrorismo y las guerras de conquista que pretenden destruir las naciones y sus tradiciones sociales y culturales y los que en todas las sociedades civilizadas, sin ser nacionalistas exclusivistas o xenófobos, nos oponemos a ello. Manuel Azaña decía que la historia debiera ser la corrección de la Tradición por la Razón. Y desde luego ello está muy bien siempre que tal corrección se realice de acuerdo con los intereses legítimos de las sociedades. Y nunca privando a éstas de su soberanía.

Es bien sabido que el actual presidente de EEUU, Donald Trump, sufre un acoso criminal desde los diversos instrumentos del llamado Deep State, del tinglado imperialista mundial que viene dominando la política americana e internacional desde hace tiempo, quizás desde el siglo pasado o desde el asesinato de otros emblemáticos personajes que se opusieran a él. Me refiero, por ejemplo, a los Kennedy o a Lutero King. Nuestros repugnantes y prostituidos media, con alguna honrosa excepción, también se ofrecen gustosos al linchamiento de tan incómodo personaje mientras ocultan las fechorías, incluso genocidios, de la plutocracia mundial denunciada por Trump.

Durante su campaña electoral el entonces candidato Trump habló muy claro, y quizás por haber conectado con los profundos y sinceros anhelos de renovación del pueblo americano ganó las elecciones con todo en contra. No dudó en calificar de “criminales” a los Monipodios protectores de nuestro hoy cucañista presidente. A los Clinton, capos del degradado actual Partido Demócrata lamentablemente convertido en santuario de corruptos, pederastas y promotores de terroristas, con el que Sánchez colabora y al que tanto debe en su inaudita promoción.

Pero el revelador y valiente discurso de Trump, que copio a continuación, debiera movernos a reflexionar en profundidad sobre lo que nos pasa en relación con los decisivos problemas geoestratégicos mundiales. Y a  envidiar, en el buen sentido de la palabra, a América que tiene un pueblo capaz de intentar reaccionar y a un líder polémico, de maneras manifiestamente mejorables, pero que contra todo pronóstico ha ganado unas elecciones hablando claro, denunciando al Establishment.  Un tinglado que, en consecuencia, le tiene declarada una guerra a muerte.

Así hablaba Trump durante su campaña electoral:

“Nuestro movimiento trata de sustituir un fracaso y corrupto, cuando digo corrupto es totalmente corrupto, sistema (establishment) político por un nuevo gobierno controlado por el pueblo estadounidense.

No hay nada para el establishment político que no sea capaz de hacer.

No hay mentira que no sea capaz de contar para mantener su prestigio y poder a tus expensas y eso es lo que ha estado ocurriendo.

El establishment de Washington y las corporaciones financieras, y los medios de comunicación que lo financian existen solo por una razón: para protegerse y enriquecerse a sí mismas.

El establishment se juega billones de dólares en estas elecciones. Como ejemplo, solo un acuerdo de libre comercio que les gustaría aprobar implica billones de dólares controlados por varias naciones, corporaciones y lobbies. Son todos aquellos que controlan los resortes de poder en Washington y todos los intereses globales que se alían con esta gente, los mismos que no tienen en mente nuestro bien. Nuestra campaña representa una amenaza existencial real para ellos que nunca han presenciado antes.

Esto no es simplemente otra elección de cuatro años. Estamos ante una histórica encrucijada para nuestra civilización, que determinará si nosotros, la gente, reclamará tomar el control sobre nuestro gobierno.

El establishment político que está tratando de detenernos es el mismo grupo responsable de los desastrosos tratados de libre comercio, de la inmigración ilegal masiva, y la política exterior y económica que han desangrado a nuestro país.

Para ellos es una guerra y para ellos nada está fuera de los límites. Estamos en una lucha para lograr la supervivencia de nuestra nación. Créanme. Y esta será la última oportunidad para salvar el ocho de noviembre. Recordadlo.

Esta elección determinará si somos una nación libre o si solamente tenemos la ilusión de ser una democracia pero realmente está controlada por un pequeño grupo de globalistas e intereses especiales que manipula nuestro sistema. Nuestro sistema está manipulado. Esta es la realidad. Vosotros lo conocéis, ellos lo conocen, yo lo conozco. Y podría decir que todo el mundo lo conoce.   

El establishment y sus medios ejecutores controlarán esta nación por medios que son de sobra conocidos. Cualquiera que ose desafiar su control será etiquetado como sexista, racista o xenófobo y moralmente deforme. Ellos te atacarán, ellos te difamarán, ellis buscarán destruir tu carrera y tu familia. Ellos tratarán de destruir todo sobre ti, incluidos tu carrera y reputación. Ellos mentirán, mentirán y otra vez harán cosas peores que eso. Harán lo que sea necesario.

Los Clinton son criminales. Recuerda eso. Criminales.

Nuestra gran civilización, aquí en América y a lo largo del mundo civilizado, ha llegado a un momento de ajuste de cuentas. Lo hemos visto en UK donde han votado para liberarse del gobierno mundial, de los tratados comerciales mundiales, de los tratados globales de inmigración, que han destruido su soberanía y han destruido tantas naciones.

Pero el centro político del poder mundial está aquí mismo en América. Y es nuestro establishment corrupto el mayor poder detrás de los esfuerzos de la globalización radical y la privación de derechos de los trabajadores. Sus recursos financieros son prácticamente ilimitados. Sus recursos políticos son ilimitados. Sus recursos mediáticos no pueden igualarse. Y lo más importante, la profundidad de su inmoralidad es absolutamente ilimitada.  

Acompáñenme, acepten la devolución de nuestro país y la creación de un nuevo futuro brillante, glorioso y próspero para nuestra gente. Vamos a hacer que EEUU sea grande de nuevo y va a suceder rápidamente…”  

Entre tantas y complejas escaramuzas, en este laberinto de Poder, muchas cosas fundamentales se nos escapan. Es prudente tener en cuenta que muchas veces las cosas no son como parecen. Pero no  parece que estemos ante una mohatra orquestada con reparto de papeles: no sabemos aún quién ganará esa batalla ni menos la guerra. Pero pidamos a Dios que proteja su vida. Probablemente aún constituya una barrera para el desastre total que nos amenaza.

Y por lo que se refiere de modo más inmediato a España, ojalá estas palabras nos muevan a reflexionar y recuperar nuestra condición de hombres libres y de ciudadanos de una antigua nación dispuesta a no dejar destruir totalmente su malbaratada soberanía.

 

 

 

 

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